Autor: M. J. M.. 
   FAS: del relevo en la JUJEM a un ministro socialista     
 
 ABC.    31/12/1982.  Página: VII. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

VIERNES 31-12-82

RESUMEN FIN DE AÑO

FAS: Del relevo en la JUJEM a un ministro socialista

Para las Fuerzas Armadas el año 1982 comenzó el dia 6 de enero, porque tradicionalmente es ese dia

cuando el Rey, jefe supremo de las Fuerzas Armadas, felicita el año a todos sus compañeros de armas. Y

1982 empezó con buen pie porque Don Juan Carlos no dudó en «buscar la verdad y decirla» y porque

agradeció a todos los hombres de uniforme la lealtad demostrada en momentos difíciles y decisivos del

año que terminaba, 1981, en el que una fecha, 23F, trajo una sombra de dolor sobre la familia castrense.

Don Juan Carlos pronunció un importante y recordado discurso, denso en contenido. En su momento,

ABC resaltó esta frase: «Debéis integraros en la organización política que se ha dado el pueblo español»,

pero es que cada una de las palabras reales merecía titular.

Un día antes los jefes de los Estados Mayores de los tres Ejércitos habían celebrado la Pascua Militar en

sus respectivos cuarteles generales. Todos ellos se enfrentaban al nuevo año con esperanza y uno a uno

expresaban su lealtad al Rey y a la misión que la Constitución asigna a las FAS. El entonces ministro de

Defensa, Alberto Oliart -aún quedaba lejano el 4 de diciembre-, habló de disciplina, concepto

recordado en todos y cada uno de los discursos castrenses.

Mil novecientos ochenta y dos habría de traer sorpresas, y la primera, sin previo aviso, fue el relevo

fulminante de los cuatro componentes de la Junta de Jefes de Estado Mayor. Bien es verdad que los

cuatro tenientes generales habían de pasar a la reserva en ese año, pero escalonadamente. Sin embargo, el

Gobierno decidió que fueran todos a una, y surgieron cuatro nuevos nombres: los tenientes generales

Lacalle Leloup, Ascanio y Togores, García-Conde y Suanzes de la Hidalga. Los nombramientos fueron

valorados positivamente y acogidos, sobre todo, con interés. La importancia del cambio en la cúpula

militar no fue suficientemente explicada y se intentó supeditarlo a la afirmación de que se necesitaba una

estabilidad en la JUJEM ante el inicio de las negociaciones con la OTAN. Pero eso no era todo.

En un balance de esperanzas y realizaciones de las Fuerzas Armadas no puede pasar inadvertido la ley de

Dotaciones Presupuestarias para inversiones y sostenimiento de las FAS que aprobó el Parlamento tras

ser estudiada a fondo y respaldada con un buen lanzamiento «publicitario». Una ley que ordena los gastos

en Defensa durante ocho años es importante, porque importante es la posibilidad de que sea cierta la

modernización del material de las FAS para ponerlas en un nivel medio entre los países de la Europa

occidental.

Su importe, más de dos billones de pesetas. También pesetas, en este caso más de trescientos mil

millones, es lo que importa el programa FAGA. Y es que por fin, tras cuatro años de estudios, ha sido

1982 quien ha albergado la decisión de la compra de 84 aviones F-18 A. La polémica continuará en 1983.

En este año que se acaba se ha hecho cierta la frase del clásico: «Ni un día sin linea», y esa línea se refería

al mundo de las Fuerzas Armadas. El interés de la sociedad civil por conocer a sus Ejércitos se ha

incrementado y la tan traída y llevada «unión entre pueblo y Fuerzas Armadas» se hizo realidad, como

cada año, en la semana homenaje a las FAS. En este caso Zaragoza representó a toda España para

aplaudir a sus Ejércitos, aunque unas incómodas sillas de tijera, en las que se sentó el Gobierno, dieran

mucho que hablar.

El 28 de octubre España cambiaría de Gobierno y el Ministerio de Defensa sería asumido por Narciso

Serra. El nuevo ministro, en su solemne toma de posesión pronunciaría un discurso serio y realista que

«cayó bien» a quienes iba dirigido. Después la buena voluntad, de un ministro que no ha hecho la «mili»,

por reunirse con los componentes de los altos organismos de las FAS y conocerlos, compartir sus

festividades y cantar, en un acto castrense, el himno de Infantería que se había aprendido la noche

anterior. Cuando 1982 se terminaba, el presidente del Gobierno tomó su primer contacto con las Fuerzas

Armadas y acudió a la División Acorazada Brunete; el recibimiento fue caluroso dentro de la sobriedad

militar y la frialdad de aquella mañana de diciembre.-M. J. M.

Claves del 83

Integrar la política de Defensa en el conjunto de la actuación del Gobierno es uno de los puntos

importantes del programa socialista en lo que se refiere a las Fuerzas Armadas y tiene que ser una de las

claves de 1983, así como la anunciada transformación de la organización territorial del Ejército y la

reforma de la enseñanza militar.

 

< Volver