Discurso de don José Solís a los labradores en Las Palmas     
 
 ABC.    04/04/1962.  Página: 49-50. Páginas: 2. Párrafos: 16. 

DISCURSO DE DON JOSÉ SOLIS A LOS LABRADORES EN LAS PALMAS

Setenta importadores de ocho países visitan la Feria de la Conserva en Murcia

Las Palmas de Gran Canaria 3. El ministro secretario general del Movimiento presidió, en el salón de actos del Cabildo Insular de Gran Canaria, el cincuentenario de la fundación de los Cabildos. Con el ministro, tomaron asiento en la presidencia las primeras autoridades civiles y militares de la provincia, los presidentes de los Cabildos Insulares de Gran Canana, Fuerteventura y Lanzarote y el gobernador civil y presidente del Cabildo Insular de Tenerife.

Dio comienzo el acto con la lectura de la ley creadora de los Cabildos. Luego el presidente del Cabildo Insular de Gran Canaria pronunció un discurso, en el que, tras dar la bienvenida al Sr. Solís en nombre de las tres islas que integran esta provincia de Las Palmas, como lo hizo ya la provincia hermana de Tenerife, expuso la trascendente labor de los cabildos, señalando su intervención en todos los aspectos de la vida isleña e indicando que no hay institución en la isla que no reciba el auxilio de estas Corporaciones.

A continuación, el ministro secretario general del Movimiento, D. José Solís Ruiz, cuya presencia en el estrado había sido acogida con gran entusiasmo, procedió a imponer varias condecoraciones de la Orden de Cisneros y, finalizada esta ceremonia, pronunció un discurso, del que entresacamos los puntos más importantes.

DISCURSO DEL SEÑOR SOLIS

"He venido aquí a conoceros, a conocer vuestras tierras, a dialogar con vuestros hombres, a adentrarme en vuestros problemas, a vivirlos en carne propia. He venido aquí con un grupo de mandos míos subordinados a recorrer vuestras islas, a recorrer vuestros pueblos y a llevar a la capital de la nación, a nuestro Gobierno y a nuestro Caudillo aquellos problemas cuya solución sea de más acuciante necesidad. He visto el trabajo, he adivinado el trabajo de vuestros labradores; en todas partes nos hablan de lo mismo: estas tierras necesitan agua; aquí hay agua que podemos recoger; estas tierras tienen agua que podemos canalizar, para que no vayan al mar; deseamos que este agua se transforme en riqueza, en trabajo, en prosperidad. Vuestro presidente, recogiendo unos artículos de nuestro Reglamento, formula y presenta un proyecto de ley con las cincuenta firmas reglamentarias y solicita el apoyo de los ciento y pico procuradores sindicales, el tercio, como sabéis, de nuestra Cámara. Podéis estar seguros de que esta cuestión, como cualquiera otra que se plantee, será estudiada con voluntad de resolverla. (Grandes aplausos.).

El mundo ofrece ahora a España la ayuda que antes tuvieron otras naciones y los crédit9s precisos, si los necesitáramos. Además tenemos ahorradoS cerca de mil millones de dólares en divisas para lanzarnos a los planes de desarrollo de nuestra Patria. Por lo tanto, señor presidente, el momento es óptimo para la solución de nuestros problemas. (Prolongada salva de aplausos.)

Pero los labradores necesitáis todavía más que eso. Nunca me canso de decir que soy hijo y nieto de labrador. Los labradores tenemos que sacudir nuestro individualismo. No es posible seguir trabajando en nuestro campo aislados los unos y los otros. Tenemos que hermanarnos, tenemos que entendernos dentro de nuestras organizaciones sindicales y pensar que a través de la cooperación de otras asociaciones podemos escalar peldaños que al campo corresponden y obtener beneficios que pasa el campo directamente deben ser.

Hemos de prepararnos para esta gran batalla; hemos de montar las industrias complementarias del campo; hemos de montar la industria transformadora, porque nuestro campo no puede sostener a todos los brazos que hoy día viven en el campo. Tenemos que aminorarlo en lo posible y ofrecerles trabajo en otras actividades, y, sobre todo, porque con el campo transformado y con las industrias complementarias derivadas, tenemos que prepararnos para la gran batalla de competencia. Competir es producir bien, competir es producir barato, competir es producir calidad, competir es producir a tiempo, y vosotros, que habéis llevado vuestros productos a todos los rincones del mundo, tenéis un momento óptimo, no solamente en el mundo con qué habéis comerciado desde siempre, sino ante ese otro mundo, el africano, que puede hundirse, pero que también puede elevarse, y que es un Continente que tenéis cerca y que tanto necesíta. Vuestra situación, a mi juicio, geográficamente, es extraordinaria. Sois los adelantados dé nuestra Patria porque estáis, físicamente, más cerca de otros pueblos, y en esta línea yo os traigo palabras de esperanza."

LAS ESCUELAS DE FORMACIÓN PROFESIONAL

En cuanto a la Escuela de Formación Profesional Acelerada hemos explicado muchas veces cómo nacieron, y aquí, tierra de hombres que emigran, quiero volver a explicarlo. Yo era gobernador civil de Pontevedra. Los gallegos, en gran parte, tra-diciónalmente emigran a otras tierras, donde también hombres vuestros vienen emigrando. A los hombres de Galicia yo les veía vender su pequeño terreno y su poco ganado y trasladarse a países americanos. Llegaban allí sin conocer nada, sin tener preparación adecuada; llegaban sólo con la fuerza de sus brazos, importante fuerza que muchas veces era canalizada a realizar oficios que no querían otros; alguno triunfaba, pero ¿a costa de qué? A costa de tantos sacrificios, que empecé a pensar en la necesidad de montar unas escuelas para hablarles un poco de nuestra Historia, de nuestra Patria y orientarles en la iniciación de un oficio, para que pudiesen llegar diciendo que eran algo y no solamente simples peones.

Pasado el tiempo, al hacerme cargo de la Delegación Nacional de Sindicatos, expuse a nuestro Caudillo esta preocupación, y él nos dijo que marchásemos adelante, y con esas escuelas de Formación Acelerada tratamos de recuperar a los hombres que, cumplidos los treinta años, no han podido aprender ningún oficio, hombres que justa o injustamente nos miran con recelo; hombres que, siendo sólo peones, tienen que pedir trabajo, muchas veces casi de rodillas. Estos hombres pueden ser transformados, orientados en muy poco tiempo, en seis meses. Hemos montado unos sistemas por los cuales estos hombres, con oficios bien aprendidos, son solicitados por empresas como torneros, electricistas, bobinadores y otros muchos oficios. Cuando preparamos nuestro plan de Formación Acelerada pensábamos en vosotros, porque aquí también tenéis emigrantes y necesitáis cada vez más de mano de obra especializada. (Grandes aplausos.)

Tendremos oportunidad de volver a dialogar. Pero antes de sentarme quiero deciros que jis traigo, como traía para Tenerife, un saludo muy personal de nuestro Caudillo, de Francisco Franco. Cuando yo me despedí de él y le decía que quería venir a veros, a conocer vuestra tierra, me indicaba que lo consideraba conveniente en este momento. Y cuando me dijo que os saludase en su nombre, él, que no es hombre envidioso, me dio la impresión de que sentía envidia porque yo tendría, horas después, la oportunidad de estar entre vosotros, y él, de momento, no la tenía.

Quiero terminar no con palabras tan floridas, porque no las encuentro, como las que vuestro presidente ha pronunciado, pero sí quiero deciros algo que, salíéndome del corazón, dije en Tenerife. Posiblemente lo habéis leído: "Que yo estoy enamorado de España; que yo me siento orgulloso de España; que a mí me gusta España, pero que me gusta ahora mucho más después de haber conocido a estas provincias Canarias." Una prolongada ovación acogió las últimas palabras del señor Solís.

PRESIDE UNA CONCENTRACIÓN EN ARUCAS

El ministro, en su recorrido por Las Palmas, se detuvo en Las Rehoyas Altas para ver los terrenos cedidos por el Cabildo Insular de Gran Canaria, cuya escritura firmó ayer, y donde será construida la Escuela de Formación Profesional Acelerada. El Sr. Solís se interesó vivamente por esta obra, y le fueron explicados diversos pormenores del emplazamiento de la nueva Escuela.

En la ciudad de Arucas, el Sr. Solís presidió una concentración de Hermandades sindicales, en la que estaban representados los términos municipales de la isla.

Cifra.

 

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