Autor: Herrero Tejedor, Fernando. 
 Tres opiniones sobre el IX Consejo Nacional. 
 En la cuestión que comentamos creo que todos fuimos "evolucionistas", dice Herrero Tejedor     
 
   23/04/1964.  Páginas: 2. Párrafos: 10. 

EN LA CUESTION QUE COMENTAMOS CREO QUE TODOS FUIMOS «EVOLUCIONISTAS»

DICE HERRERO TEJEDOR

TRES OPINIONES SOBRE EL

LA terminación de los trabajo» del IX Consejo Nacional del Movimiento aporta, entre otras novedades, en el cuaderno de sus mociones finales—y muy concretamente en la número V—un. texto que tiene importancia por su novedad en el esquema de ios dogmas políticos que animan el Movimiento. uLa unidad doctrinal Y ta aisctotma aet novamenro no esagen, necesariamente umrormiaaa áe criterios sobre lo contingente. Es ordenado contraste ae pareceres, que nace de los matices sobre la programación administrativa y la acnon ae gobierno. ha de servir para el fortalecimiento e aquella mudad ae principios y fines.» nace algun tiempo, una voz con atuortaaa y con emergencia—la del señor Fueyo, director del Instituto de Estadios Políticos—señaló la deseable posibilidad de establecer en el interior del Movimiento la necesaria «concurrencia de soluciones». de cuyo debate reaa se enriquece la tofofídad del futuro político de la patria. Prácticamente la recomendación V de la ponencia especial asimila un concepto equivalente y le confiere un rango superior.

Parece innecesario añadir que la inmensa mayoría de los españoles aguardan con esperanza que esta «concurrencia de soluciones» con todo lo que representa en la práctica semejante apertura—se establezca como base del diálogo que necesita la condición de ¡a patria. Por eso nos ha parecido de gran, actualidad solicitar de varios miembros destacados del IX Consejo su opinión personal sobre esta decisión común de dicho organismo y sobre, las alternativas que en el interior de las Comisiones sufrió la discusión sobre ef texto definitivamente aprobado. El señor Solis terminó su discuno hablando de dos posiciones contradictorias. El «quietismo» y el «evolucionismo». Pues bien, saber cómo se ttegó a la adopción de semejante texto y cómo opinan los hombres que intervinieron en la discusión resulta un tema altamente sugestivo que nos hemos propuesto ofrecer al lector. Las respuestas de don Fernando Herrera Tejedor, el marqués de Valdeiglesias y don Fermín Zelada darán cumplida satisfacción al ciudadano español interesado en las formas que condicionarán su futuro nacional.

EL tema de la ´´concurrencia de soluciones" no es det todo nuevo en «I esquema de los dogmas políticos del Movimiento. Surge, precisamente, de que el Movimiento es todo lo contrario de un partido político y por eso nunca ha tenido un programa cerrado de soluciones concretas. Así aparece ya en el discurso de José Antonio en el teatro de la Comedia en octubre de 1933, e incluso meses antes, en marzo del mismo año, había dicho también que "en cuanto a su forma, el Estado no puede asentarse sino sobre un régimen de solidaridad nacional, de cooperación animosa y fraterna". Franco lo ha repetido muchas veces al definir la forma como todos los españoles caben en el Movimiento, aceptando los principios fundamentales que constituyen la base del sistema político. En el discurso que pronunció ante el Consejo Nacional en el Monasterio de las Huelgas desarrolló también esta idea al decir que, a lo largo del reciente periodo histórico, el Movimiento había entrado en la dinámica de los problemas concretos y había tenido la porosidad necesaria "para recibir los diferentes criterios y opiniones en orden a todos esos asuntos". Los textos podían aducirse con mayor profusión, pero no creo que sea necesario.

UN CAUCE PARA EL CONTRASTE DE PARECERES

Sobre estos antecedentes de su formulación ideológica, el Movimiento quiere seguir avanzando en una línea lógica de perfeccionamiento. Por eso se reafirman estos criterios, e incluso se reiteran, porque una comisión distinta, integrada por personas diferentes, de la que aprobó la Recomendación a que se refiere el preámbulo, llegó a idéntica conclusión cuando af estudiar las funciones que deben asignarse al Consejo Nacional, se incluye la de "encauzar el contraste de pareceres sobre la acción política en orden al fortalecimiento de la convivencia nacional". Quizá todo esto tenga ahora sabor de cosa nueva, despierte esperanzas y tenga valor de actualidad. Si así es, todo demuestra que el Consejo ha sabido poner sobre el tapete las cosas que realmente interesan, y si lo hace remozando y actualizando viejos principios, todavía mejor.

IX CONSEJO NACIONAL

Este es un tema en cuya actuación práctica debemos avanzar, porqif» entraña posibles y fecundas soluciones, a las que puede llegarse a través del dialogo, del intercambio de puntos de vista, del contraste de acritudes y posiciones ante un problema concreto, sin necesidad de que todo ello tenga que venir por el cauce de los partidos políticos. En los partidos, las diferencias de opinión y los distintos pareceres tratan siempre de convertirse más en armas dialécticas que en propuestas de solución, y esto es lógico porque el partido vive y se desarrolló en tanto en cuanto es diferente de los demás, y precisamente en razón de estas diferencias. Por consecuencia, no busca la coincidencia, sino la coexistencia dentro de un complejo donde cada cual administra, defiende y guarda celosamente sus propias ideas, sin permitir una comunicación auténtica entre las distintas formas de ver las cosas. Por eso en el sistema de partidos se exalta el diálogo, pero como procedimiento de lucha, de combate dialéctico, en el que las ideas se usan, como dice Ganivet, para lanzárselas como piedras unos contra otros. Así se fomenta el espíritu de grupo y no el espíritu de comunicacion de comunidad.

SENTIDO DE LO PERMANENTE

Por el contrario, en el sistema ideológico del Movimiento lo que importa es "tener claro en el alma un sentido de lo que se quiere" y las soluciones vienen después, aplicando sobre mía realidad dada este sentido permanente del bien común. En este caso el diálogo lo que busca es el intercambio jde las ideas para fundirlas, completarlas, hacerlas servir en bien de todos. Por eso exige la previa aceptación de unos principios fundamentales que reflejen "el sentido de lo permanente".

Yo siento mucho defraudar a los lectores, que quizá esperen una explicación sobre ias dificultades que tuvieron que vencerse en el seno de las comisiones para reflejar estas recomendaciones. Realmente todos estuvimos de acuerdo desde un principio en la necesidad de dejar constancia de que esto debe ser así. La vida española de estos veinticinco últimos años nos ha demostrado en qué forma hemos tenido que operar sobre realidades muy distintas y corno las soluciones con cretas han sido también diferentes, según lo que el momento demandara. Si esto ha sido así hasta ahora, es lógico pensar que debe seguir siéndolo en mayor medida desde ahora, porque precisamos más una agilidad en las soluciones de Gobierno, en la programación económica, social administrativa, y también en 3a confrontación de posiciones y pareceres, tanto entre los españoles que tenemos más de treinta años de uso de razón, como entre ios que lo han ido adquiriendo a lo largo del último cuarto de siglo.

En el seno de la comisión especial que redactó la moción he oído opinar a hombres de muy distintas procedencias politicas, que siguen manteniendo, como es lógico, opiniones distintas en muchas cuestiones. La lista de estos componentes se publicó en la Prensa, y de ella puede deducirse la verdad de lo que estoy diciendo. No recuerdo que nadie disintiera, cuando se trató de esta cuestión, de que el Movimiento no exige uniformidad de criterios sobre lo contingente, y de que es en el contraste de pareceres sobre las soluciones prácticas donde se puede fortalecer, día a día, la convivencia, precisamente sobre la base de una unidad no uniforme.

las posiciones de "quietismo" y "evolucionismo´´ son más bien actitudes ante la problemática política general. En la cuestión que comentamos creo que todos fuimos evolucionistas», a sabiendas de que con euo estábamos reafirmando viejos, principios de siempre.

Fernando HERRERO TEJEDOR

 

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