Autor: Zelada, Fermín. 
 Tres opiniones sobre el IX Consejo Nacional. 
 Estamos en trance de instaurar un sistema político que haga viable disenso y concordia     
 
   23/04/1964.  Páginas: 1. Párrafos: 16. 

FERMÍN ZELADA CONCLUYE: ESTAMOS EN TRANCE DE INSTAURAR UN SISTEMA POLÍTICO QUE HAGA VIARLE DISENSO Y CONCORDIA

EL director de ABC me, pide una información de cómo se han llegado a formular esas recomendaciones al Jefe del Estado, desde el seno del Consejo Nacional. Nada más legítimo para quien está al frente de un órgano tan importante de la opinión pública. Nada tan embarazoso para quien pretende actuar con ética responsabilidad: equidistante en sus manifestaciones de la doméstica privatización de lo público y de la escandalosa publicidad de lo personal. Nuestras deliberaciones, hace un año comenzadas, me parece estuvieron siempre presididas por un afán tenazmente constructivo. Creo que siempre y en todos primaba la pasión del bien público. Tocada de escepticismo en algunos; lamentando pudiera ser interpretada su conducta cerno ardorosamente ingenua. Y en los más come afán de perfección; al servicio de aquel bien.

Una deliberada crudeza en las distintas exposiciones nos situó a todos en postora no conformista. No recuerdo que nadie expusiera su satisfacción por las circunstancias del momento. Aunque cada ano de los reunidos, desde su personal punto de vista, enalteciera lo realizado como proceso vinculante de lo que había que nacer.

Salvo alguna personal adhesión al pluripartidismo político, matizada y respetable, la casi unanimidad, y desee las primeras conversaciones, mostró su afán por actualizar unas estructuras que se habían quedado como "cascara muerta" por la erosión del tiempo, pero que ea su germen fundacional habian demostrado su fecunda aportación.

LA NECESARIA ACTUALIZACIÓN

La tarea que se nos imponía era actúaliza rías, y al hacerlo nos parecía a muchas que tanto había que eludir la nostalgia—traición de los débiles—como apartar de nuestras mentes la sugestión de experiencias que, aun estando en nuestro contorno y presentándose como actuales, ni representan la tendencia universal ni se puede asegurar que en un próximo futuro puedan resaltar vigentes.

Todas hicieron gala de una gran generosidad. Muy celebrada fue la frase que la democratización del Movimiento le podía abrir las puertas del futuro, pero así como "podríamos hacer valer nuestras ideas con los votos, no podríamos con ellos defender nuestros cargos".

Y en ese clima comenzaron las exposiciones, surgieron los diálogos, se redactaron provisionales conclusiones, nauío. ,„ mo un diagnóstico común. Que provocaba una común tarea. Importante. No eran retoques lo que el Movimiento necesitaba. Había que buscarle una nueva perspectiva. Había que perseguir su evolución homogénea. Desarrollando el sentido de sus horas fundacionales. Concibiéndolo como un sistema y no como un partido.

ORTOPEDIA, NO: ESTRUCTURA

El Movimiento tenía que considerarse como un cauce por donde la sociedad fluyera en sus instancias ante el Estado, que, monopolizado faucial, dramática y personalmente, había de dejar paso necesariamente a su tnstitncionalización. No podía ser ya el Movimiento una ortopedia de) vivir público, sino una estructura por donde ancha y cabal la actividad social pudiera discurrir.

Con esta convicción, en la ponencia especial de Desarrollo Político, que se reunío en vísperas del Pleno e integrada por gantes de distintas situaciones, con convicciones ideológicas, no siempre coincidcntes, se llegó a esa fórmula de la quinta recomendación en qne una rara unanimidad jiro-clamó que "la anidad doctrinal y la disciplina del Movimiento no exigen necesariamente uniformidad de criterios sobre lo contingente. El ordenado contraste de pareceres, que nace de los diferentes matices sobre la programación administrativa y la acción de gobierno, ha de servir para el fortalecimiento de aquella unidad de principios y fines".

Y que fue recogido por el Jefe Nacional en su discurso al afirmar qne el Movimiento necesita una renovación que hizo consistir en el perfeccionamiento de lo complementario y en el afianzamiento de lo fundamenta! al cuidar fielmente de la permanencia y desarrollo de ios principios y favorecer "la promoción del contraste de pareceres sobre las distintas soluciones qne los problemas políticos puedan tener.

Veíamos así culminar un proceso de desarrollo—evolución homogénea del regimen—por el que desde hace muchos años muchos de nosotros nos afanábamos.

EN TRANCE DE PERFECCIÓN

El Movimiento, desde sus horas fundacionales, no era un programa. Tenia un sentido. No debería haber sido un partido. Era un sistema. Cauce para el legítimo pluralismo social. ¥ que desde ahora va a hacer posible la discrepancia en la concordia. Vienen a mi memoria las palabras penetrantes y augúrales de Ortega en "Del Imperio romano": "Es evidente que una sociedad existe gracias al consenso, a la coincidencia de sus miembros en ciertas opiniones últimas. Este consenso o unanimidad en el modo de pensar es lo que Cicerón llama "concordia" y que, con plena noción de ello, define como "el mejor y más apretado vínculo de todo Estado." Y al hacer compatible esa concordia con las divergencias de opinión. Ortega continúa: "Divergencias de opinión en los estratos superficiales o intermedios producen disensiones benéficas, porque las luchas que provocan se mueven sobre la tierra firme de la concordia subsistente en los estratos más profundes. La discrepancia en le somero no hace sino confirmar y consolidar el acuerdo en la base de la convivencia. Esas contiendas ponen en cuestión ciertas cosas, pero no ponen en cuestión todo."

Yo creo que estamos en trance de. al perfeccionar nuestro Regimen. instaurar un sistema político que, al hacer viable disenso y concordia, nos clave genialmente en el nuevo horizonte.

Fermín ZELADA

 

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