Discurso de Fernández Miranda. 
 Las líneas maestras de la constitución de nuestro pueblo están acabadas en la plenitud de las leyes fundamentales  :   
 Al Movimiento le corresponde informar el orden político al mejor servicio de la patria. 
 Arriba.    16/12/1969.  Página: 17-18. Páginas: 2. Párrafos: 71. 

DISCURSO DE FERNANDEZ MIRANDA

LAS LINEAS MAESTRAS HE LA CONSTITUCIÓN DE NUESTRO PUEBLO ESTÁN ACABADAS EN LA PLENITUD DE LAS LEYES FUNDAMENTALES

AL MOVIMIENTO LE CORRESPONDE INFORMAR EL ORDEN POLÍTICO AL MEJOR SERVICIO DE LA PATRIA

EN EL DIALOGO SURGE, SOBRE LA BUENA FE DE TODOS, EL REMEDIO OUE COINCIDE CON LA SOLUCIÓN PRECISA

LA ACCIÓN POLÍTICA Y LA PARTICIPACIÓN SON EL ÁMBITO EXACTO DONDE PUEDE PLANTEARSE EL ASOCIACIONISMO POLÍTICO

Terminado el discurso del Ministro de Justicia, que fue acogido con aplausos, se pasó al punto tercero del Orden del Día, referente al proyecto de estructura de la Secretaría General del Movimiento, de conformidad con lo preceptuado en el artículo cuarenta de la Ley Orgánica del Movimiento. Señores Consejeros:

El Movimiento Nacional nació de una firme voluntad de servicio a la unidad y solidaridad nacionales.

Esta voluntad hubo de ejercerse con fortaleza ardua y heroica. En su origen, como raíz sustancial, está la Falange de José Antonio. Está también ese enorme caudal de lealtad histórica que es el tradicionalismo. Junto a esas dos fuerzas, Falange y Requetes, una inmensa multitud de españoles de diverso origen político, pero de inequívoco sentido nacional.

Aquella firme voluntad de servicio a la unidad y solidaridad nacionales, encarnada ejemplarmente en la Capitanía de Franco, se expresó en la Unificación del 19 de abril de 1937. El sacrificio que se pedía de la peculiaridad de cada grupo inicial estaba fundado en la suprema exigencia del bien de España. Por eso triunfó. Desde entonces existe él Movimiento Nacional.

En el preámbulo del decreto de Unificacien el Generalísimo Franco se dirigía a los españoles con estas palabras:

«Esta unificación que exijo en el nombre de España y en el nombre sagrado de los que por eHa cayeron a los que todos y siempre guardaremos fidelidad, no quiere decir ni conglomerado de fuerzas, ni mera administracion gubernamental, nf union pasajera. Para afrontarla de modo decisivo y eficaz hay que huir de la creación de un partido de tipo artificial, siendo, por el contrario, necesario recoger el calor de todas las aportaciones, para integrarlas, por vía de superación, en una sola entidad política nacional, enlace entre el Estado y la sociedad, garantía de continuidad política y de adhesión viva del puebla al Estado...

Debiéndose hacer constar que como el Movimiento que conducimos es precisamente esto más que un programa, no será cosa rígida ni estática, sino sujeto, en cada caso, al trabajo de revisión y mejora que la realidad aconseje.»

VOLUNTAD DE LOS ESPAÑOLES

Ea estas palabras, que conservan hoy una vigorosa actualidad, estaba ya, claro y patente, que el Movimiento Nacional es la expresión de la voluntad de los españoles por encontrar en la unión, la unidad y la solidaridad nacionales el camino definitivo de la paz, de la grandeza, de la libertad, de la justicia social.

El tiempo transcurrido ha sido prueba del certero planteamiento de aquel comienzo, basado en la unificación puesta al servicio del bien supremo de España.

Seis años más tarde, en el discurso pronunciado por el Caudillo en la sesión inaugural de las Cortes Españolas, el 17 de marzo de 1943, afirmó que el Movimiento significaba «la decidida voluntad de hacernos en lo político un traje a nuestra medida» y que «tenía como misión conservar la voluntad de arción frente a todos los que intentan adormecerla. Porqe —afirmaba Franco— no nos basta sobrevivir, sino que el dilema está en renovarse o perecer» Y añadía nuestro Caudillo que el Movimiento era la decidida voluntad de que España se diera a sí misma la forma política exigida por su propia naturaleza histórica «frente a las lacras de nuestro pasado político, en que con harta frecuencia los grupos españoles marchaban a la zaga del extranjero, cerraban el camino a lo nacional para recibir inspiraciones o consagrar principios consagrados allende las fronteras, como si el bien de nuestra Patria pudiera ser

Martes 16 diciembre 1969

importado o fuesen las ajenas Cancillerías las que hubiesen de tutelarlo».

El Movimiento Nacional significa la decidida voluntad del pueblo español de encontrarse a sí mismo, de ser fiel a sí mismo, de caminar con decisión el camino que puede darle, con su propio orden político, su grandeza y libertad, en la paz y la justicia social.

En el discurso citado de 1943, afirmaba el Caudillo que el «Consejo Nacional constituía bajo su Jefatura el orden supremo para la depuración de nuestra doctrina y la continuidad de nuestro Movimiento».

INSTITUCIONALIZACION PRECISA

Desde entonces, la clara voluntad de nuestro Jefe Nacional ha conducido el proceso político del Movimiento Nacional a la culminación i!e la Ley Orgánica del Estado, que cierra en plenitud el proceso constituyente de nuestras Leyes Fundamentales. Es en la Ley Orgánica del Estado donde cobra institucionatización precisa y rigurosa el Movimiento Nacional, y se define la naturaleza del Consejo Nacional como representación colegiada del mismo.

A lo largo del su historia, que no voy a exponer aquí ni siquiera en sus líneas esenciales, por ser de todos los señores Consejeros de sobra conocida, el Movimiento ha sido la expresión acabada del desarrollo dinámico, del movilismo constructor, con creto y creador de nuestro proceso político en la clara y abierta voluntad de perfección.

Voluntad de perfección que es el impulso vital de todo ser por permanecer en su ser, perfeccionando su desarrollo en la fidelidad a sí mismo; pero que en todo case es esperanza vana para quienes no quieren nuestro desenvolvimiento vital, sino que dejemos de ser lo que somos para ser otra cosa, es decir, para dejar de ser. Es necesario decir de modo inequívoco que la ley Orgánica del Estado cierra nuestro proceso constituyente, al elevar a plenitud nuestro orden institucional, si bien abre nuestro futuro a una permanente voluntad de perfección y desarrollo político en el marco vivo de nuestras Leyes Fundamentales. Las lineas maestras de la constitución de nuestro pueblo están acabadas en plenitud en nuestras Leyes Fundamentales. El proceso vital de su desarrollo y perfección sólo es concebible desde la propia Constitución.

COMUNIÓN DE LOS ESPAÑOLES

La Ley Orgánica del Estado define con precisión y rigor el Movimiento Nacional como comunión de los españoles en los ideales que son fundamento de nuestra vida colectiva; comunión que suscita la consecuente organización del Movimiento para hacer posible, con el cumplimiento de sus fines, la salvaguardia, desarrollo y perfeccionamiento que exigen sus Principios y las Leyes Fundamentales del Reino.

El artículo 4.» de la Ley Orgánica del Estado dice de modo claro y tajante que el Movimiento Nacional es comunión de todos los españoles en los principios promulgados por la Ley Fundamental de 17 de mayo de 1958. Pero dice también de modo preciso que al Movimiento Nacional le corresponde informar el orden político al mejor servicio de la Patria, así como la promoción de la vida po lítica en régimen de ordenada concurrencia de criterios: orden político qus el Movimiento informa y que está abierto a la totalidad de los españoles.

Quiero insistir en este aspecto. El Movimiento Nacional es la entidad política que informa el orden político, y esto sólo es posible en la medida en que posea la organización conveniente para alcanzar que los principios informen y configuren la realidad colectiva del pueblo español. Lo ha dicho con claridad y precisión nuestro Jefe Nacional, en el discurso de la sesión inaugural de este XI Consejo Nacional. Decía el Caudillo:

«Confiar la eficacia de unos principios sólo a un solemne reconocimiento constitucional, sin fomentar al mismo tiempo la organización institucional que garantice y promueva su cumplimiento, seria tanto como sancionar su Tenia desnaturalización e in eficacia. Esto hubiera supuesto, ni mas ni menos, que un confinamiento o destierro de los principios al limbo de las declaraciones solemnes, pero carentes de cauces reguladores de aplicación que garanticen su fertilidad y vigencia en la vida misma del pueblo español.»

Y en otro lugar del mismo discurso afirmó el Jefe Nacional que, «Estado, Movimiento y pueblo, enlazados en una dinámica unidad han de ser el eje sobre el que España avance confiada, ambiciosa y segura- hacia el fu turo». Y dejó sentado que «el Movimiento es el cauce de una comunicación fervorosa y auténtica entre el Estado y el pueblo».

Por eso el título IV de la ley Orgánica del Estado, en sus artículos 21 al 28, define el Movimiento como organización que hace descansar en el sistema de tres órganos fundamentales: la Jefatura Nacional, el Consejo Nacional y la Secretaría General.

LA MISIÓN DE LA JEFATURA NACIONAL

Clara es la misión de la Jefatura Nacional. La Jefatura Nacional, con los especiales poderes que las leyes le conceden, la ostenta con carácter vitalicio el Generalísimo Franco, Caudillo de España. Al cumplirse las previsiones sucesorias pasará al Jefe del Estado y, por delegación legal, al Presidente del Gobierno. En ese instante jugará el mecanismo político una distinción que pone de relieve el fecundo equilibrio de nuestro sistema, la distinción entre titularidad y ejercicio, al atribuir la titularidad de la Jefatura Nacional al Jefe del Estado y el ejercicio de la misma al Presidente del Consejo Nacional y Presidente del Gobitrno.

Bajo la Jefatura Nacional asi institucionalizada, el Movimiento Nacional pondrá su centro de gravedad en el Consejo Nacional, organización colegiada del Movimiento, con la misión capital de defender la integridad de lo:-, Principios del Movimiento y velar porque la transformación y desarrollo de las estructuras económicas, sociales y culturales se ajusten a las exigencias de ia justicia social; fortalecer la unidad de las tierras y los hombres de España; velar por el ejercicio y desarrollo de los derechos y libertades reconocidos por las Leyes Fundamentales y estimular la participación auténtica y eticas de las entidades naturales y de la opinión pública en las tareas políticas. Contribuir a la formación de las juventudes españolas en la fidelidad a los Principios del Movimiento Nacional e incorporar las nuevas generaciones a la tarea colectiva. Encauzar, dentro de los Principjjs del Movimiento, el contraste de pareceres en la acción política y cuidar de la permanencia y perfeccionamiento del propio Movimiento Nacional.

Es evidente la trascendental misión que la ley Orgánica confía al Consejo Nacional. En a tenor de ella como cobran especial relieve otras palabras del Caudillo en el citado discurso de la sesión inaugural de este Consejo Nacional. Son las siguientes:

CREADORES Y GUARDIANES

«Esta es la Cámara —decía el Jefe Nacional— de las ideas y de los principios, y os corresponde la misión precisa de proponer aquello que España más necesite.» Y añadía: «Por una parte, sois creadores en la aceite palmo, y per otra, guardianes de la más pura vigencia de los Principios Fundamentales y del orden institucional.» Y esclareciendo su afirmación, nos decía: «Para las ideas no hay aduana. Ningún cordón sanitario o telón de acero puede detener las ideas, que se introducen y chocan como espadas.» For eso «las ideas deben debatirse, porque en el diálogo surge, sobre la buena fe de todos, el remedio que coincide con la solución precisa, y en el tiempo, con la unidad, autoridad y continuidad del sistema dentro del orden que hemos logrado».

Contribuir con todas nuestras fuerzas a que el Consejo Nacional depure su propia organización y funcionamiento, aborde SU trabajo con creciente responsabilidad, contribuya a su funcionamiento normal, constante y decidido, dentro de nuestro marco constitucional, es contribuir de modo decisivo no sólo a la continuidad y perfeccionamiento de nuestro Movimiento, sino al mejor servicio de la Patria y a la vitalidad de nuestro Estado, que, como ha dicho el Caudillo, «sólo puede existir si el Movimiento y el pueblo están unidos por un juego dinámico que los comunique y vivifique entre sí».

El Consejo Nacional tiene su esfera específica. No tiene por que pretender misiones que corresponden a otros órganos de nuestro sistema institucional; pero sí tiene qne ser cuidadoso celador de las obligaciones y responsabilidades que le están atribuidas.

DISCURSO DE FERNANDEZ MIRANDA DISCIPLINA ES LA ORDENADA ACEPTACIÓN DE UNAS NORMAS TANTO DE PENSAMIENTO COMO DE ACTUACIÓN

EL ASOCIACIONISMO NO ES UN FIN Y, AL NO SERLO, NO PUEDE SUSCITAR UNA FUNCIÓN

EL ASOCIACIONISMO ES MÚLTIPLE Y TIENE QUE SER TRATADO DESDE SU PROPIA MULTIPLICIDAD

El Movimiento Nacional, según la ley Orgánica, tiene como órgano decisivo al Consejo Nacional, representación colegiada da Movimiento, guardián de sus Principios, impulsor de la acción política, informador del orden político, en la lealtad a los Principios y en la realización dinámica, valerosa y audaz, pero fidelísima, de tos Leyes Fundamentales que nos configuran y cuyo servicio y lealtad constituyen nuestra única razón de ser y existir.

Esto sólo lo podremos hacer con un abierto espíritu de servicio y disciplina. Sí, ya se que la palabra disciplina no suena bien toy en muchos oídos. Pero aquí, una vez mas, he de repetir las palabras de nuestro Jefe Nacional. Refiriéndose a ella, nos decía en este Consejo Nacional: «Ya sé que la palabra disciplina fácilmente desorienta y contunde a cuantos no comprenden su profundo significado y creen que eso es tan sólo una cosa de cuarteles y de soldados. Disciplina es la ordenada aceptación de unas normas, tanto de pensamiento como de actuación. En definitiva, una regla y método en «1 orden de vida. ¿De qué conjunto de principios no debe deducirse necesariamente una cierta forma de existencia, una regla o norma, de acuerdo con los principios así adoptados y suscritos?»

GANAR A LA JUVENTUD

Somos, más que nunca, objeto de la especial atención de nuestros, compatriotas; y en este momento, en que quiero subrayar nuestra grave responsabilidad, quisiera dirigirme de modo especial, aunque muy breve, a los jóvenes. Ante la juventud, que espera respuesta a sus preguntas, me atrevo a decir qué sólo lo arduo, lo difícil, lo que exige sacrificio, lo que mueve a riesgo y llama al Hderazgo puede ganar a nuestra juventud. No está en acomodarnos blandamente a determinadas corrientes, sino en decir de una Test y para siempre la profunda verdad de nuestro pueblo.

"Ahora bien, señores; la importantísima y trascendental tarea del Consejo Nacional reHa irrealizable si no tuviera a su servicio un órgano ejecutivo. Este órgano es la Secretaria General.

Las Cortes Españolas, en cumplimiento del articulo 28 de la Ley Orgánica del Estado, aprobaron en su día la Ley Orgánica del Movimiento y su Consejo Nacional. En su articulo 39 establece que la Secretarla General del Movimiento es el «órgano de ejecución» de los acuerdos del Consejo Nacional en todos los aspectos que a la actividad de éste corresponden. V. asimismo, órgano que dirige las organizaciones y servicios del Movimiento bajo la dirección de la Jefatura Nacional y las orientaciones del Consejo, asumiendo ante ambos la responsabilidad de su funcionamiento.

El artículo 40 de la citada Ley establece que la estructura de la Secretaría General era regulada, «a propuesta de su titular», por e.1 Pleno del Consejo Nacional, previo Informe de la Comisión permanente, incluyendo los órganos precisos para la adecuaba realización de los fines atribuidos al Consejo.

NORMAS DE ESTRUCTURA

En virtud de esta disposición la Secretaría General trae hoy al Pleno de este Consejo, con el Informe favorable de la Comisión permanente, las normas de estructura que van a ser sometidas a vuestra decisión. Son sencillas y claras, pero creo que de innegable significación.

•La Secretaría General, siguiendo las líneas establecidas por el artículo 44 del Estatuto Orgánico, fija su estructura en cinco núcleos fundamentales: la Vicesecretaría General, tas Delegaciones Nacionales, el Instituto de Estudios Políticos, la Secretaría Técnica y la Gerencia de Servicios.

.Ha habido una decidida voluntad de sencillez en la organización; no se trata tan sólo de una simplificación en su organismo, por que creamos que en la sencillez está la eficacia, sino que, además, adecuamos su carácter a Ion finés asignados al Consejo Nacional. Cada una de las Delegaciones que proponemos responde a cada uno de los fines que la Ley Orgánica asigna al Consejo Nacional, del cual es la Secretaría General, como hemos visto, órgano ejecutivo, independientemente de su función directora de las organizaciones y servicios.

Si analizáis detenidamente los distintos fines señalados en el artículo 21 veréis que cada uno de ellos responde funcionalmente a cada una de las Delegaciones.

LAS ASOCIACIONES

Hay algo, sin embargo, que tengo que subrayar de modo especial, pues de no ser explicado con nítida claridad podría Ínter prelarse como intento de una extraña regresión y desconocimiento de uno de los problemas que hoy tiene planteados el Movímiento y, consecuentemente, este Consejo Nacional.

Me refiero a la desaparición de la Delegación Nacional de Asociaciones.

Nacen, en cambio, la Delegación de la Familia y la Delegación Nacional de Acción Política y Participación. Algún crítico malintencionado pudiera pensar que se trata de eludir el problema del asociacionismo; pero la estructura que se ofrece significa preci sámente todo lo contrario: el modo de replantear en su verdadero terreno un problema que tenemos pendiente: el problema del asociacionismo.

Aseguro desde mi propia responsabilidad que es una responsabilidad que se ejerce con clara mirada hacia la Jefatura Nacional, y con profundo respeto y voluntad de potenciación hacia este Consejo Nacional, que no eludiré jamás ningún problema, porque todo problema eludido es siempre a la larga un problema endonado, complicado, agravado.

Entendemos que en estos momentos una Delegación Nacional de Asociaciones, Independientemente de que es justo reconocer aquí los valiosos servicios que ha prestado, más contribuye a confundir la cuestión que a esclarecerla. Nuestro planteamiento, que podrá ser todo lo discutible que se quiera,

pero al que no se le podrá negar claridad, es, el siguiente:

En toda estructura el sistema de los órganos debe definirse en razón de las funciones que han de desempeñar, y las funciones son las actividades definidas por el cumplimiento de los fines que se asignan. Entre los fines asignados al Consejo Nacional como representación colegiada del Movimiento y, por tanto, al Movimiento mismo, no figura el asociacionismo, porque el asociacionismo no es un fin, y al no serlo no puede suscitar una función. El asociacionismo es un instrumenta, una realidad instrumental, consustancial y necesaria al propio Movimiento. El Movimiento no podrá vivir, no podrá realizar todas sus funciones si en su seno no suscita el asociacionismo conveniente.

EN RAZÓN DE LOS FINES

Pero el asociacionismo, como instrumental de la actividad a realizar por el Movimiento, es necesariamente múltiple, es necesariamente plural, está en razón de los distintos fines.

Para nosotros es un principio sociológico indestructible que la vida humana se realiza necesariamente en el ámbito de lo social, tiene una proyección colectiva y necesita de modo ineludible el asociacionismo. Desde la tarea biológica de la generación hasta la labor creadora de la cultura, todo lo que el hombre ha realizado a lo largo de la historia lo ha hecho en conjunción, nunca aisladamente. Pero esto mismo pone de relieve que el asociacionismo es múltiple y tiene que ser tratado desde su propia multiplicidad.

¿Qué duda cabe que tiene que haber un asociacionismo deportivo que se expresa en los clubs deportivos? ¿Qué duda cabe que t4ene que haber un asociacionismn donde la cultura tenga su realización? ¿Qué duda cabe que existe un asociacionismo en el ámbito de la familia, o en la esfera de la promoción de la mujer, o en la realización de las aspiraciones de la juventud? Pero todas esas formas de asociación tienen su lógica esfera en cada una de las funciones en qué «e realizan, en cada una de las Delegaciones Nacionales a quienes compete su promoción.

Ahora bien; además de toda esa gama asociacionisía hay una específica que constituye problema, que tiene que ser resuelto con limpieza, sin eludirlo, a través de la exigencia de nuestros Principios y de nuestras Leyes Fundamentales. Es el asociacionismo político.

Actualmente en nuestro presente no se resuelve la cuestión haciendo de una Delegación especie de cajón de sastre en que todas las asociaciones estén mezcladas y confundidas, sino aislando la realidad de ese problema, planteándolo inequívocamente ante nosotros para abordarlo con enérgica claridad, sin más preocupación que la de cumplir nuestra grave responsabilidad de guardianes y defensores de los «principios» impulsores del orden politico, de los Principios del Movimiento.

DERECHOS Y LIBERTADES DE LOS ESPAÑOLES.

El artículo 21 de la Ley Orgánica del Estado, en sus apartados d) y e), nos impone una clara obligación: velar por el ejercicio y desarrollo de los derechos y libertades reconocidos a los españoles en nuestras Leyes Fundamentales y estimular la participación auténtica y eficaz de las entidades naturales y de la opinión pública en las tareas políticas, así como encauzar dentro de los Principios del Movimiento el contraste de pareceres sobre la acción política.

Acción política y participación son, pues, dos conceptos que aquí definen con rigor el marco en que ha de desarrollarse la acción política de los españoles. El artículo 10 del Fuero de los Españoles afirma que éstos tienen derecho a participar en las funciones públicas de carácter representativo.

Y el artículo 16 establece el derecho de reunión y de asociación para fines lícitos, de acuerdo con lo establecido en las leyes. Y el punto VIII de nuestros Principios Fundamentales nos habla, también de modo´daro e inequívoco, de la "participación del pueblo español en las tareas legislativas y en las demás funciones de interés general, afirmando que se han de llevar a cabo a través de la familia, el Municipio y el Sindicato y demás entidades con representación orgánica que a este fin establezcan las leyes.

La «acción política» y la «participación» son, por tanto, el ámbito exacto donde puede plantearse el asociacionismo político. Lejos, pues, de eludir este problema, lo aislamos presentándolo en su perfil exacto; convencidos que sólo en la medida en que los problemas se planteen en su definido perfil es posible encontrarles solución adecuada. Solución adecuada que ha de buscarse, ello es lógico, dentro del ámbito de nuestros Principios del Movimiento y de nuestras Leyes Fundamentales.

Esta es la razón del planteamiento que damos a la estructura de la Secretaria al proponer la sustitución de la Delegación de Asociaciones por las Delegaciones de la Familia y la de Acción Política y Participación. La responsabilidad es en este punto grande, y yo pido al Consejo que apruebe esta estructura y así asuma la decisión de replantear en un terreno más operativo, e] problema del asociacionismo político, que nos preocupa y que debe preocuparnos hondamente y que tenemos todos juntos que resolver.

Considero un deber explicar nuestra actitud. Para ello nada mejor que acudir de nuevo a palabras del Jefe Nacional, esta vez en el Mensaje del Jefe del Estado en la presentación de la Ley Orgánica ante las Cortes Españolas:

«El Estado —decía el Caudillo— es un sistema, un equilibrio de fuerzas, fuera y dentro del mismo, sumamente compiejo y cambiante... Las fórmulas políticas abstractas no son apenas nada. Toda nación necesita encontrar la forma política más adecuada a su temperamento. Un país que no encuentra su forma política propia puede decirse que no tiene forma. política alguna. El esfuerzo que hemos venido desarrollando en España es el de encontrar su forma política. Ningún sistema, por perfecto que se concibiera, se hubiera podido justificar sin una acción política que no puede existir sin un pensamiento o ideario que la defina.»

«El diálogo —añadía el Caudillo— es la base de la política, no el diálogo anárquico y. artificial de los partidos, suolantadores de las verdaderas esencias, nacionales.» Y agregaba nuestro Jefe Nacional: «La necesidad del ´pensamiento en la política, tan Inevitable como conveniente, exige acertar y respetar un denominador camón, un camno único -y unas reglas de juego Sin ellos la política se convierte en un estado larvado de guerra civil, de qué tentamos e (emolo viviente en lo padecido por España durante más de cien años. Hay en nuestro Movimiento Nacional.—proseguía el Caudillo— unos elementos fundamentales de valor permanente que son base de nuestra legislacion, y otros históricos y coyunturales une deben adaptarse a las necesidades y realidades de cada momento.» «Los partidos . —concluía el Jefe Nacional— no son un elemento esencial y permanente sin los cuales la democracia no puede realizarse.

España necesita encontrar su forma política..., pero la exclusión de los partidos políticos en manera alguna implica la exclusión del legítimo contraste dé pareceres, del análisis crítico de las soluciones de gobierno, de la formulación pública de programas y medidas que contribuye a perfeccionar la marcha de la comunidad.»

Este es el planteamiento formulado desde las palabras de nuestro Jefe Nacional. No eludiremos ningún problema. Intentaremos el progreso desde nuestra propia manera de ser, desde nuestros principios, desde nuestras Leyes Fundamentales, pero quede claro que si planteamos de modo inequívoco el problema del asociacionismo político y afirmamos que seremos audaces en su formulación, es porque será cimentado sobre la base de una total, absoluta, rigurosa lealtad a nuestros Principios y a nuestras Leyes Fundamentales. Queremos el perfeccionamiento de nuestro ser político. Lo que no estamos dispuestos es a dejar de ser lo que somos.

Esta es la razón de que la Secretaría General proponga la nueva estructura sometida a vuestro voto.

No voy a extenderme más. Espero de los señores Consejeros la aprobación de las normas que proponemos. Pretenden hacer de la Secretaría General un órgano más ágil y eficaz bajo el mando del Jefe Nacional y la orientación de este Consejo Nacional, cuya grave responsabilidad es para nosotros, los Consejeros Nacionales, legítimo orgullo.

Nada más, señores Consejeros.

 

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