Concurrencia de criterios. 
 Dos reproches     
 
   07/04/1967.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

DOS REPROCHES

El proyecto de Ley Orgánica del Movimiento y de su Consejo Nacional ha dejado en la opinión una impresión poco favorable.

Los dos reproches en que, a nuestro juicio, pueden resumirse las objeciones que estás días están, apareciendo en la Prensa nacional descubren cierto contraste entre lo que sé esperaba y lo que se ofrece.

Para una Ley Orgánica del Movimiento, la estimación de que "se atiene a un espíritu inmovilista", o de que "responde a una posición conservadora", presenta, indudablemente, un aspecto paradójico. Un Movimiento inmovitista sería una contradicción. Y el primer reproche que viene a hacerse al proyecto es que permita abrigar ese temor.

También el segundo reproche tiene un aspecto paradójico. Se ha escrito que el proyecto da la impresión de conceotr él Movimiento como "una organización monopolizadora de las grandes líneas y de la auténtica actividad política"; se ha dicho también, hablando en términos generales de la legislación complementaria, que si a la hora de legislar se pone más énfasis en la exigencia de orden que en la posibilidad de concurrencia, "se correrá el peligro de caer en el monopolio".

Dejamos para otro editorial el examen de los punios que en el proyecto de ley pueden haber dado lugar a esa impresión desfavorable. Hoy nos importa recoger el hecho de que esa impresión existe y que se está expresando con singular viveza precisámente en ámbitos de opinión que habían subrayado con énfasis el aspecto progresiva y abierto al futuro de la Ley Orgánica. Esa apertura, se apuntó repetidamente entonces, íependíá en buena medida de las concreciones de las leyes complementarias. Se esperaba que correspondería precisamente a estas leyes la tarea de desarrollar en un sentido progresivo y abierto al futuro lo que quedaba insinuado en la Ley fundamental.

El proceso político que sé desarrolla en nuestro país desde hace aproximadamente un año se basa, efectivamente, en un difícil equilibrio entre dos propósitos. Uno consiste en lo que se ha llamado ínstitucionalisación: el esfuerzo por estructurar un conjunto legal que dé estabilidad y permanencia a la obra política de estoí años. La institucionaliaaieión representa, en este sentido, el deseo o la necesidad de mantener firmemente la vinculación con ei pasaao próximo. El otro propósito, la otra mitad de la tarea, consiste en lograr que ese conjunto legal que se va estructurando quede abierto oí futuro, es decir, que asegure la capacidad de evolución y adaptación de lo que existe a los deseos o necesidades del país en un futuro próximo.

La responsabilidad de configurar las futuras Cortes recae en las Cortes actuales; la representación que tenga el pueblo español mañana depende en buena parte de quienes ostentan Hoy la condición de representantes, pues ellos son quienes pueden fijar el cauce legal. A ellos corresponde, pues, hoy la cuidadosa ponderación de los dos reproches importantes que al proyecto se han hecho.

Del editorial publicado en "La Vanguardia", de Barcelona, el 4 de abril.

 

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