Enterrado el nacional-catolicismo     
 
 Diario 16.    05/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Enterrado el nacíonal-catolicismo

Los nuevos acuerdos entre el Estado español y la Santa Sede cierran legalmente

la etapa del nacionalcatolicismo que caracterizó al régimen franquista. Queda

enterrado un sistema político que reconocía todos los privilegios a la Iglesia

católica y ésta bendecía el poder omnímodo del dictador.

Cuando el nuevo poder civil ya no responde de sus actos ante Dios y ante la

historia, sino ante el pueblo del que emana su poder, y cuando la Iglesia

católica ya no exige al Estado que sea confesional, un nuevo marco de relaciones

se imponía.

El viejo Concordato ya era incompatible con el principio de que ninguna

confesión tendrá carácter estatal, principio consagrado en el artículo 16 de

nuestra Constitución.

Pero ya antes de que en diciembre de 1978 los españoles se dieran su Carta

Magna, el Rey Don Juan Carlos comunicó al Papa Pablo VI su renuncia a presentar

a los obispos españoles para su nombramiento, práctica realizada por Franco. La.

nueva corriente de la democracia en nuestro país y los aires renovadorres del

Vaticano II se entendieron para establecer otro tipo de relaciones que se han

concretado ahora en estos acuerdos.

En esos acuerdos, sin embargo, se mantienen todavía posos de los viejos

privilegios que sólo el tiempo se encargará de eliminar. El hecho de que, en

teoría, la mayoría de los españoles son católicos ha dificultado terminar con

todo vestigio en el trato de favor respecto a otras confesiones.

 

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