Autor: J. S. T.. 
   Acosada por una mayor eficacia policial, ETA sacó nuevas armas     
 
 ABC.    31/12/1982.  Página: XV. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

VIERNES 31-12-82

RESUMEN FIN DE AÑO

Acosada por una mayor eficacia policial, ETA sacó nuevas armas

Tras algunos meses en los que los españoles se hicieron la ilusión de que el fantasma del terrorismo

estuviera alejándose, varios hechos dramáticos vinieron a enturbiar el comienzo de 1982. Los incidentes

ocurridos el día de Año Nuevo en Rentería inauguraban el año con tristes hechos de sangre. Y a los

secuestros del doctor Iglesias Puga y el industrial Lipperheide, se han sumado un sinfín de execrables

acciones terroristas. Las bandas armadas sustituían -una vez más- el cerebro, el corazón y el diálogo

por el dinero y la metralleta. En el bárbaro diccionario manejado por ETA encontramos el tiro en la nuca,

el secuestro, la ráfaga de metralleta, el coche que vuela por los aires con sus ocupantes, la carga de

«goma-2», y los continuos ataques al Ejército, y Fuerzas y Cuerpos de la Seguridad del Estado con

armamento semipesado (lanzagranadas) y los explosivos teledirigidos contra barcos de la Armada.

A pesar de las 45 víctimas mortales (incluida la del grapo Martín Luna) ocasionadas este año a causa del

terrorismo en España, la cifra sigue siendo inferior a la registrada en años anteriores si se la compara con

las 49 personas muertas por esta misma causa durante 1981, las 136 de 1980 y las 115 de 1979.

Resurgen el chantaje económico y los secuestros. Asimismo, todos los grandes Bancos han recibido una

carta de la organización terrorista instándoles a pagar un impuesto revolucionario de diez millones de

pesetas por cada miembro del consejo de Administración. Noticia de primera plana fue la decisión

adpotada en febrero por un sector de ETA p-m. Los octavos vuelven a la lucha armada. Mientras tanto, la

facción partidaria de no romper la tregua de el alto el fuego negociaba con los Ministerios de Interior y

Justicia a través del diputado de EE, José María Bandrés, una serie de medidas de gracia que les

permitiera reincorporarse a España y a una vida normal.

Respecto al «santuario francos», lo cierto es que la colaboración del país galo en materia antiterrorista,

prácticamente ha brillado por su ausencia. Pero el entendimiento mutuo entre España y Francia puede

(debe) mejorar y mucho. «El terrorismo no debe nunca encontrar justificación y asilo», diría Don Juan

Carlos en la cena de gala ofrecida por los Reyes en honor de Mitterrand el pasado mes de junio. Por su

parte, el primer mandatario francés subrayaría que «la puerta de Francia no estará nunca cerrada para

España».

Uno de los objetivos prioritarios de ETA en este año que acaba fue -como en años anteriores- la

central nuclear de Lemóniz y las instalaciones de Iberduero en el País Vasco. La estrategia de ETA en

torno a la central nuclear estremece por el horror de sus crímenes. Si hace meses fue asesinado el

ingeniero jefe, José María Ryan, los etarras repetirían la acción asesinando en el mes de mayo a Ángel

Pascual Múgica, director del proyecto de la planta. En la sociedad en general y vasca en particular se

extiende la repulsa. Repulsa que fue -si cabe- aún mayor cuando el niño Alberto Muñagorri resultaba

herido de extrema gravedad, en Munguía, por un paquete explosivo destinado a Iberduero.

Dentro de esta escalada terrorista hay que destacar, por su espectacularidad y consecuencias, el atentado

contra las instalaciones de Telefónica en la calle Ríos Rosas de Madrid. Los daños producidos fueron

valorados en más de mil millones de pesetas y unos setecientos mil abonados de toda España se vieron

afectados.

Las muertes de dos agentes y una joven, acribillados a balazos en un restaurante de Sestao; la del

delegado de la Telefónica en San Sebastián; el cuerpo contorsionado, de bruces contra el suelo, las manos

atadas a la espalda y el tiro en la sien del doctor Carasa Pérez; los asesinatos de miembros de las FSE y

los ataques a cuarteles de la Guardia Civil son atentados que se sitúan en la «línea de continuidad» de

ETA militar.

Las Fuerzas Armadas es el «salto cualitativo» del terrorismo. Además de la muerte de varios jefes y

oficiales militares hay que reseñar el fracasado atentado en Barcelona contra un microbús de las FAS.

Comenzaba la nueva ofensiva etarra con armamento semipesado e ingenios explosivos teledirigidos. De

esta manera, una pequeña embarcación teledirigida desde unos 400 metros conteniendo un artefecto de

gran potencia hacía explosión en una madrugada del mes de agosto a escasos metros de la patrullera

«Tabarca», que se encontraba anclada en el muelle que la Comandancia de Marina tiene en el puerto de

Pasajes.

El asesinato del general Lago, en Madrid; el secuestro de Saturnino Orbegozo; el ametrallamiento en

Rentería de tres trabajadores, de los que uno falleció; la muerte de un guardia civil en Tolosa y los

asesinatos de otros dos guardias civiles en Irún, son las páginas más recientes escritas a sangre y tiros por

el terrorismo etarra. Hay que reconocer, por último, -y no gratuitamente- una mayor eficacia policial,

que va ganando día a día la batalla al terrorismo. -J. S. T.

Claves del 83

El respaldo de todas las fuerzas democráticas, la corresponsabilización de las instituciones de

autogobierno del País Vasco y la colaboración del Gobierno francés deben potenciar la eficacia de los

servicios policiales para poner fin a esos sanguinarios desestabilizadores.

Acabar con la «otra ETA», la de respaldo, de apoyo indirecto, da complicidad soterrada, sin la cual no

sería posible esa punta de iceberg de los que matan.

 

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