Autor: Sebastián Bueno, Pablo. 
 En el proyecto de los acuerdos específicos Iglesia-Estado. 
 La Iglesia católica declara el propósito de autofinanciarse en España     
 
 El País.    09/11/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 13. 

En el proyecto de los "acuerdos específicos" Iglesia-Estado

La Iglesia católica declara el propósito de autofinanciarse en España

PABLO SEBASTIAN

La Iglesia católica tiene el propósito de lograr por sí misma los recursos

suficientes para atender a sus necesidades económicas en España en el futuro,

según se desprende del proyecto final de los acuerdos específicos Iglesia-

Estado, que deberán sustituir definitivamente al vigente Concordato, una vez que

queden sancionados por los primeros responsables del Vaticano y del Gobierno

español.

Esta es, sin duda, la consecuencia . política más importante que se desprende

del cuarto acuerdo especifico (los otros tres se refieren a la personalidad

jurídica de la Iglesia, a la enseñanza y a la asistencia castrense) relativo a

la ayuda económica del Estado a la Iglesia católica. Una vez firmados los nuevos

acuerdos se sustituirá la vieja dotación de culto y clero por un sistema de

imposición directa o indirecta no obligatoria y que, en el marco de la libertad

religiosa que dicta la nueva Constitución española, otorgará a las distintas

confesiones existentes en España iguales posibilidades de sostén financiero.

El acuerdo económico incluye tres apartados esenciales: uno relativo al derecho

de la Iglesia de recibir limosnas, aportaciones económicas y a organizar

colectas; otro en el que se señalan las exenciones impositivas de la Iglesia,

que se aplicarán a todas las actividades y bienes relacionados con el culto y

que, dada la nueva personalidad jurídica (civil) que asumirá la Iglesia en

España, no tendrán efecto alguno para las llamadas actividades comerciales de la

Iglesia, que estarán sometidas a la legislación impositiva de las llamadas

sociedades sin objeto de lucro, y un tercero, el más importante, que establece

un sistema de colaboración financiera Iglesia-Estado, similar al existente hoy

día en la República Federal de Alemania y que tiene en su base política y

filosófica la defensa del principio de libertad religiosa.

Defensa de la libertad religiosa

Sobre esté último tema, que se incluye en el artículo segundo del acuerdo

económico, hay que destacar en él varios temas esenciales:

1. El Estado se compromete a colaborar en el sostén financiero de la Iglesia en

el respeto absoluto del principio de libertad religiosa, lo que contempla

indirectamente la ayuda del Estado a los demás cultos afincados en territorio

español.

2. Que el Estado efectuará esta ayuda a partir del año 1981 a través de un

sistema de imposición indirecta o directa, sobre un porcentaje del impuesto

sobre la renta o-del patrimonio, mediante una deducción de la cuota normal o un

recargo impositivo. Ello quiere decir que el Gobierno devengará, en principio,

de la cuota normal de cada contribuyente un porcentaje destinado a ayudar a las

distintas confesiones. Los contribuyentes, en su declaración de la renta, pueden

indicar a qué confesión desean que el Estado aplique dicho porcentaje o,

simplemente," dejarlo en blanco. Esto no supone un nuevo impuesto más en una

primera etapa, sino que de la cuota de cada contribuyente, el Estado aportará

una parte para la confesión indicada en la declaración. Naturalmente, cada

Gobierno se reserva el derecho de convertir esta asignación indirecta en un

recargo o no del de la cuota normal.

3. Durante los tres primeros ´años desde la entrada en vigor de los acuerdos

(1979, 1980 y 1981) el Estado se compromete a mantener.el nivel de la aportación

financiera actual de unos 6.000 millones de pesetas mediante una compensación

estatal directa del presupuesto. Es decir: si en los tres primeros años se

aplica un 1 ó 2% de la cuota de cada contribuyente católico a la ayuda

financiera a la Iglesia y el total no cubre los 6.000 millones previstos, el

Estado pondrá la diferencia y´, con los resultados de los tres primeros años,

situará el tipo de ayuda en un porcentaje que permita la cobertura normal de la

ayuda actual. A partir del tercer año la ayuda podrá aumentar o disminuir por

igual para todas las confesiones, según el número de católicos, protestantes,

etcétera, que decidan incluir en su declaración´el nombre de la confesión a la

que desean que el Estado ceda su aportación. Las aportaciones de los

contribuyentes que no indiquen confesión alguna quedarán a disposición del

presupuesto general.

4. La aportación financiera del Estado a las distintas confesiones se efectuará

de manera global para que éstas la distribuyan y utilicen según sus propios

criterios-.

5. La Iglesia católica tiene el propósito de lograr por sí misma los

recursos.suficientes para atender sus necesidades. Guando se llegue a esta

situación (sobre la que no se citan fechas) la Iglesia y el Estado se

comprometen a buscar medios de cooperación económica (no financiera) para que

la Iglesia pueda mantener el nivel de sus ingresos actuales.

El acuerdo económico, el más discutido en las negociaciones Iglesia-Estado de

los últimos meses, ha sido aprobado por los negociadores ad referendum de sus

respectivos órganos de gobierno. En el proyecto elaborado quedan aún algunos

puntos en busca de un compromiso último, aunque éstos se refieren a problemas de

redacción. Por ejemplo, permanece aún a la espera de compromiso una divergencia

relativa al sistema impositivo. El Gobierno español desea que conste en el texto

la palabra recargo (por si algún Gobierno desea utilizar esta fórmula), que la

Iglesia considera innecesaria, por considerarla de efecto negativo ante la

opinión pública.

En medios políticos y diplomáticos hispanos se declara que el proyecto de

acuerdo económico constituye un importante paso en las relaciones Iglesia

Estado, sobre todo porque apuntala el principio de la libertad religiosa.

Asimismo se indica que el proyecto permite a todas las confesiones por igual

recibir una ayuda económica o financiera eliminando los privilegios

exclusivistas de la Iglesia católica, dejando al Gobierno español la oportunidad

de facilitar estas ayudas mediante un impuesto especial que permitiría a cada

creyente dar prueba de su interés o a través de una aportación que saldría de

los Presupuestos del Estado y que puede superar los 6.000 millones de pesetas

actuales.

 

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