Autor: Blanco Vila, Luis. 
   El cuarto poder     
 
 Ya.    09/11/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

9-XI-77

BOLETÍN DE URGENCIAS

El CUARTO PODER

SIN que pretenda restar un ápice al mérito del conferenciante, creo que lo mejor de la conferencia de

Emilio Romero en el Club Siglo XXI fue la presentación, a cargo de Ricardo de la Cierva. El

historiador-periodista hizo un prodigioso relanzamiento del personaje que es Emilio Romero y a punto

estuvo de encontrar en él ese cuarto poder que era el tema de la disertación.

Por vía irónica

INDUDABLEMENTE, Romero sigue vigente. Su relativo eclipse no le ha restado un ápice de poder

de convocatoria. El Club estaba como en sus mejores noches, no tanto como en la noche de Carrillo,

pero casi. Era, además, un público más especializado, más en consonancia con el tema. No había tanto

"mirón". Había, en cambio, bastante público dispuesto a ver hasta qué punto el supuesto árbol caído

hacia leña de los árboles supuestamente en pie.

Y, ¡vaya si hizo leña el conferenciante! Por vía irónica, que tan bien se le da, Emilio Romero no fue a la

búsqueda del cuarto poder, sino que fue "a por él". Su descripción de la prensa no puede ser más

siniestra: "Parece muchas veces la serenidad, el rigor, el testimonio, la verdad. Luce el interés por la

anécdota, por el suceso trivial de los políticos, por la farándula de las artes menores de la política.

Brillan los ingenios del recuadro, los frívolos de la columna, los sacamantecas de famas, los

desenterradores de muertos y los buscadores de basureros."

Todo esto, que Romero encuentra en nuestra prensa, no obsta para que sea objeto de caza o compra.

Todavía el cuarto poder es espléndido escaparate o sordina, en expresión del conferenciante. Lástima

que a estos análisis no sigan nuevos planteamientos. La palabra, cauterizante, ocurrente, desgarrada

incluso, de Emilio Romero, suscita sonrisas, mueve al aplauso, aguijonea momentáneamente, pero no

deja poso, no invita a la reflexión, no mueve al propósito de enmienda. Es superficial, se evapora tras el

latigazo.

Más suerte tuvo Ricardo de la Cierva, que nos hizo reencontrarnos con un Emilio Romero nuevo,

pletórico de juventud, lleno de fuerza de cara a nuevas empresas.

Exhumaciones

UN semanario de buena vida reproduce esta semana una entrevista que se le hizo en París a Santiago

Carrillo hace menos de tres años. Flaco favor se le hace con la exhumación de tan memorable pieza al

secretario del PCE, Entre otras lindezas, dice, refiriéndose a una personalidad: "Del personaje sólo se

puede hacer un retrato despiadado."

No voy a cometer la torpeza de extractar más párrafos de tan desafortunada entrevista. Baste el botón de

muestra. ¿Verdad que Carrillo parece estar hablando de sí mismo? Ciertamente, el personaje lo ha sido

todo para don Santiago Carrillo y su reaparición, lo ha sido casi todo para España, mientras el otro

personaje -el propio Carrillo- todavía no ha sido casi nada para nadie.

Precisamente cuando se está conmemorando el aniversario de los asesinatos de Paracuellos del Jarama,

salta la noticia de que el PCE ha abierto una sede en la localidad. Ya sé que no tiene mayor trascendencia,

pero no es con actitudes como ésta como el comunismo español se hará perdonar tantas barbaridades

como hizo en su día. Carrillo, quiérase o no, sigue encarnando aquella realidad negra y sangrienta. Por

mucho humor y mucha gracia que le eche a sus relaciones públicas.

Luis BLANCO VILA

 

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