El cardenal Tarancón advierte a los políticos. 
 Da la impresión de que quieren dividir otra vez a los españoles     
 
 ABC.    28/06/1980.  Página: 30. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

CULTURA Y SOCIEDAD

SÁBADO 28-6-80

El cardenal Tarancón advierte a los políticos

"Da la impresión de que quieren dividir otra vez a los españoles"

MADRID. La situación política y social que está viviendo España en estos

promentos vuelve a ser objeto de comentario, una semana más, por el arzobispo de

Madrid, cardenal Enrique y Tarancón. Bajo el titulo «La España real y la España

política», el presidente de la Conferencia Episcopal —-aunque escriba en la hoja

diocesana «Iglesia en Madrid»— pone en cuarentena el papel que están des

empeñando los políticos ante las preocupaciones y angustias del ciudadano

español.

«Estoy convencido —dice et cardenal— de la buen fe de los políticos, pero,

¿puede afirmarse con verdad que la llamada clase política ausculta honradamente

las aspiraciones de-los ciudadanos y trata de encauzarles efectivamente?

A juzgar por lo que dicen con reiteración los distintos medios de comunicación

social, da la impresión de que la sociedad no se siente comprendida ni ayudada

positivamente por quienes ostentan su representación para dirigir y encauzar la

acción política. Si esto fuera cierto, nos encontraríamos en un grave peligro.

Porque el pueblo no prestaría su colaboración a quienes no se enfrentan

decididamente con sus problemas. Y la colaboración de la sociedad es

indispensable para que los políticos puedan realizar una labor eficaz.

No puedo negar que ciertas posturas que se toman en él campo político y no pocas

discusiones intrascendentes que apasionan a unos y a otros, parecen indicar que

no son los problemas reales los que merecen la atención y los que ocupan el

tiempo de muchos políticos. Ciertos hábitos que otrora entorpecieron la labor de

los dirigentes, parece que vuelvan a aparecer. Y tengo -miedo de que sin una

reflexión seria de los que tienen responsabilidades públicas y sin una decisión

firme de aunar energías para solucionar los grandes problemas nacionales,

podamos desembocar en una apatía genera/ que, a mi juicio, sería perniciosa,

especialmente, cuando estamos todavía en la época de la transición y hace fafta

un trabajo serio con visión de futuro para llegar a !a meta.

¿RECREAR LAS DOS ESPAÑAS?

Si a esto se añade que se está notando un afán inexplicable para presentar

problemas que pueden dividir a los españoles, porque se trata de

cuestiones, de conciencia, cuando, al parecer, se relegan

soluciones. —o, al menos, los estudios serios— para los graves problemas

que afectan a todos- la situaciones toma un cariz más negro.

Porque da la impresión de que algunos tienen interés en dividir otra vez a los

españoles —en recrear las llamadas «dos Españas»-— cosa que parecía medio

superada. Con "lo cual, lejos de facilitar una política realista eficaz, se está

poniendo los cimientos para que vuelvan aquellas épocas de esterilidad político-

social que tantas veces, por desgracia, se han dado en nuestra patria.

No es mi misión, como obispo, dar lecciones de buen hacer a los políticos.´Pero

tengo el derecho y el deber, como español, de procurar lo mejor para mi patria y

para todos mis hermanos y de reclamar una atención preferente de los políticos a

los problemas reales para que, con la cooperación de todos, se puedan superar

estos momentos difíciles que estamos viviendo, aunque sea con sacrificio, pero

un sacrificio que alcance a todos por Igual, y podamos vislumbrar un futuro

mejor.»

 

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