Autor: Plaza Veiga, Rafael. 
 ¿Y después de Tarancón, qué? (II). 
 Los candidatos...uno a uno     
 
 Diario 16.    16/12/1980.  Página: 8. Páginas: 1. Párrafos: 22. 

16-diciembre-80/Diario16

Por una vez no se equivocó el ex ministro de Cultura Ricardo de la Cierva cuando

denunció la «operación» para destituir al cardenal Tarancón de la presidencia

del Episcopado. La derecha episcopal ha querido destituirle desde el primer

momento. Incluso comprando a monseñores romanos y encargando

«Documentos» que los escribían en España teólogos que sólo veían un camino para

la Iglesia española, y que lograban hacer creer a la opinión pública que venían

de Roma. Claro que en Roma hay obispos y cardenales que también piensan que no

hay más que un «camino» para la marcha de la Iglesia.

¿Y después de Tarancón, qué? (II)

LOS CANDIDATOS

Rafael PLAZA-VEIGA

EL enfrentamiento —eso sí, dentro de los límites de la caridad fraterna—

entre los cardenales Tarancón y Marcelo González han sido evidentes. En las

últimas asambleas episcopales, don Marcelo siempre tenía algún catarro que le

impedía estar presente en el «discurso de apertura» de Tarancón.

A los 13 obispos incondicionales de don Marcelo hay que unir el ejército de

canónigos, capellanes castrenses con graduación, teólogos preconciliares y, en

los últimos años, esas Confederaciones de Acción Católica (padres, viudas,

mujeres, etcétera), de las que un día dijo Tarancón, en El Espinar, ante 200

provinciales de otras tantas congregaciones religiosas, que estaban «muertas y

bien muertas», y que ahora parece que, cual un milagro de San Pantaleon, han

resucitado.

El «camino» del recambio

Es muy sintomático que el cardenal Tarancón no haya tenido una conversación

«oficial» con el Papa durante el Sínodo celebrado en Roma hace poco más de un

mes. Aunque públicamente Tarancón suele hablar muy bien del Papa Wojtyla, se

sabe que su simpatía por él no es grande.

Los amigos del «recambio» están, pues, de enhorabuena. Guerra Campos volverá a

las asambleas, porque ya no las presidirá, desde la última jornada de febrero,

el cardenal que un dia dijo «off the récord» que el obispo de Cuenca: «el pobre

Guerra Campos, con toda su inteligencia, parece que a veces no tiene ninguna.»

El hecho de que el nuncio Dadaglio —que facilitó el taran-conismo casi

involuntariamente haya acabado su gestión en España sin que le «asciendan» a

cardenal es también significativo. Como lo es que le haya susti tuido otro

monseñor, Inocenti, del que se conoce su simpatía por el Opus Dei, al igual que

al actual secretario de Estado del Vaticano, el español Martínez Somalo, y del

propio Papa Wojty-la, íntimo del cardenal presidente del Episcopado alemán,

Hoeffner, que es otro «forofo» de la Obra. Todo ello da la clave del «recambio»

que se está operando en la Iglesia española, desde los más altos niveles.

La ACNP-DC episcopal

¿Hay tendencias en el Episcopado español? Naturalmente. Igual que ha

«resucitado» la Acción Católica, está dejando ver su nueva fuerza la ACNP

(Acción Católica Nacional de Propagandísticas), cuyo poder «laico» controla

agencias de prensa como LOGOS y diarios como «Ya», el «Ideal» de Granada, el

«Hoy» de Badajoz, «La Verdad» de Murcia; y el «Ideal Gallego».

Apoyándose mutuamente, una serie de obispos y estos diarios ofrecen una,

tendencia que podría

calificarse de «centrista» aunque a veces fustiguen al Gobierno de UCD y le

califiquen de «blando»-. Obispos como Elias Yanes arzobispo dé Zaragoza y

antiguo secretario de la Confederación Episcopal-, Antonio Montero —de Badajoz,

portavoz periodista del Episcopado—, el propio secretario episcopal actual —

Jesús Iribarren, consejero del «Ya»— y los arzobispos Cirarda, Roca y Moralejo,

de Pamplona, Valencia y Huelva, respectivamente.

Existe una especie de osmosis entre ACNP y Democracia Cristiana, y dentro de esa

órbita se mueven todos estos prelados, a los que habría que añadir Dorado Soto,

de Cádiz, y Felipe Fernández, de Avila. Su «candidato» para sustituir a Tarancón

sería Cirarda —y me consta por el propio Tarancón que éste apuesta por él.

A Yanes, por supuesto, le tira la presidencia, pero quedó malparado ante la

opinión pública y ciertos sectores demócrata-cristianos y centristas por su

batalla de la Enseñanza y por sus ínfulas de grandeza, pidiendo a Dalí un fresco

para la basílica del Pilar, por el que el de Port Llígat le cobraba cien

millones, lo que echó el proyecto al garete.

Cirarda ha sido más cauto, y además es el único obispo español al que el Papa

pidió ver durante el Sínodo, y no sólo para preguntarle sobre los problemas del

Pais Vasco.

Otro arzobispo que tratan de presentar candidato a la presidencia es Ángel

Suquía. de Santiago Tarancón arrugó eJ morro ante este periodista al pronunciar

su nombre.

Hay que tener en cuenta que alguno de los arzobispos citados le sustituirá como

cardenal de Madrid dentro de tres años. Las «simpatías» van hacia Cirarda o

Delicado Baeza, de Valladolid. Este último es uno de los candidatos con más

posibilidades de ser nombrado presidente de la Conferencia.

La «yenka» imposible

¿Qué decir de las otras dos tendencias, la derechista y la del «centro-

izquierda»? La primera agrupa al cardenal Marcelo y sus 13 «do la fama», los

obispos de Burgos, Sigüenza, Ciudad Rodrigo, Jaén, Astorga, Soria, Orihue-la,

Tenerife, Orense y Cuenca (Sierra, Castán, Mansilla, Peinado, Briva, Cardenal,

Barrachina, Franco Temiño y Guerra Campos).

Es precisamente el Opus Dei quien, desde fuera, controla y jalen a estos

obispos, cuyo candidato presidencial seria el cardenal Marcelo, alineado ahora

más que nunca a la derecha y que ya ha entablado su lucha antidivor cista, de

forma mucho más agre• siva que la que permitía la línea de la propia Conferencia

Episcopal.

En el centro-izquierda están los llamados «obispos jóvenes», que ya no lo son

tanto: Iniesta (Vallecas), Oses (Huesca), Echarren (Canarias), Domínguez

(Cáceres), Setién (San Sebastián), Palenzuela (Segovia) y Castellanos

(Palencia), que teóricamente presentarían (parece que se han reunido

recientemente en Madrid para elaborar un programa) al arzobispo de Oviedo, Díaz

Merchán, un hombre que suele hablar «por lo directo» hasta el punto que

recientemente puso públicamente en tela de juicio el dogmatismo de algunos

obispos respecto al tema del divorcio.

De Inocenti a Frank Sinatra

A todo ello hay que añadir el papel del nuevo nuncio, Inocenti, que procede de

la Congregación de Culto, más bien conservadora, y que no puede ignorarse ha

sido nombrado por el Papa Wojtyla, lo que significa que será el hombre de la

política vaticana en España.

Y e! papel de la «prensa de Iglesia»; en los últimos años ha sido «cercenada» la

línea de avanzadilla de ciertas revistas religiosas («Vida Nueva», «Ecclesia»)

gracias a las presiones del sector conservador de la jerarquía y de algunas

poderosas instituciones.

El Opus logró el secuestro de un cdossier» que iba a publicar sobre esa

institución Ja primera revista citada, y sobre la segunda —más jerárquica— un

machetazo del presidente del CELAM (Conferencia Episcopal Latinoamericana),

López Trujillo, descalabró su línea de denuncia en el terreno latinoamericano, y

suavizó los editoriales del director, virando ligeramente hacia una «mayor

moderación».

Frente a éstas y otras publicaciones progresistas que sufren un claro

amordazamiento por «quienes corresponde», se levantan —felices con el Papa y

felices con Reagan, que quiere hacer embajador ante el Vaticano al mafioso Frank

Sinatra— revistas que hablan en nombre del nacional-catolicismo: «Iglesia-

Mundo», «Fuerza Nueva», «Palabra» (Opus Dei), y otras que, como esta última,

están aumentando sus tiradas a base de regalar números a centros docentes y

parroquias, pagadas por no se sabe qué mecenas de un Dios «católico y español».

 

< Volver