Autor: Plaza Veiga, Rafael. 
 ¿Y después de Tarancón, qué? (y V). 
 Viene el Papa en carne mortal     
 
 Diario 16.    20/12/1980.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 17. 

20-diciembre-80/Diario16

¿Qué Iglesia se va a encontrar el Papa cuando): en el próximo mes de octubre,

venga a España? Los militares, «que saben de logística», según afirmación del

cardenal Tarancón, han recibido una carta del presidente del Episcopado para que

participen en la organización de las masas que, sin duda, le recibirán e irán a

escucharle allí donde el Papá vaya. Miles de jóvenes —con los nuevos

nombramientos de dirigentes juveniles cristianos, quizá muchos miles más— irán

sin duda a Cuatro Vientos (Madrid), a Santiago de Compostela, a Avila, a Toledo,

quizá a Sevilla y, con toda seguridad, a Zaragoza, donde ya quiso traerle hace

dos años el arzobispo Yanes. Ahora sí, vendrá en carne mortal a Zaragoza, con la

sola duda de si será dos días antes o dos días después del Pilar.

¿Y después de Tarancón, qué? (y V)

VIENE EL PAPA EN

Rafael PLAZA-VEIGA

EN efecto, Tarancón • dijo hace pocos días a este periodista: «Ya me

encar.garé yo de que el viaje del Papa no lo manipule la "derecha católica".» No

carecía de razón el cardenal.

Si hace coincidir su viaje con la fiesta del Pilar, los ultraconservadores

católicos —que se han apropiado de la Virgen igual que los ultraconservadores

políticos se han apropiando ,de la bandera española— se «apoderarán» del Papa y

aprovecharán su visita para darle un cariz patriótico y conservador que echaría

el viaje por la borda. Parece que entre los obispos se está discutiendo bastante

este «ligero detalle» de la fecha.

El nuncio, entre la espada y la pared

Para entonces, sin embargo, ya llevará casi un año de rodaje el nuevo nuncio,

Antonio Innocenti, que ha sustituido a Dadaglio, al que el Gobierno español ha

agradecido «los servicios prestados» imponiéndole la Gran Cruz de la Orden de

Carlos III.

Innocenti tiene sesenta y cinco años, y una larga carrera diplomática en África,

Europa y Ámerica Latina, y una larga sabiduría «romana». Uno de sus cardenales-

managers ha sido Silvio Oddi, prefecto de la Sagrada Congregación del Clero,

ordenador habitual de sacerdotes del Opus Dei y autor de recientes documentos

pontificios sobre el sacerdote que han sido conside-rados´de «linea dura» y

tradicional.

Con Oddi ha convivido mucho tiempo Innocenti, a quien a su vez se le considera

absolutamente fiel al sustituto del secretario de Estado Vaticano, Eduardo

Martínez Somalo, afecto también a la Obra.

Estos monseñores y cardenales fueron los encargados de revisar —dirigidos por el

cardenal Baggio— los «dossiers» que ciertos estamentos conservadores de la

Iglesia española les hicieron llegar sobre la vida, escritos y testimonios de

obispos como Alberto Iniesta y teólogos como González Faus, Castillo, Pikaza y

otros, el pasado año, coincidiendo con la llamada a Roma de teólogos

progresistas como Hans Küng y Schillebeecks, para «tirarles de las orejas».

El «respeto» al Papa

- Cuando el cardenal Tarancón conoció,´ en Roma, durante el Sínodo, el

nombramiento del nuevo nuncio, comentó: «Al nuevo nuncio le espera en España una

tarea nada fácil: la aplicación de los acuerdos entre la Santa Sede y el Estado

español, que entrañan interpretaciones diversas, especialmente en el campo

jurídico y canónico, referentes al matrimonio.»

Como dato curioso en la vida de Innocenti, conviene saber que fue obligado hace

unos años a salir del Paraguay, donde el Gobierno deJ dictador Stroessner le

declaró «persona non grata» por su defensa de los derechos humanos y oposición

al régimen del general...

Conocida es, por su parte, la independencia del cardenal Tarancón, poco amigo de

que se le impongan consignas de Roma. Pero Tarancón, a partir de febrero, ya no

será presidente del Episcopado, cuyo cargo estará en manos de algún obispo más

maleable en la campaña entablada contra el divorcio y por la enseñanza.

Un amplio número de obispos españoles tienen la sen sación de «no ser

comprendidos por Roma»,

pero también saben de la fuerte personalidad del Papa Wojtyla, y la respetan. En

la operación recambio, el Papa conoce —aunque la decisión final esté en los

votos de los obispos— que Cirar-da no está bien visto por los sectores

nostálgicos del anterior régimen, lo mismo que a Yanes no le perdonan fácilmente

su época de secretario de Tarancón en la Conferencia.

¿Será, pues, Delicado Baeza (Valladolid) quien rija los destinos de la Iglesia

española de los tres próximos años?

¿De Loyola, a Torreciudad?

El Papa Wojtyla pidió personalmente visitar Loyola (centro importante de los

jesuítas). A este periodista le consta que expreso también, ante un cardenal

español, su deseo de visitar Torreciudad (meca española del Opus).

Pero el cardenal, con todo respeto, le hizo ver que eso era «inconveniente».

Aparte de los intereses eclesiásticos de este, sin duda, importante viaje, están

los intereses «políticos». Muchos españoles estarán ya empezando a regodearse

con sólo imaginar a Suárez, Felipe, Carrillo y Pinar, inclinándose uno tras

jotro ante el anillo del Papa.

La «base» y su artillería

Tan sólo la «base eclesial» está un tanto «mosca». Las Comunidades Cristianas

Populares (no confundir con otras más «jerárquicas»] están ya planteándose si

elaborar un documento con una toma de postura «critica» ante ese viaje.

Está, por otra parte, a punto de constituirse un «colectivo de teólogos

españoles» que, a lo largo del año, irán ofreciendo a la opinión pública

española sus puntos de vista sobre el actual catolicismo español.

La juventud militante católica está actualmente dividida debido a la reciente

crisis interna de la JOC, que ha desembocado en una destitución fulminante de

sus dirigentes nacionales por parte de la jerarquía.

Los religiosos jurídicamente exentos de los obispos— cierran filas con la

jerarquía con vistas a un trabajo «común» en aquellos ministerios que más les

afectan: colegios (casi tres millones de alumnos de la Iglesia) y parroquias. Si

a todo ello se añade que Carrillo reniega de Rusia, Felipe de Marx, y a la

juventud española le acaban de asesinar a John Lennon, la España de octubre

acogerá al Papa clamorosamente. ´

 

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