Autor: Rodríguez, Carlos. 
   La política y los días     
 
 Arriba.    29/10/1977.  Página: 8. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

CARLOS RODRÍGUEZ

LA POLÍTICA

y los días

El trepidante jueves político fue como un gran suspl* ro de alivio. U sociedad española quedó

visiblemente apaciguada, tranquilizada. Ayer, viernes, se percibía calma en todos los sectores. Nadie

piense que loe sindicólos y tas organizaciones empresariales vayan a poner excesivas «chinas» en loe

rodamientos del acuerdo económico suscrito; aunque, por supuesto y como es natural, se producirán

quejas y tensiones. Que casi todos estemos de acuerdo no significa que los próximos meses vayan a

discurrir por un camino de rosas.

Lo Importante es que todas las fuarias politices han optado por resolver sus diferencia» de manera

democrática, esto es, mediante la confrontación civilizada de Ideas y programas. Los grandes

protagonistas de los proxlmos meses serán los electores y la mesa da negociación. Y con cada nuevo éxito

que, para la convivencia clvlt. se obtiene o través de razonables compromisos, se consolide con mayor

firmeza el sistema de libertad. No es, en consecuencia, extraño que uno de los tres mis Importantes

diarios de Occidente, «The New York Times», dedicara ayer a España y aj Gobierno Suárez un editorial

admirativo y halagador: «Significa la más impresionante labor política tendente a impulsar la causa de la

democracia en la Europa mediterránea.» Nada menos. Elogio que el prestigioso rotativo extiende a todas

las fuerzas que. han suscrito los acuerdos de la Moncloa. Y analizo asimismo la habilidad con que el

Gobierno acaba de conducir el restablecimiento de la Generalidad de Cataluña.

Por cierto, que desde la serenidad del paso de algunas tornadas habrá que dedicar algún extenso análisis el

discurso pronunciado en Barcelona por Adolfo Suárez en la toma da posesión de Josep Tarradellas. Fue

una pieza oratoria admirable, sin paliativos; una de las más Importantes, realistas y ennoblecedoras pare

la acción política que hemos tenido ocasión de escuchar en los últimos meses. Los elogios en la Prensa

Internacional han sido numerosos y justos. Y el pueblo catalán, que no estaba dispuesto a prodigar

aplausos de mera cortesía, lo entendió y rubricó sin reservas.

En pocos dfas los españoles hemos tenido ocasión de aprender mucho sobre los buenos modos de la

politica, que nada tienen que ver con arcaicos Juegos palaciegos ni Intrigas de salón, sino con el debate

realista, duro y abierto. El compromiso acaba de abrir procesos autonómicos con visos de estabilidad. El

compromiso acabe de encender la luz piloto al otro lado del túnel de ta crisis económica.

Han sido dos éxitos consecutivos de primera magnitud. Ayer, • le mesa del Consejo de Ministros, tomó

asiento un Presidente mas sólido que nunca desde su llegada al Poder. Por supuesto, no hay juego más

esquivo y que requiera más constante atención que le política, porque todos los triunfos pueden

desvanecerse en el primer revés. Hoy la circunstancia es ésta y es de suponer que el Presidente Suárez

aprovechará los vientos favorables para definir y consolidar el partido UCD.

LA RUBRICA MAS OBSERVADA.—Varios diarlos de Madrid escogieron pare ilustrar el acuerdo

político de le Moncloa el Instante en que estampaba su firma el hombre que qulaá tenía menor fuerza de

partido a sus espaldas: el socialista Tierno Galván. Pienso que la coincidencia tiene un Impórtente valor

simbólico y quizó exprese un buen augurio. El rigor Intelectual, la ponderación y la honestidad del «viejo

profesor» daban la mejor imagen de la altura de miras con que todos los políticos han sabido poner, ñor

delente de todo lo demáa, el interés de España.

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