Hoy puede haber nuevo presidente de la Conferencia. 
 El cardenal Tarancón se despidó con un discurso sobre el futuro     
 
 ABC.    24/02/1981.  Página: 41. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

MARTES 24-2-81

CULTURA Y SOCIEDAD

Hoy puede haber nuevo presidente de la Conferencia

El cardenal Tarancón se despidió con un discurso sobre el futuro

MADRID. Caluroso y prolongado fue el aplauso que resonó ayer, mediada la mañana,

en la casa de ejercicios del Pinar de Chamartín. El cardenal Tarancón acababa de

pronunciar su último discurso como presidente de la Conferencia e inauguraba la

XXXIV Asamblea Plenaria en la que los obispos elegirán la nueva estructura

episcopal. El aplauso de los prelados vino así a refrendar más de diez años de

presidencia y, quizá, a agradecer las sugerencias lanzadas por et arzobispo de

Madrid en su discurso de despedida.

Las sugerencias para el futuro, en efecto, no estuvieron ausentes en las

palabras de Tarancón. Tampoco lo estuvieron las referencias al pasado y, más

importante, el análisis desapasionado de! presente, tanto social como eclesial

de España.

El cardenal comenzó su discurso dando la bienvenida al nuncio monseñor Innocenti

—por primera vez presente en una Plenaria—, al que le felicitó por «vuestras

manifestaciones de respeto a la Conferencia Episcopal y vuestra afirmación

reiterada de que venía a España con el deseo de mantener una íntima colaboración

con los obispos»; de paso, el cardenal le recordó su actuación como nuncio en

Paraguay, en donde dio ejemplo de apertura y progresismo.

Acto seguido, el cardenal Tarancón se refirió a la tan traída y llevada

«involución de la Iglesia española, al comentado cambio dé rumbo que puede tomar

a partir de esta Plenaria la Conferencia y a la figura de Juan Pablo II. «Se ha

dicho con insistencia —señaló— que en esta Asamblea Plenaria empieza una nueva

época de la Conferencia, como si el cambio de cargos que en ella se va a

producir significase un cambio de rumbo o de criterios en la marcha de la

misma... Pero sí se tiene en cuenta el papel que desempeña el presidente y que

ia línea que ha seguido la Conferencia en estos años ha sido propuesta, aprobada

y reafirmada por la inmensa mayoría de los obispos, no creo que haya motivo

razonable para pensar en una nueva era, en el sentido de un cambio de rumbo o de

dirección.» Sobré el Papa Juan Pablo II, comentó:.su figura y su actuación han

sido enjuiciadas con poca serenidad y es difícil, muy difícil, ponerle una

«etiqueta».

LUCES Y SOMBRAS DE LA IGLESIA

A continuación, e! cárdena! Tarancón hizo jn acabado análisis de la situación de

la Iglesia en estos momentos, no sin antes asegurar que la década de los 80

«obligará a revisar nuestra actitudes y nuestros métodos. En este aspecto —

añadió— puede hablarse de una nueva época en la que la Iglesia en España y la

Conferencia habrán de reflexionar seriamente sobre las exigencias que esa

realidad entraña, para preparar el futuro». «En esta tarea —siguió diciendo—

habrá que poner imaginación y creatividad, en conformidad con las líneas

trazadas por el Concilio y reafirmadas por el Magisterio de los últimos

Pontífices y por el carisma especial de Juan Pablo II.».

Para el cardenal Tarancón, las sombras más preocupantes de la realidad religiosa

actual son: «La crisis de identidad de sacerdotes, religiosos y hasta de los

cristianos; la falta de vocaciones, la relativación del concepto de pecado, las

afirmaciones teológicas inmaduras: la alergia de los cristianos a las

organizaciones oficiales, la indisciplina y la falta de acatamiento a las normas

obligatorias y, finalmente, el poco respeto al magisterio de la Iglesia.»

Al lado de estas «sombras» el cardenal Tarancón coloca las «luces que pueden y

deben

servirnos de punto de partida para ese proyecto que debemos hacer de cara al

futuro»: los esfuerzos que se han hecho para asimilar nuevas situaciones, el

florecimiento de comunidades cristianas, el fortalecimiento del espíritu

contemplativo, el acercamiento a los más débiles y oprimidos, «la contribución a

crear un clima de convivencia, de reconciliación nacional y desea que las luchas

políticas no esgrimían razones religiosas ni intereses eclesiales», mayor

autenticidad religiosa en órdenes y congregaciones, respeto a otras

confesiones... «Yo diría —concluyó en este punto el cardenal— que el balance es

positivo.» Todo esto —añadió— «será ´conveniente tenerlo en cuenta al proceder a

las elecciones, ... no sólo del presidente, sino de los miembros del Comité

Ejecutivo que tiene la misión de auscultar la realidad religiosa»...

EL RETO DE LA SOCIEDAD A LA CONFERENCIA

Tras afirniar que, «como obispos, tenernos el derecho y el deber de iluminar las

realidades sociales con la luz del Evangelio», el cardenal Tarancón abordó los

puntos más sobresalientes de la sociedad española de hoy: el terrorismo, el

paro, la interpretación «secularista» de la separación familiar, las

dificultades de la enseñanza privada, el falso concepto de democracia, el

desencanto, el consumisrho, el permisivismo moral y la pasividad de la clase

media...

El reto que supone esta realidad social descrita, «nos ha de llevar —continuó

diciendo el cardenal Tarancón— a una revisión de los métodos de Trabajo de la

Conferencia y a una programación de los objetivos prioritarios a corto y medio

plazo». Sobre los métodos, el cardenal, tras reconocer un cierto fracaso en los

últimos años, ye necesaria una mayor conexión entre las distintas comisiones y

una potenciación del Comité Ejecutivo. Sobre los objetivos, señaló: la

profundización de la fe, el discernimiento sobre la corriente comunitaria que ha

irrumpido en la Iglesia, los problemas que hoy se plantean entorno a la familia,

el matrimonio, la enseñanza, etc. «Se que no me corresponde a mí —se justificó

el

 

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