Autor: Urbano, Pilar. 
   El cardenal y el ministro     
 
 ABC.    21/06/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

Hilo directo

El cardenal y el ministro

Un capitán general es un capitán general y manda en su guarnición. Pero no es

«el Ejército». Un cardenal primado es un cardenal primado y manda en su

diócesis. Pero no es «la Iglesia». Y uno y otro son muy señores dueños de sus

actos. Pero sus actos son personales.

El año pasado, "el capitán general de Canarias, González del Yerro, se opuso a

que sus tropas acompañasen la procesión del Corpus «porque la bandera nacional

no ondeaba donde debía ondear». Este año el arzobispo de Toledo, don Marcelo, se

ha opuesto a que el ministro de Justicia presidiese la procesión del Corpus «por

haber legislado una ley anticristiana: el divorcio».

Estos son lo hechos. Ha habido un «veto» de! cardenal al ministro. Veto que,

aunque ahora se quiera aguar en un «simplemente, no fue invitado», quedó

redactado negro sobre blanco en carta oficial. Según mis noticias, el presidente

Calvo-Sotelo, asiduo como fiel cristiano .a estas procesiones toledanas, ofreció

la solución de presidirla él mismo, acompañado, eso sí, de su ministro de

Justicia. Pero don Marcelo volvió a decir que «el ministro Ordóñez no». Y el

ministro Ordoñez acompañó el cortejo relígioso «con la mirada...» desde el

balcón del Gobierno Civil. Ha causado estrañeza que los anteriores ministros de

Justicia iniciadores del proyecto divorcista, Lavilla y Cayero, sí que

presidieron la misma procestón de Toledo en sus respectivos «Corpus», y en

cambio se haya excluido ahora de este cuto a Fernández Ordónez.

Para unos, la actitud de don Marcelo es firmeza en los criterios de fe y moral,

sin concesiones políticas,,.; fortaleza pastoral, con virtud de ejemplaridad

para su diócesis». Un «hasta aquí hemos llegado», un «¿no quieren ustedes

separación Iglesia-Estado? ¡Pues déjenme mandar en mis dominios!»

Para otros, el gesto de don Marcelo es «intransigencia que personifica en

Ordóñez, y no en otros miembros riel Gobierno, una oposición a la ley del

Divorcio». Un «desenterrar el hacha cíe guerra...; de una guerra de religión,

que hasta ahora se había evitado mal que bien».

La defensa del ministro Ordóñez ha salído —por mucho que !e. pese a don

Francisco— de los concejales socialistas y comunistas de Toledo, que en sesión

plenaria dejaron ayer por escrito su «amenaza» al primado: «No asistir.en

adelante a actos como éste si se veta la presencia de autoridades nacionales,

provinciales o locales.»

Hay un precedente próximo en el calendario: En las ultimas fiestas «ísidras»-de

Madrid, el alcalde Tierno y su concejo municipal no asistieron a las

celebraciones religiosas del Sanio Patrón. Ni quito ni pongo razón a una parte o

a otra. Narro gestas.

Es claro que un general en su guarnición y un cardenal en su procesión son «muy

dueños». Y que si el «no».de González del Yerro fue un clamoroso alegato (un

hecho dice más que mil palabras) en honor de la bandera, e! «no»- de don Marcelo

na sido un contundente anatema (un gesto dice .más que una pastoral) en contra

del divorcio.

Si yo hubiese sido capitán general... habría permitido que mis soldados

escoltasen la Custodia. Si yo hubiese sido cardenal primado habría permitido que

el ministro acompañase el cortejo de Su Divina Majestad. Pero también, si yo

hubiera sido ministro de Justicia....no habna pretendido «repicar divorcios y

estar en la procesión».—Pilar URBANO.

 

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