El veto a Fernández Ordóñez no supone un conflicto Iglesia-Estado. 
 El gobierno destaca que don Marcelo rompió la tradición     
 
 Diario 16.    20/06/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

El veto a Fernández Ordóñez no supone un conflicto Iglesia-Estado

El Gobierno destaca que don Marcelo rompió la tradición

Ni el primado invitó al ministro ni el ministro pidió ser invitado

El Gobierno no se hace responsable de que se haya roto la vieja tradición de la

presidencia de la procesión del Corpus Christi a cargo del ministro de Justicia,

vetado por el cardenal de Toledo. Al hecho no se le concede categoría de

conflicto entre, la Iglesia y el Estado. A lo más que se llega es a considerarlo

una descortesía por parte del cardenal González Martín. El desenlace se estima

digno por parte de los medios gubernamentales.

Madrid - El Gobierno y el ministro de Justicia no se han sentido agraviados por

el hecho de que el cardenal de Toledo, don Marcelo González Martín, no invitara

a Francisco Fernández Ordóñez a la celebración del Corpus Christi, según

comentarios recogidos por DIARIO 16 en diferentes fuentes gubernamentales.

La valoración más dura que se hace del hecho es que «sencillamente es una

descortesía». Por supuesto, no se le concede categoría de conflicto entre la

Iglesia y el Estado español, ya que el cardenal de Toledo representa al sector

minoritario de la Iglesia conocido por sus posiciones ultraconservadores, que

defendió el voto negativo para la Constitución.

Ordóñez no insistió

«Afortunadamente hay tradiciones que se rompen y en esta ocasión la ha roto el

obispo más conservador de la Iglesia española», manifestó a este periódico un

portavoz autorizado, próximo a la Presidencia del Gobierno.

Para la citada fuente, el hecho de que por primera vez después de una larga

tradición, este año el ministro de Justicia no presidiera los actos del Corpus

en Toledo, se debe a que «ni el primado invitó al ministro, ni el ministro

solicitó ser invitado». Fernández Ordóñez, a pesar de su ideología laica, estaba

dispuesto a presidir los actos, ya que no quería ser él quien rompiera una vieja

tradición. Una vez que se comprobó que el cardenal no cursó la invitación, el

director general para Asuntos Religiosos, Luis Apostua, no hizo gestiones para

conseguirla. Se limitó a obtener garantías de que no se trataba de un conflicto

entre la Iglesia y el Estado.

Solución digna

De «solución digna» se calificó por fuentes gubernamentales la decisión del

ministro de asistir desde un balcón, junto a las autoridades, al destile

procesional, durante el cual se oyeron voces contra el divorcio, causa de la

oposición del cardenal a que «el autor» del proyecto presidiera el acto.

Fernández Ordóñez permaneció´ en Toledo desde las diez de la mañana hasta las

nueve de la noche, asistiendo a todos los demás actos oficiales. En ningún

momento se encontró con el cardenal González Martín.

«El Gobierno ha estado en un nuevo sitio y el conflicto con el primado se ha

resuelto inteligentemente por las dos partes, evitándose en todo momento una

guerra religiosa», comentó el citado portavoz gubernamental.

Sin comentarios

La costumbre de que el ministro de Justicia presida la procesión del Corpus,

data del régimen franquista. A pesar del .carácter aconfesional del Estado

español desde que entró en vigor la Constitución, el Gobierno no tenía especial

interés en terminar con esa tradición. Pero se pone de relieve que ha sido

precisamente el cardenal de Toledo quien la ha roto.

Preguntado por DIARIO 16, un portavoz del Arzobispado leyó la declaración

siguiente: «El Arzobispado de Toledo y el cabildo primado han tomado el acuerdo

de no hacer ningún comentario sobre las informaciones aparecidas.»

Tampoco el ministro de Justicia ha querido hacer declaraciones sobre este

asunto.

 

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