Autor: J. A. G.. 
 Resumen fin de año. 
 Antes y después de una tarde de mayo     
 
 ABC.    24/12/1981.  Página: 40. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

JUEVES 24 -12 – 81

Antes y después dé una tarde de mayo

Trece de mayo, cinco y cuarto de la tarde. Para la Santa Sede —y aun para toda

la Iglesia— esta fecha es como ,un cuchillo que ha rasgado en dos el, año 1981.

Los pistoletazos de Ali Agca en la plaza del mundo, aquella primavera de soles y

niños, han traumatizado la vida religiosa de este año: no cabe ya hablar de

1981, sino de «antes» y «después» del atentado.

En el «antes», la poderosa actividad de Juan Pablo II auguraba superar todos tos

récords anteriores. La agenda de trabajo comprendía viajes a España, a Suiza, a

Lourdes, a Gran Bretaña; preveía también la rápida publicación de una encíclica

y una exhortación pastoral, entre otros documentos; algunas reuniones

internacionales de carácter conmemorativo y las habituales audiencias y visitas

romanas completaban, hasta el tope, el plan de Juan Pablo II. Pero no le dieron

tiempo. De sus muchos viajes sólo pudo realizar, del 16 al 27 de febrero, el

proyectado a Extremo Oriente: Pakistán, Filipinas, Guam y Japón, con un mensaje,

desde este último país, a los católicos de China. Y poco más: pudo nombrar un

nuevo y joven arzobispo de París, recibir a los Reyes de España, reunirse con

los obreros metalúrgicos de Termi y, el obvio, seguir muy de cerca las

inquietudes de Polonia.

Después vendría la larga y accidentada convalecencia. El primado polaco,

cardenal Wyszynski, pudo exhalar su último aliento con la alegría de que su Papa

Wojtyla no sucumbiría a las balas. Monseñor Glemp, e( sucesor en Varsovia, lo

corroboraría. Antes de que fuera reinternado de nuevo en el Gemelli Juan Pablo

II pudo Incluso asistir brevemente a la concentración mundial de obispos el

domingo dé Pentecostés para conmemorar los concilios de Efeso y Constantinopla.

Pasa el verano y renace la confianza plena en la salud del

Papa. El, 15 de septiembre —es una prueba— se publica su primera encíclica

social: «Laborem exercens». El mundo la recibe con asombro y agradecimiento.

Días más tarde, el 3 de octubre, toma una decisión que le resituarfa en el ojo

de la polémica: nombra al padre Dezza delegado personal en la Compañía de Jesús;

el padre Arrupe, aquejado de una trombosis, se pliega a la decisión papal. La

noticia, ofrecida en exclusiva por ABC, da la vuelta al mundo. Apenas una semana

más tarde, ABC de nuevo revela que la reunión de cardenales-para la revisión del

Código de Derecho Canónico, celebrada en Roma a finales de octubre, rechaza la

creación de nuevas prelaturas personales, a lo que aspiraba e! Opus Dei.

Junto a esta decisión, el Papa recibe el proyecto de .nuevo Código para su

definitiva aprobación.

El año concluye, entre la angustia de lo que sucede en Polonia y las amenazas a

la paz mundial, con la publicación de la exhortación «Fami-llaris consortio»,

que recoge las aportaciones del Sínodo sobre la familia. Un final de 1981 tal

vez demasiado positivo para un año atravesado por el dolor. JAG.

 

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