Autor: Campmany y Díez de Revenga, Jaime. 
   El regreso     
 
 Informaciones.    03/09/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

LETRAS DEL CAMBIO

EL REGRESO

Por Jaime CAMPMANV

ANOCHE circulaban por los •mantideros políticos» da Madrid rumores para todos los gustos: la U. C. D.

estaba a punto de descuajaringarse; se iba a abrir la crisis da Gobierno; de cuatro a siete ministros Iban a

ser sustituidos; incluso se especulaba con la dimisión del presidente; algunos aventuraban la formación

del Gabinete de concentración nacional bajo la presidencia del conde de Motrico...

La verdad es que no se ha inventado todavfa el «cepo» para I* inmovilización de los rumores. Y también

es verdad que en estas circunstancias lo que menos pueden circular por los ambientes políticos son

rumores. Queda en evidencia la ambición de personajes que sólo tienen detrás unas siglas vacias; las

voces y los gestos de políticos en agraz, con escasa o nula experiencia y con demasiado afán de

protagonismo; la acometida de fuerzas políticas que no están en et Poder y sólo buscan el desprestigio de

quienes lo ejercen, cuando lo ejercen. En asa caldo de cultivo, los rumores crecen como hongos.

El regreso apresurado del presidente del Gobierno fuá viento propicio para la navegación de teles

rumoras. La insistencia de don Fernando Alvarez de Miranda sobre el Gobierno d e concentración,

también. «Seria una medida inteligente», dijo. No me atreverla yo a decir que esa fuese una medida

Inteligente. NI siquiera me atreverla a decir que sea Inteligente el señor Alvarez de Miranda. Para

encontrar una chispa de Inteligencia hay que armarse con la lámpara da Dlógenas. Hasta ahora, eso del

Gobierno de concentración lo han auspiciado el señor Carrillo, el señor Alvarez de Miranda y algún

periodista «Inspirado». También el señor Camacho, que además nos amenaza con Pinochet. .

¿Habría algún programa da gobierno capaz de reunir el consenso común, desde Alianza Popular hasta al

Partido Comunista? ¿Es que están los partidos políticos dispuestos a sacrificar puntos esenciales de sus

programas a cambio de Ministerios? ¿No correríamos el riesgo —tal vez definitivo— de alumbrar un

monstruo híbrido y contradictorio?

Don Adolfo Suárez ha pronunciado palabras tranquilizadoras y sedantes apenas ha puesto pie en España.

Era naturalmente su obligación da gobernante. «No pasa nada.» Sólo pasa, señora baronesa, todo lo que

pasa. Y sobra todo, pasa que cada cual va por su lado. Que el presidente llega de conocer los problemas

de la «Europa verde» y se encuentra con el «Partido verde», con el «Gobierno verde», con el «Congreso

verde», coi? la «Democracia verde», con el ..Sindicalismo verde». Solo los problemas están maduros.

 

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