Para el cardenal Jubany la autonomía catalana no ha sido muy apresurada. 
 El arzobispo de Barcelona replica al cardenal Tarancón sobre autonomías     
 
   03/09/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

JUEVES 3-9-81

Para el cardenal Jubany la autonomía catalana no ha sido muy apresurada

El arzobispo de Barcelona replica al cardenal Tarancón sobre autonomías

BARCELONA. El diario catalán «La Vanguardia» publicó ayer unas declaraciones del

cardenal arzobispo de Barcelona, monseñor Narciso Jubany, que suponen una

réplica parcial a las efectuadas recientemente por el cardenal Tarancón a Radio

Popular de Castellón. Las diferencias entre ambos cardenales, se puede decir,

residen en enjuiciar el proceso autonómico y en la conveniencia o no de que los

obispos sean naturales de su diócesis o de la región donde ejercen su

ministerio.

Como se recordará, el cardenal Tarancón declaró a Radio Popular de Castellón

que, a su juicio, el proceso autonómico había ido demasiado deprisa; esta misma

opinión ha sido muy difundida, por el cardenal de Madrid en los últimos años,

hasta el punto de que en su discurso´de apertura de la XXXII Asamblea Plénaria

del Episcopado —celebrada el pasado año— insistió en este punto, a la vez que

criticaba la idea de que los obispos debían pertenecer a la región en la que

ejercían su ministerio.

A todo esto, el cardenal Jubany —que ya se sintió molesto por aquel discurso de

apertura— ha replicado diciendo que «la persona opinante (se refiere al cardenal

Tarancón) hablaba como español al exponer su cnterio (...); por lo tanto, juzgar

si se ha ido demasiado deprisa o no es entrar en un terreno político y equivale

a manifestar una opinión perfectamente discutible», «es preciso tener en cuenta

—añade el arzobispo de Barcelona— realidades sociológicas, culturales e

históricas existentes en España, que no pueden ser olvidadas. Prescindiendo

ahora de otras regiones españolas, y me refiero exclusivamente a Cataluña,

haberle concedido la autonomía ha sido un acto de reconocimiento, por parte del

Gobierno español, de nuestra personalidad sociológica y política, profundamente

enraizada en nuestra cultura, nuestra lengua, nuestras costumbres y nuestra

historia. En esto no creo que haya habido ningún exceso de prisas:»

SOBRE LA PROCEDENCIA DE LOS OBISPOS

Refiriéndose después, a preguntas del en-cuestador, a la afirmación de Tarancón

respecto a que sería un retroceso que en Cataluña todos los obispos fueran´

catalanes, basándose en que la Iglesia es universal, Jubany añade: «Creo que hay

que hacer ante todo una afirmación fundamental: los fieles que constituyen el

pueblo de Dios tienen derecho a que su obispo propio hable su lengua, conozca

sus costumbres y necesidades, sea humanamente uno más entre ellos, sin mengua de

su responsabilidad pastoral.» Y añade una larga lista de obispos catalanes que,

desde finales del siglo XIX, «no fundamenta ningún empobrecimiento de la

Iglesia»

«FIRME ANTE EL DIVORCIO»

El cardenal obispo de Barcelona aborda, en la misma entrevista, otros temas

generales relacionados con la Iglesia y con su diócesis. Concretamente, sobre la

ley de divorcio opina que «constituye una verdadera interpelación para la

Iglesia. Esta se mantiene firme, ante todo, en considerar indisoluble el

matrimonio válidamente contraído ante ella. Por esto no reconocerá los efectos

de una sentencia de divorcio dictada por un juez civil, que anule el matrimonio

eclesiástico; ni tampoco admitirá a un casamiento ante la Iglesia a una persona

divorciada de un anterior matrimonio canónico. Pero preciso es señalar que aquí

no acaba la acción de la Iglesia: la tarea pastoral que le incumbe es

extraordinariamente importante. Será necesaria una cuidadosa preparación de los

novios que deseen casarse por la Iglesia: para que conozcan el espíritu y la

intención con que tienen que acceder al matrimonio eclesiástico. También será

indispensable insistir en la urgencia de que los esposos cristianos den un

verdadero testimonio de su amor que, como signo de la caridad de Jesucristo para

con la Iglesia, debe ser perpetuo y sacrificado. Finalmente la Iglesia, como

signo que es de misericordia, deberá ayudar a los cónyuges cuyo matrimonio se ha

roto a conservar su fe y a realizar en su vida religiosa cuanto la Iglesia les

permite.»

El cardenal Jubany se pronuncia también sobre el tema del emplazamiento de la

futura cárcel Modelo, quienes las autoridades desean construir en un solar del

Arzobispado. «El Arzobispado siempre ha dicho que aquella finca no esta en venta

—señala— Por otra parte, el pueblo de La Roca ha hecho oposición a la

construcción de la cárcel en los límites de su territorio y, concretamente, en

la finca de referencia, y lo ha hecho con argumentos muy razonables. El

Arzobispado comparte el sentir del puebla así lo ha manifestado de palabra y por

escrito a las autoridades competentes. Le queda al Estado el recurso a la

expropiación forzosa, que, en todo caso, debería seguir los cauces de la Ley.»

«REINA LA AMORALIDAD»

Finalmente, y entre otros temas como el de la reestructuración de su equipo

diocesano, el arzobispo" de Barcelona opina sobre el grave asunto del aceite

adulterado. «El pueblo español —comenta— tiene derecho a una información precisa

y objetiva.» Y más ampliamente apade que «sería muy oportuno que autoridades, y

ciudadanos reflexionaran muy seriamente sobre las consecuencias de la actual

bajare moralidad en las costumbres privadas y´públicás de nuestro pueblo, la

amoralidad reinante no sólo afecta a la manera de portarse hombres y mujeres en

sus- relaciones sexuales; también alcanza a la virtud de la justicia´, en lo

relativo a ganancias y negocios»

 

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