El Papa en España. Saludo a los representantes del pueblo español. 
 Que vuestro sistema de libertad se basa en los valores morales de la persona     
 
 ABC.    03/11/1982.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

Saludo a los representantes del pueblo español

Que vuestro sistema de libertad se base en los valores morales de la persona

MADRID. Su Santidad el Papa Juan Pablo II, en la recepción oficial en el Palacio

Real de Madrid, dirigió unas palabras a los Reyes de España y a las autoridades

presentes, que fueron las siguientes:

Majestades, señores:

Es para mí motivo de satisfacción tener este encuentro con Vuestras Majestades,

con las autoridades del Gobierno y los representantes del Parlamento. Así como

con los demás distinguidos miembros de los sectores más calificados de la

sociedad española.

Y aunque mi viaje a España tiene un carácter eminentemente religioso, con esta

visita de cortesía deseo expresar mi saludo y mi respeto a los legítimos

representantes del pueblo español, que los ha elegido como mandatarios suyos,

para regir los destinos de la nación. Un respeto que auise dejar fuera de toda

sombra de duda—si en alguno hubiera podido insinuarse—, ya antes de mi venida y

que hoy reitero en vuestro presente contexto público.

En la misma línea de mis precedentes viajes apostólicos, llego a España como

mensajero de la fe, para cumplir el mandato de Cristo de enseñar su doctrina a

todas las gentes. ,Un mensaje que es nuevo para cada persona o generación y es

siempre buena nueva,- porque habla de fe, de amor entre ios hombres, de respeto

a su dignidad y valores fundamentales, de paz, de concordia, de libertad y de

convivencia. Causas todas ellas que ayudan a la promoción de hombre y que tanto

lugar ocupan en mis propias tareas.

Buena nueva también para los pueblos, especialmente cuando están empeñados en

construir

sobre bases, renovadas su presente y su futuro. Porque la Iglesia, respetando

gustosamente los ámbitos que no le son propios, señala un rumbo moral, que no es

divergente o contrario, sino que coincide con las exigencias de la dignidad de

la persona humana y los derechos y libertades a ella inherentes. Y que

constituyen la plataforma de-una sana sociedad.

Es lógico a la vez que, fiel a su deber, y aun respetando la autonomía del orden

temporal (cf. Gaudium et spes, 36), la Iglesia pida la misma consideración hacia

su misión, cuando se trata de la esfera de cosas que miran a Dios y que rigen la

conciencia de sus hijos. En las diversas manifestaciones de su vida personal y

social, privada y pública.

Soy consciente de que vengo, a una nación de gran tradición católica, muchos de

cuyos hijos contribuyeron intensamente a la humanización y evangelización de

otros pueblos. Son páginas históricas que hablan muy alto de vuestro pasado.

Ahora estáis comprometidos en una nueva estructuración de vuestra configuración

pública, qué respete debidamente la unidad y peculiaridades de los diversos

pueblos que integran la nación. Sin pretender dar juicios concretos sobre

aspectos que no son de mi incumbencia, pido a Dios qué os dé acierto en las

soluciones a adoptar, para que se preserve la armónica convivencia, la

solidaridad, el mutuo respeto y bien de todos. - ´Ese equilibrio de España

repercutirá de manera positiva en el área geográfica de la que formáis parte, y

en la que legítimamente deseáis integraros de modo más pleno. Una España

próspera y en paz, empeñada en promover relaciones fraternas entre sus gentes y

que no olvide sus esencias humanas,, espirituales y morales, podrá dar una

valiosa-contribución a un futuro dé justicia y paz en Europa y en él concierto

de las naciones; sobré todo de aquéllas con las que os unen especiales vínculos

históricos.

Para lograr esos objetivos sé que os estáis esforzando por crear una convivencia

civil en la libertad, participación y respeto de los derechos humanos. Dentro de

la pluralidad de opciones legítimas, y del debido respeto entre ellas, que

siente la sociedad española.

Os deseo que se salvaguarde siempre la libertad solidaria y responsable, ese don

precioso de la persona humana y fruto da su dignidad. Y que vuestro sistema, de

libertad se base en todo momento en la observancia da los valores morales de la

misma persona. Así podrá ella realizarse de veras, individual y colectivamente.

Que Dios bendiga a la Familia Real, a las autoridades todas y al querido

pueblos/español, para que disfrute siempre de un clima de paz, prosperidad

justicia y concordia.

 

< Volver