El socialismo español y la doctrina tradicional de la Iglesia  :   
 Carta abierta de la Sociedad Cultural Covadonga-TFP al PSOE. 
 ABC.    22/10/1982.  Página: 66-69. Páginas: 4. Párrafos: 86. 

VIERNES 22-10-82

Ante la inminencia de las elecciones

El socialismo español y la doctrina tradicional de la Iglesia

Carta abierta de la Sociedad Cultural Covadonga-TFP al PSOE

I. Una entidad apolítica y extrapartidaria se dirige a un partido político

En estos momentos en los que —en el interior de su alma-¿- cada elector español

va elaborando la opción por el partido al que ha de dar su voto en las

elecciones del próximo día 28, no es dé extrañar que estén haciendo lo mismo los

socios y cooperadores de la Sociedad Cultural COVÁDONGA-TFP.

Cada uno lo hace, claro está, bajo su propia responsabilidad, pues la entidad

que los congrega no tiene carácter político ni partidario. Pero esta

peculiaridad de COVADONGA-TFP no impide que —por exigir la formulación de este

juicio un análisis del espíritu, de la doctrina y del programa de cada partido—

el socio o cooperador de la entidad emplee, entre otros criterios, los

principios socioeconómicos en pro de los cuales actúa en sus iilas. Es decir,

fundamentalmente, los principios de la doctrina perenne del Magisterio Supremo y

tradicional de los Romanos Pontífices.

Esta labor ha dado lugar a fecundos intercambios de ideas entre los socios y

cooperadores de COVADONGA-TFP, que todavía no han alcanzado un término final.

No obstante, ya han llegado a dos convicciones. La primera es que COVADONGA-TFP

no encuentra en el abanico político español ninguna agrupación partidaria que

sea como una proyección exacta de todo su ideario socioeconómico. Por lo que

cabe a cada uno de sus socios o cooperadores el determinar entre las

varias agrupaciones políticas, cuál es la más afín —o la menos distante— para

darle su voto. La segunda es que —con excepción del PCE— ningún partido parece

estar tan lejos do atraer los votos de quien piense como COVADONGA-TFP. cuanto

el Partido Socialista Obrero Español (PSOE).

Esta convicción no impide que la exclusión de dicho partido de entre las

posibles preferencias de los electores allegados a COVADONGA-TFP traiga consigo

dificultades sobre las que no se puede pasar sin darles una especial atención.

Para vencer estas dificultades, a los que en el ámbito de COVADONGA-TFP están

estudiando este asunto, les pareció conveniente dirigir un mensaje al PSOE. Y

pidieron a la entidad que les facilitase la tarea presentando el texto al PSOE

en nombre de todos ellos.

.No había motivo para no condescender con tan elevado deseo. Y así, sin mella en

su actitud apolítica y extrapartidaria, COVADONGA-TFP, por la presente, lleva al

conocimiento de todos los miembros del PSOE —e Ipso laclo a toda la opinión

pública— las reflexiones y perplejidades que dicho partido despierta entre los

socios de la entidad. Ante la respuesta que el PSOE tenga a bien dar, cada uno

de ellos hará su opción de acuerdo con su conciencia cívica cristiana.

II. Hablando tan sólo en nombre propio

Llevando al conocimiento del público esta suma de pernlejidades estrictamente

individuales, ni COVADONGA-TFP. ni sus socios, pretenden hablar en nombre del

conjunto del electorado católico español, y mucho menos en el de la Iglesia, la

cual tiene para eso su jerarquía propia. Como ya se ha dicho, se trata de

perplejidades individuales en las cuales muchos lectores seguramente verán la

expresión de dificultades que —en todo o en parte— son también las suyas. Con

ello, COVADONGA-TFP tiene la seguridad de colaborar para la plena

representatividad de las próximas elecciones; pues esa representativi-dad vendrá

de la claridad de convicciones con la que cada elector deposite su voto. Así se

explica el carácter público de esta carta.

Sus firmantes se abstienen de dirigirse aquí a la Sagrada Jerarquía, cuyo

pronunciamiento tal vez sea indiscreto pedir a esta altura, en materia tan

partidaria y al mismo tiempo tan candente.

Una pregunta surge, en efecto, ya desde el umbral de esta exposición. Pregunta

que cabe en una frase muy simple.

III. ¿Cómo han podido llegar las cosas a donde están?

¿A dónde han llegado las cosas?

Hojeando las Resoluciones del XXIX Congreso del Partido Socialista

Obrero/Español. realizado en Madrid del 21 al 24 de octubre de 1981 (págs. 217 y

ss. y 234 y ss.). se observa que este partido tiene como objetivo una política

basada en presupuestos doctrinales que acarrean, a corto plazo, la destrucción

de la institución de la familia, tal y como es según el orden natural y según la

doctrina católica.

Esto es coherente tratándose de un partido con el pasado histórico, el rótulo

partidario y el característico equipo de dirigentes que tiene el PSOE.

Pero la coherencia cesa y la perplejidad de los socios y cooperadores de

COVADONGA-TFP empieza ante los hechos siguientes:

1. El PSOE, a pesar de todo esto, pon la esperanza de recibir una numerosa

votación católica, afirma ipso facto la compatibilidad de los principios de su

programa con las convicciones del electorado católico. ´ ´ ´

2. Dado que la grandísima mayoría de los electores españoles es católica, el

PSOE no habría obtenido los expresivos resultados electorales que ya ha

alcanzado en votaciones anteriores —y recientemente en la tan católica

Andalucía— si no hubiese recibido un-alto porcentaje de la votación católica. Es

sabido que la votación católica en España es mayor en los medios rurales que en

los urbanos y. sin embargo, se afirma existir cierta preferencia por el PSOE en

los ambientes rurales (1). El ejemplo andaluz parece corroborar esta afirmación.

¿Cómo ha sido posible que un partido con doctrinas y reivindicaciones opuestas

tan fron-talmente a la doctrina social de la Iglesia haya podido llevar consigo

tal votación católica?

Brota incontenible entonces la pregunta: ¿Cómo han podido llegar las cosas a

este punto?

Los socios y cooperadores de COVADONGA-TFP se preguntan sobre los católicos que

han votado al PSOE y máxime sobre los que forman parte de éste como afiliados:

¿Conocen la Declaración de Principios, las Resoluciones de los varios Congresos

y el Programa Electoral del PSOE para las próximas elecciones? En caso

afirmativo, ¿qué entienden por familia? ¿Qué entienden por destrucción? ¿Cómo

explicar que esos católicos no se den cuenta de que el PSOE quiere destruir a la

familia?

Análoga pregunta dirige COVADONGA-TFP al PSOE. cuerpo organizado y de contornos

ideológicos definidos. Evidentemente, éste pretende hacer creer que las tesis y

las medidas que propugna no destruyen la familia. Siendo asi, ¿qué entiende

entonces por familia? ¿Qué entiende por destrucción?

Teniendo en vista estas preguntas, considere el elector los siguientes textos

del PSOE.

1. El PSOE asume la defensa de la homosexualidad

Dicen las Resoluciones del XXIX Congreso realizado en Madrid del 21 al 24 de

octubre de 1981:

"La actitud del PSOE debe basarse, en las siguientes conclusiones:

a) Los militantes hemos de tomar conciencia de que la marginarían social de

los homosexuales (hombres y mujeres) es una parte más de la represión sexual, y

asumir BU lucha reívindicativa.

b) El Partido como tal debe tomar una postura clara de defensa de las minorías

marginadas y de ¡a homosexualidad como libertad de opción personal.

c) Eliminación de disposiciones legislativas y administrativas que resulten

discriminatorias contra la sexualidad tales carao: medidas

La misma revista afirma que «numerosos puestos de responsabilidad del PSOE están

ocupados por católicos practicantes» (Ibidem, página 38).

de seguridad, penas por delitos de escándalo público, etcétera.

d) Arbitrar medidas para que la sociedad erradique las causas efe cierta

homosexualidad condicionada por las circunstancias: (...) separación de sexos

durante la enseñanza primaria y media, en la vida militar, cárceles e

internados, etcétera (...).

í) Profundizar en el debate de una moral nueva que (...) conduzca a una sociedad

sin opresiones sexuales de ningún tipo* (doc. cit., págs. 217-218) {´).

Como se ve, el PSOE se erige en paladín de la lucha por la nivelación de los

homosexuales con los heterosexuales, así como por la abolición de toda represión

sexual. Más aún, señala la separación de sexos durante la enseñanza

(especialmente preceptuada por Pío XI en lo que dice respecto a la enseñanza

secundaria, en la Encíclica «Divini ulitis Magistri») como causa de «cierta

homosexualidad´, por lo que promueve la abolición de esa tan necesaria

separación.

2. legalización y Enunciación estatal del aborte

Ante el hecho incuestionable de que cada año son muchas las mujeres que abortan

de manera clandestina (...), el PSOE propugna ¡a asunción y reconocimiento de

este grave problema por parte de los poderes públicos mediante su ordenación

legal y su inclusión en las prestaciones de la Seguridad Social» (Resolucione»

del XXIX Congreso del PSOE, págs. 234-235. En el mismo sentido puede verse:

Reoluciones del XXVIII Congreso del PSOE. Resolución Sectorial, págs. 16 y

siguientes.).

3. Planificación de la natalidad, enseñada incluso en las escuelas

En oposición a la doctrina tradicional de la Iglesia, la Resolución Sectorial

del XXVIII Congreso del PSOE afirma abiertamente que «Ja sexualidad debe ser

considerada como una dimensión placentera, la comunicación humana, independiente

de la reproducción. Por lo tanto, no podrá haber una auténtica entrega al placer

sexual mientras exista el temor al embarazo no deseado (...).

Para conseguir esta dimensión placentera de la comunicación humana son

necesarias unas condiciones previas:

1. Una educación sexual a todos los niveles de enseñanza (preescolar. EGB,

etcétera)» {doc.-cit., pág. 16).

Y favoreciendo la limitación de la natalidad, agrega:

«a) Todo individuo (...) tiene derecho a disponer fácilmente de servicios para

¡a planificación de la natalidad.

. b) Todo individuo tiene derecho a conocer y comprender los elementos básicos

(...) y consecuencias de los distintos métodos y ias ventajas e inconvenientes

de los métodos reversibles e irreversibles.

Se adaptarán los programas de planificación de la natalidad a las escuelas y se

orientarán hacia:

a) La vida de la familia y sil planificación

La planificación de la natalidad es un derecho de todos los individuos con

independencia del estado civil» (doc. cit., pág. 17).

4. Promoción de los anticonceptivos

Mientras la Encíclica «Divini lllius MagisIri», de Pío XI, afirma que la

educación sexual es un •«delicadísimo asunto que compete a «quien ha recibido de

Dios la misión educativa y la gracia de estado» y debe ser hecha con «todas ¡as

cautelas, sabidísimas en ¡a educación cristiana tradicional», las Resoluciones

del XXIX Congreso del PSOE dicen que «ios poderes públicos promoverán la

educación sexual» y añade ser un deber de éstos dar «información de métodos

anticonceptivos en el marco de programas de planificación familiar, con

inclusión de ¡os anticonceptivos en las prestaciones sanitarias de la Seguridad

Social» (doc. cit., págs. 234-235).

5. Fin de la «patria potestas». Equiparación entre hijos legitimes e

ilegítimos. Divorcio sin excepciones

La obsesión igualitaria del PSOE llega a límites sorprendentes de radicalismo.

Afirma, por ejemplo, que «eJ objetivo de los socialistas debe ser el conseguir

un cambio sustancial (...) en las relaciones dentro del ámbito de la familia

(...).

Consecuentemente se desarrollará una normativa que regule:

1. La patria potestad no como un poder

3. Derogación de las clases de filiación existentes, de la distinción de los

hijos habidos fuera del matrimonio, discriminaciones intolerables en relación

con los derechos de los hijos y que perjudican especialmente a la madre soltera.

4. Elaboración de una Ley de Divorcio (...) que disolverá sin ninguna excepción

el matrimonio, cualquiera que hubiera sido la fecha y forma de celebración del

mismo» (Resoluciones del XXVIII Congreso del PSOE. Resolución Sectorial, pág.

16).

IV. Destrucción de la familia: ¿Qué quiere decir «destrucción»? ¿Qué quiere

decir «familia»?

Dicho esto, resulta muy claro que el PSOE reivindica una efectiva y real paridad

ante la Ley para todas las formas de unión sexual. Son todas licitas, según él.

Por otra parte, esta actitud es coherente, puesto que considera lícita la propia

unión homosexual. Licitud implica substancialmente legitimidad. Si lícitas, y

por tanto legítimas, fueren las uniones homosexuales (tan contrarias al orden

natural y a la Ley de Dios, que para ellas ningún vínculo matrimonial es ni

siquiera imaginable), a fortíori lícitas y legítimas serán las uniones entre

personas de sexos diferentes, pecaminosas según la moral cristiana si fueren

constituidas sin el Sacramento del Matrimonio, si bien que menos condenables que

la unión homosexual).

Pero, de equipararse así la unión heterosexual extraconyugal con la unión

heterosexual conyugal, ¿qué queda de la distinción entre´esposa y concubina,

entre prole legítima e ilegítima?

Más exactamente, ¿qué queda de la familia, la cual sólo existe en su normalidad

cuando es legítima?

Asi, pues, preguntamos a los católicos: ¿Sabían que ésta es la política del PSOE

en lo que atañe a la familia, cuando votaron a sus candidatos?

Al PSOE renovamos aquí- exactamente la-misma pregunta hecha más arriba (cfr.

III): Si llega a afirmar que todas esas medidas pueden hacerse efectivas sin

traer consigo, a corto o medio plazo, la destrucción de la familia, ¿qué

entiende por destrucción de la familia?

A los católicos que han votado al socialismo instan los socios y cooperadores de

COVA-DONGA-TFP a que les respondan, atendiendo´ con fraterno amor cristiano a

las aflicciones de su perplejidad.

A los socialistas les piden: que respondan con la precisión y el respeto que

merece todo votante que, durante la opción por su candidato, llama a la puerta

de una organización política para ser informado acerca de su pensamiento y de

sus metas...

V. Familia y propiedad

Como´ es sabido, uno de los pilares de la civilización cristiana es la familia.

El otro es la propiedad. Entre ésta y aquélla existe una conexión íntima, basada

en la misma naturaleza del hombre.

En efecto, por estar dotado de inteligencia y de voluntad, el hombre tiene el

derecho de elegir-a aquélla con quien cumplirá la misión de contribuir para la

perpetuación de la especie humana. Puesto que tal perpetuación trae como

corolario natural el deber de educar a los hijos, cabe al padre y a la madre

hacerse cargo en común de esta educación. Ni la perpetuación, ni la educación

pueden darse en las condiciones naturales deseadas, si no resultan de un vínculo

sagrado e indisoluble entre el hombre y la mujer. Este vínculo es el que los

convierte en esposo y esposa. La sociedad formada por los esposos y por los

hijos es la familia.

Del mismo modo, por estar dotado de inteligencia y voluntad, el hombre es dueño

de su propio .ser, de las aptitudes de su alma y de su cuerpo. Dueño, pues, de

su trabajo. E ípso dacto de los frutos de ese trabajo, de los cuales puede

disponer según su propio criterio. Se constituye así un derecho del hombre sobre

la cosa producida, tan real como lo es el derecho que pl. tiene sobre sí mismo.

También por tener inteligencia y voluntad, tiene cada hombre el derecho de

apropiarse de las cosas sin dueño que Dios creó para atender sus necesidades

(2),

Negar la familia redunda, pues, en negar la naturaleza racional y libre del

hombre. "En lo mismo´redunda la negación de la propiedad individual.

Estas dos instituciones, la familia y la propiedad privada, que de algún modo

son corolario la una de la otra, están contenidas en el Decálogo.

Sobre la familia: «No fornicarás» (VI Mandamiento) y «Afo desearás la mujer de

tu prójimo» (IX Mandamiento). La indisolubilidad del matrimonio fue confirmada

por Nuestro Señor Jesucristo en su carácter sacramental. :

Congelación a la propiedad individual: «No robarás* (VII Mandamiento) y «No

codiciarás los bienes ajenos» (X Mandamiento).

Es totalmente coherente que, embistiendo detal forma contra la estructura de la

familia, el PSOE embista de igual modo contra la propiedad individual.

Y en efecto, lo hace.

La correlación entre propiedad privada y familia es formalmente reconocida por

el PSOE en sus Resoluciones del XXVIII Congreso, realizado en Madrid del 17 al

20 de mayo de 1979, en el siguiente texto:

«El sistema educativo actual refleja (...) la ideología dominante que tiene, un

modelo de comportamiento femenino que ¡e es imprescindible para mantener y

transmitir unas relaciones sociales basadas en la propiedad privada y la célula

familiar.»

La imagen que reciben los hijos dentro de la familia es:

Para los niños la de ¡a responsabilidad del padre como cabeza de familia y en el

trabajo, y para las niñas, la de la madre, abocada a tareas secundarías. Ello

perjudica el futuro desarrollo de ¡a personalidad del niño o de la niña, así

como condiciona su actitud futura» (Resolución Sectorial, pág. 18).

VI. La propiedad privada en los documentos del Partido Socialista

Sobre la propiedad individual, la Declaración de Principios del PSOE (del 2 de

marzo de 1879), asumida nuevamente por la resolución política del Congreso

Extraordinario (del 28 y 29 de septiembre de 1979), reivindica:

«2. La transformación de la propiedad individual o corporativa de Jos

instrumentos de trabajo en propiedad colectiva, social o común (entendemos por

instrumentos de trabajo la tierra, las minas. Jos transportes, las fábricas,

máquinas, capital, moneda, etc.).

3. La organización de ¡a sociedad sobre la base de la federación económica, el

usufructo de los instrumentos de trabajo parlas colectividades obreras,

garantizando a todos sus miembros el producto total de su trabajo (...).

En suma: el. ideal del Partido Socialista Obrero Español es la. completa

emancipación de la clase trabajadora; es decir, la abolición de todas las clases

sociales y su coaversión en vna sola de trabajadores, dueños del ¡ruto de su

trabajo, libres, iguales, honrados e inteligentes» (doc. cit., págs. 1-2).

Y prosigue la resolución política del Congreso Extraordinario de septiembre de

1979; «El modelo de sociedad de nuestro partido es la sociedad socialista. La

experiencia histórica nos enseña que .este tipo de sociedad no se conquista en

un simple acto: el socialismo es lanío el objetivo final como el proceso que

conduce al mismo. Proceso que no admite condiciones previas para su inicio, pues

el socialismo ni comienza ni culmina con la conquista del poder político por la

clase trabajadora. La mitificada conquista del poder político no es más que una

de las fases de la realización de nuestro proyecto. La sociedad socialista será

aquella en la que todo el poder se halle socializado: el poder económico, el

poder político y el poder social. Porque a todos estos niveles se manifiesta y

opera la explotación, ¡a opresión y la marginación del hombre y de ¡a clase

trabajadora» (doc. cit., pág. 2).

La misma Resolución Política agrega: «La sociedad socialista que queremos

construir ha de basarse en una serie de grandes principios alternativos y

contradictorios con los que rigen en la sociedad capitalista y en las sociedades

totalitarias. Afirmamos el principio de la autogestión como base de ¡a

ordenación de la futura sociedad socialista» (doc. cit., pág. 2! (3).

Estas declaraciones son tan claras que dispensan cualquier comentario.

VII. ¿Es moderado el «programa electoral» de! PSOE?

: Tal vez se objete a estas consideraciones diciendo que es necesario distinguir

entre la Declaración de Principios del Partido Socialista y su Programa

Electoral para las próximas elecciones. Puesto que este último es más moderado

en lo que atañe a la legislación familiar y en lo que se refiere a la propiedad

individual,´ la votación dada a los candidatos socialistas de ninguna manera

acarrea el peligro de que éstos, una vez elegidos, requieran en las Cortes la

aprobación de temas diferentes de los que contiene el Programa* Por lo que votar

a candidatos socialistas no significaría poner en riesgo la civilización

cristiana.

Este razonamiento carece de consistencia.

, El Partido Socialista se viene manifestando fiel a la Declaración de

Principios desde el primer año en que ésta fue votada (1879) hasta nuestros

días, y en todos los Congresos del partido. Incluso en el más reciente; llevado

a cabo en Madrid del 21 al 24 de octubre de 1981, esta fidelidad fue reafirmada

(4), Esta es la meta hacia la que deben tender todos los socialistas sinceros

como, por otra parte, está determinado en los mismos Estatutos del PSOE:

«Artículo 2. Los miembros del partido aceptan y están obligados a acatar ¡a

Declaración de Principios, programa, resoluciones y Estatutos aprobados por sus

Congresos» (doc. cil.. pág. 2).

El Programa Electoral puede no tener como objetivo llevar a efecto toctos tos

principios de la Declaración, por meras razones de circunstancias: inoportunidad

de alguna medida en el momento presente; su impopularidad, que podría retraer al

electorado, etc. Pero debe el diputado socialista continuamente hacer aprobar

medidas que pongan en práctica los principios con toda la amplitud y urgencia

que le sea posible.

Es comprensible que al PSOE le pueda parecer inoportuno, dada la religiosidad

del pueblo español, proponer de inmediato ciertos proyectos de ley que asusten y

traumaticen. Hay que proceder por etapas... Asi. cuando el Programa Electoral

enuncia tan sólo la etapa más próxima, no la desea como punto terminal, sino

como una meta intermediaria que le permitirá alcanzar la meta final.

Por cierto, lo dijo muy bien Felipe González en unas declaraciones hechas el

pasado 14 de septiembre después de la reunión con la Unión General de

Trabajadores: «Hay algunos que quieren meter la directa cuando el coche tiene

metida ¡a marcha atrás. Nosotros primero pondremos el punto muerto para cambiar

de tendencia, meteremos la primera, después la segunda y tenemos vocación de

meter la cuarta, pero sabiendo que si esto no se.hace de una forma gradual, el

coche se nos.puede calar.» {«Heraldo de Aragón», 15-9-82}.

Si la alegada moderación del actual´ Programa es entonces lo que atrae hacia el-

PSOE cierta parte del electorado moderado,- cabe preguntar si éste procederá

bien al elegir, para favorecer esa política de moderación, a candidatos cuyos

presupuestos filosóficos y socioeconómicos y cuyas últimas metas son tan

extremadas.

A este respecto, sírvanos de ejemplo lo sucedido en Francia cuando, en 1981, una

buena parte del electorado moderado votó con los socialistas y comunistas, q

Mitterrand. líder «equilibrado» y «carismático» de la «fuerza tranquila». Olas

cada vez mayores de indignación sacuden hoy los sectores «moderados» del pueblo

francés, disconformes con el creciente radicalismo de las medidas que va

poniendo en práctica el Gobierno que eligieron.

En realidad Mitterrand no mintió al electorado. Simplemente va pasando de la

primera a la segunda velocidad, esperando meter la cuarta, según la expresiva

metáfora de Felipe González.

Para que los moderados españoles no se hagan ilusiones, tal vez les sea útil

reflexionar bien sobre la experiencia de nuestros vecinos de allende los

Pirineos.

Cuesta comprender cómo puede ser considerado moderado un tal Programa. Moderado

no lo es: es, eso sí, un programa táctico cauteloso; pero profundamente

socialista.

Para hacerse una idea de la amplitud de las reformas que planea, todas

profundas, basta considerar que el Programa Electoral del PSOE propugna una

serie de medidas que son los primeros pasos hacia la Reforma Agraria, la Reforma

Urbana, la Reforma de la Empresa, la nacionalización del crédito, la Reforma de

la Educación, la legalización del aborto y la planificación familiar (cfr. doc.

cit.. Capitulo I, apartados 3.1, 4.1, 4.5, 5, 5.1, 5.2; Capitulo II. apartados

3, 6, 9.2; Capítulo III, apartado 2.2).

De ser puesto en práctica ese Programa, se´ dará en España una transformación

radicalmente socialista, en el sentido de que: 1°) ningún sector de la vida

social permanecerá inmune a una acción profundamente transformadora del Estado;

2.°) la aplicación de este programa provocará la dislocación de todo el polo de

vitalidad y de iniciativa de la nación al Estado. Este último planeará todas las

transformaciones, porque conoce todos los problemas y todas las soluciones. Por

parte de la nación, el Programa no espera la colaboración constructiva de

ninguna iniciativa original, nacida del espíritu del pueblo, de la inteligencia

y de la experiencia de los individuos. Los tecnócratas que elaboraron el

Programa ejercerán su poder sobre la nación como el panadero sobre la masa

inerte del pan, que él prepara, transforma y modela a su gusto.

En sentido contrario parecen hablar los documentos del PSOE cuando propugnan la

utopia autogestionaria del desmenuzamiento del poder del Estado en innumerables

galaxias de corpúsculos autónomos. Pero esta autonomía, el Estado socialista

pretende instituirla, según leyes y reglamentos que reduzcan todos los

corpúsculos a padrones, según normas decretadas exclusivamente por el Estado.

Este se reserva el derecho de reformarlos cuándo y cómo le plazca. Así la utopia

autogestionaria dará lugar en concreto al establecimiento del más radical poder

totalitario del Estado sobre la nación (Cfr. Pimío Correa de Oliveira. El

socialismo autogestionario: frente al comunismo ¿es una barrera o una cabeza de

puente? Mensaje de las sociedades de Defensa de la Tradición. Familia y

Propiedad-TFP de España, Argentina, Bolivia, Brasil, Canadá, Colombia.. Chile,

Ecuador. Estados Unidos, Francia, Portugal, Uruguay, Venezuela. 1981, cap. III,

U.

Por otra parte, los gastos que el Estado debe efectuar para la ejecución de

estas reformas faraónicas, solamente pueden ser cubiertos por medio de impuestos

vertiginosamente crecientes sobre los individuos. Esto trae como consecuencia; a

corto o medio plazo, la absorción de la economía privada por la pública.

El rumbo uniforme de estas modificaciones es una consecuencia del principio

socialista de que todas las desigualdades son injustas y generadoras de miseria.

De manera que la marcha hacia la igualdad total es la clave que permite explicar

todas las medidas preconizadas por el Programa y el presupuesto que revela su

coherencia interna.

La obsesión igualitaria del Programa se deja ver más característicamente en

algunas de las materias que trata. Así, en lo que atañe a la educación, el

Programa pretende acabar con las desigualdades:

«El gobierno socialista se propone acabar con este círculo vicioso de

reproducción de la desigualdad mediante una política educativa socialmente

compensatoria e integradora de los ciudadanos, por encima de sus diferencias

socioeconómicas, culturales e ideológicas. (...).

En primer lugar, nos proponemos democratizar el acceso de todos los ciudadanos a

los diferentes niveles de enseñanza, eliminando obstáculos al principio de

igualdad real ante la educación.» (Por el cambio —PSOE. Programa Electoral, pág.

23).

El PSOE no tiene en cuenta que, siendo la educación misión primordial de la

Iglesia y de la familia, y compitiendo al Estado sólo en un segundo plano,

corresponde a cada familia segurar á sus hijos un nivel de educación acorde con

las aspiraciones, la dedicación y is posibilidades de los padres. Ahora bien,

orno eslas posibilidades educativas varían legitimamente de familia a iamilia,

la igualdad educacional propugnada por el Programa es han atentado contra los

derechos de la familia. también atenta contra los derechos de! niño, mes a cada

niño le asiste el derecho de beneficiarse en su totalidad de las peculiares

capacídades educativas del hogar en el cual Dios le dio la vida. Que el Estado

procure asegurar a cada niño, a título supletorio, un nivel mínimo de educación:

no hay nada más justo. Pero de ahí a impedir la existencia de niveles de

educación desiguales, escogidos por la familia, según sus propíos criterios,

hay una gran diferencia.

¡Cuan lejos quedará España, con todo esto, del ideal de sociedad orgánica

delineado por Pio XII

Con base en su famosa distinción entre pueblos y masa! Cfra radiomensaje de

Navidad de 1944. Discorsi

E Radiomessaggi di Sua Santitá Pio XII Vol. VI pags. 238-239.

VIII. El PSOE ante la religión. La «prudente ambigüedad» de la Comisión

Permanente Episcopado

Expuestas así las posiciones sociales y económicas del PSOE, hay que destacar

aún su actitud en materia religiosa. Esta es fundamental y declaradamente laica,

pues se basa en el agnosticismo de Estado. Es decir, en la perspectiva del PSOE,

el Estado no debe profesar oficialmente ninguna religión, y, por el contrario,

debe mantenerse neutral entre todas las Iglesias y confesiones religiosas. El

PSOE , afirma claramente no desear una situación privilegiada en favor de

ninguna religión, y es por lo menos muy ambiguo en lo que se refiere a la

enseñanza de las diferentes religiones en las escuelas: «En relación con la

libertad religiosa, corresponde al Estado facilitar su ejercicio, pero sin

privilegiar a ninguna confesión o ideología» (Por él cambio-PSOE. programa

electoral, páginas 33-34).

Esta mentalidad provoca obvios reparos a los socios y cooperadores de COVADONGA-

TFP, y tanto más cuanto no corresponde siquiera a la realidad objetiva, al

omitir un aspecto fundamental de esta temática.

En efecto, el debate religioso en nuestros días no se entabla solamente entre

las distintas religiones. La irreligión es también contendiente en esta lid,

atacando en su conjunto a todos los credos religiosos y muy particularmente a la

religión Católica Apostólica Romana. Ahora bien, no se puede decir que él PSOE

observe en la controversia de la irreligión con las religiones la

neutralidad´que ostenta ante éstas; pues la influencia de la filosofía marxista

en las diferentes reivindicaciones de la Declaración de Principios, de las

Resoluciones de los Congresos y del Programa Electoral del PSOE es innegable.

En realidad, el PSOE, al mismo tiempo que afirma esta influencia, procura de

alguna manera atenuar su alcance cuando dice: «El PSOE asume el marxismo como un

instrumento teórico, critico y no dogmático, para el análisis y ¡a

transformación de la realidad social, recogiendo las distintas aportaciones,

marxistas y no marxistes, que han contribuido a hacer del socialismo la gran

alternativa emancipadora de nuestro tiempo y respetando plenamente las creencias

personales.» (Resolución política del Congreso extraordinario, Madrid, 28-29

septiembre 1979, pág. 2). Con lo que parece abrir las puertas para que ingresen

en su organización los católicos que no quieren renegar ipso facto de la fe.

Sin entrar en el alcance de esta actitud del PSOE. conviene señalar que lo

anteriormente expuesto sobre la familia y la propiedad bien demuestra como,

habiendo hecho el análisis de la realidad española, según la critica marxista,

todas las consecuencias a las que llegó el PSOE en asuntos de índole religiosa o

socioeconómica tienden a llevar a España decididamente por el camino del

marxismo (aunque en las velocidades primera, segunda, tercera o cuarta, según

las declaraciones de Felipe González).

Todo esto no hace más que agravar Ja preocupación de los socios y cooperadores

de CO-VADONGA-TFP. Y. naturalmente, sus miradas se dirigen hacia los documentos

emanados en España de la Sagrada Jerarquía en busca de una palabra de aclaración

y orientación.

El organismo del cual podrían esperar esta palabra, es lógicamente, la

Conferencia Episcopal Española. ¿Qué dice al respecto? En nota del 23 de

septiembre pasado, la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal tomó

posición (cfr. ABC, 24-9-82). Pero en un plano meramente teórico.

Es decir, indicó muy sumariamente algunos de los puntos fundamentales que un

católico debe tener en cuenta al analizar, con conciencia cristiana, los

programas de los diversos partidos políticos (apartado número 6). Pero dejó a

criterio de cada católico la opción por el partido que a ese respecto le parezca

más con-iorme:.«5irr ignorar que ningún programa político agota las exigencias

del Evangelio, el lector cristiano, procura inclinarse por aquel que. a BU

juicio, conduzca con mayor eficacia hacia el bien común de la sociedad, del cual

son componentes ¡a vida religiosa y los comportamientos morales» (doc. cit.;

apartado núm.8).

Sin embargó, la Comisión Permanente se abstiene de aclarar y ayudar al católico

en la apreciación .concreta de cada programa, pues afirma que «la Iglesia no

debe identificarse con ninguna postura política ni imponerla autoritariamente a

sus fíeles» (doc. cit.; apartado número 5). La responsabilidad por la selección

de] programa preferible, desde el punto de vista católico, la Comisión

Permanente de la Conferencia Episcopal la deja a cargo de cada fiel, en cuyo

criterio confía.

Y esto sorprende. Pues la costumbre de la Santa Iglesia´ no consiste solamente

en enseñar verdades y denunciar errores en un plano meramente doctrinal, sino

también en indicar las sentencias, las obras, los autores y las corrientes

ideológicas (religiosas, políticas u otras), responsables por tales errores.

El resultado inmediato de esta actitud esquiva de la Comisión Permanente fue muy

confortable-para ella. Pues le granjeó el aplauso general de las más diferentes

corrientes políticas; Cada una trató de entender la nota de la Comisión

Permanente según el ángulo de las respectivas doctrinas y conveniencias. Y no

causa asombro el que, mientras el diario de derechas «El Alcázar» (24-9-82)

llegó a afirmar que «a la vista del comunicado (...) los católicos no pueden

votar al socialismo ni al comunismo», por el contrario «El País», bien conocido

por su propensión hacia el PSOE, se frota las manos de alegría al concluir, tras

un análisis de la nota de la Comisión Permanente: «En definitiva la declaración

merece un elogio desde los sectores de la sociedad civil que pudieran temer un

intervencionismo ina-propiado de la jerarquía católica en el proceso electoral.

El documento se mueve en una prudente ambigüedad respecto a ¡as opciones

concretas y en una definida posición de apoyo a las libertades democráticas»

(24-9-82).

Ahora bien, la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal no puede ignorar

el hecho, a que hicimos referencia en el comienzo, de que un considerable número

de católicos está votando desde hace tiempo a candidatos del Partido Socialista.

Y. dada la incompatibilidad tanto del pensamiento profundo como de la línea de

acción concreta de ese partido con la doctrina tradicional de la Iglesia, todo

muestra que el acto de confianza hecho por la Comisión Permanente (envuelta en

la «prudente ambigüedad», a. que se refiere «El País»), solamente podrá conducir

al statu quo electoral.

En otras palabras, solamente podrá contribuir a que los amplios sectores del

electorado católico que, descarriados, han volado al Partido Socialista,

continúen en esta posición. Tanto es así, que el cardenal Tarancón no dudó en

declarar, a través de Radio Popular de Castellón, que «si eJ PSOE llegara al

Poder, en ¡a Iglesia española no pasaría nada», agregando además que, «con

Gobiernos menos católicos, ¡a Iglesia vive mejor» (ABC y «El País», 22-8-81). Lo

que lleva al lector a admitir que la ascensión del PSOE al poder es. por lo

menos bajo ciertos puntos de vista, indiferente para la Conferencia Episcopal. E

incluso deseable bajo otros puntos de vista.

IX Dialogo PSOE Covadonga (TFP)

Ante el peligro de ver a España caer de esta manera en un socialismo tan

definidamente anticristiano, y no queriendo importunar indiscretamente a la

Conferencia Episcopal Española con preguntas, la Sociedad Cultural COVADONGA-TFP

indaga, pues, oficialmente, al PSOE si se reconoce como bien interpretado en el

análisis aquí hecho de su Declaración de Principios, de las Resoluciones de íús

Congresos y del Programa Electoral que presenta para las elecciones de 1982, Y,

en caso negativo, cuáles son los reparos que´ Hace a este análisis. Es una

invitación al diálogo/ altamente elucidativo para los electores españoles. Tanto

más cuanto que, según íi´os parece, gran parte del electorado no conoce las

actitudes del PSOE aqui mencionadas. :

La Sociedad Cultural COVADONGA-TFP tiene conciencia clara de no haber´prpporción

entre la exigüedad de sus propios cuadros sociales al confrontarlos con los del

PSOE. Sin embargo, tiene de antemano la seguridad de que éste no alegará esa

desproporción para esquivar el debate. En primer lugar porque, conocida en toda

España, la Sociedad Cultural COVADONGA-TFP cuenta con una amplia zona de

simpatías, de modo especial en la opinión católica. Y en la actual situación

esto le confiere un peso de influencia bástante pon-derable. Pero, en segundo

lugar, el PSOE actuaría en extraña contradicción consigo mismo si —él, que se

jacta de tan democrático— se rehusara a un diálogo elevado con algún sector de

la opinión pública, por el hecho de que éste sea minoritario. En efecto, el

respeto a las minorías es un principio fundamental del sistema democrático. Y

este principio, el propio PSOE lo aplica tan radicalmente que llega a erigirse

en defensor... de la minoría homosexual en España (cfr. textos citados en III).

Para que este diálogo tenga la densidad y la eficacia deseadas, será

indispensable realizarlo por escrito, de forma que el lector pueda tomar una

posición reflexionada con madurez ante cada palabra de cualquiera de las dos

partes. Tal y como la naturaleza eminentemente doctrinal del asunto lo exige.

Con la esperanza de una buena acogida a esta carta, la Sociedad Cultural

COVADONGA-TFP queda a la espera de una respuesta del PSOE.

Madrid, 12 de octubre de 1982.

 

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