Autor: Campmany y Díez de Revenga, Jaime. 
   El camino     
 
 Informaciones.    02/09/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

LETRAS

DEL CAMBIO

EL CAMINO

Por Jaime CAMPMANY

´TODOS repetimos el mismo * tópico. Mal agosto nos trajo at año. La meteorología, la política, la

economía, la convivencia social han descargado tormentas sobre nosotro». «Rayos, truenos y hachas

estridentes», que diríía Miguel Hernández, han sobre nuestras cabezas. Estemos cercados de

problemas, de amenazas, de desgracias y de decepciones.

Al enredo de tos grandes temas se suman las pequeñas incomodidades y las diflcultades se

convierten en el pan nuestro de cada día. Los madrileños que han vuelto de un verano casi sin sol y casi

con frío, se encuentran la tA amenaza del «cepo», que atrapa sus automóviles. Los preclos del

mercado han dejaGdo la peseta en un raquitismo de niño de Biafra y en una :•´"_ anemia

galopante. Cuesta más comer, vestir, trasladar hasta escribirse. Nos alejamos de un cierto bienes para

acercarnos a la pobreza

Huelgas y conflictos se extienden por tierra, mar y aire, desde esos millones que peredemos por no

fabricar calzado, a la clausura de los huertos marinos y a la amenaza da paro en los aeropuertos.

Uno puede dirigir la mirada a cualquier sitio y siempre ve las cosas color de hormiga. El pacto social se

anuncia inviable. Los trabajadores no transigen; los empresarios se resisten; la Administración sa

desallanta. Se encona el tama de las autonomías. En Euskadi florece un clima, no ya de autonomía, sino

da Independencia total. Estalla al conflicto entre Tarradallas y la asamblea de parlamentarlos catatanes.

No sa observa una colaboración mayorltarla en la conservación da la paz ciudadana y del orden público.

Se detectan disensiones, más o menos ocultas, en al seno del Gobierno. Se resquebraja la unidad del

partido en el Poder. De nuevo se habla da un Gobierno de con* cantraclón, como si eso no fuese a

acrecentar las dlsen* slones en vez de limarlas. Europa recibe con prevenciones económicas nuestra

aspiración de Integración. Sa deteriora al clima de serenidad civil necesario para unas alee* clonas

municipales con voto meditado y responsable. Crecen las pasiones, estallan las discordias, apuntan los

histerismos.

Nadla esperaba qua al de la democracia fuese un camino da rosas. Pero písame* demasiadas espinas d«

r#vanchlsmos, de egoísmos, de desconciertos, da desmadra. Por la Izquierda, por la deracha y por el

centro. Hay qua acordarse del verso más repetido de Machado: «Caminante, no hay camino.» Bien. Habré

que hacer camino al andar. Pero el andar es trabajoso, agotador, demasiado cuesta arriba.

 

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