La programación religiosa en el medio televisivo. 
 Francia: Hora y media dominical para católicos; media hora para otras confesiones     
 
 Ya.    04/03/1982.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

Francia: Hora y media dominical para católicos; media hora para otras

confesiones

Apenas las primeras emisiones se pusieron en marcha, los franceses católicos

comprendieron la colosal importancia del fenómeno y decidieron estar presentes.

Asi nació, el 8 de octubre de 1949, «Le jour du Seigneur» (El día del Señor),

cuya responsabilidad de dirección se confió a los dominicos. Desde entonces acá,

millares de imágenes, kilómetros de celuloide y de video, centenares de

emisiones se han venido sucediendo en la pequeña pantalla. Si muchas cosas han

cambiado, sigue intacto el mismo objetivo: llevar el mensaje cristiano al

público de_ los medios audiovisuales.

La televisión en Francia es propiedad estatal. El Gobierno tiene el monopolio de

la difusión televisiva y, con el nombramiento de sus directores, controla a las

tres cadenas existentes en !a actualidad: TF 1, Antenne 2, F3. Las dos primeras

son nacionales y centralizadas. La tercera tiene una vaga estructura regional,

pero funciona también con cobertura nacional durante algunas horas del día. Del

mismo modo que los partidos políticos con representación parlamentaria y los

sindicatos, las iglesias tienen derecho a una presencia en la antena. Nadie ha

puesto nunca en duda´ este derecho, ni ha querido mediatizarlo.

Las emisiones religiosas televisadas están concentradas en la primera cadena (TF

1) y se emiten en las primeras horas de la mañana´de los domingos. Las diversas

confesiones, religiosas tienen acceso de forma regular, con un reparto dé tiempo

que no responde del todo exactamente a su importan-:ia estadística dentro de la

población.- La comunidad israelita, que abre estos espacios religiosos de!

domingo a las nueve veinticinco, dispone de media hora para su pro--grama «La

fuente de vida», dirigido por Josy Eisenberg. Sigue a continuación «Presencia

protestante», también de media hora de duración, y que es el portavoz de las

confesiones protestantes de este país. Por fin, ´de diez y media a doce del

mediodía, la emisión católica «El día del Señor».

Este largo espacio de hora y media de duración tiene en estos momentos la

siguiente´ estructura: comienza con un programa «magazine» informativo y busca

seguir la actualidad de la Iglesia en Francia y en el mundo. Acaba, por ejemplo,

de ponerse en marcha una serie de Robert Masson titulada «Los acontecimientos y

la fe». Un equipo de periodistas busca poner de relieve la conexión, existente

entré la vivencia religiosa y el discurrir de la actualidad mundial. «A la

escucha de Polonia» ha sido, por ejemplo, una las últimas. En torno a las once

comienza la retransmisión de la misa. No se trata de una «celebración de

laboratorio» en los estudios,-, sino de presentación itinerante de las misas,

que se celebran a lo largo y ancho de la geografía nacional. La variedad es

muestra de la diversidad, y, al mismo tiempo, la preparación de la emisión,

hecha-conjuntamente entre ei equipo de la televisión y la comunidad concreta, da

pie a planteamiento de renovación. Por fin.

sigue una corta entrevista, de diez minutos, titulada «Su verdad», en el curso

de la cual el periodista Jacques Paugam, un experto del género, subraya el papel

que la fe o su ausencia tiene en la vida de las personas. Por ella desfilan

personajes de todo tipo, desde el Abbe Pierre, fundador de los Traperos de

Emaús, a un investigador matemático, un líder sindical o un ama de casa.

La fe no es sólo la misa

El padre Jean Mancir, que junto con los padres Abeberry y Damien Avril coordinan

estos programas, explica así su significado: «Con un magazine de treinta minutos

antes de la misa queremos romper la idea de que la fe es sólo la misa. El

magazine concreta nuestra preocupación de unir la fe y la vida cotidiana.

El reportaje es un encuentro con las gentes en su propio medio-de vida... Con la

misa sucede algo parecido: hemos pasado de la misa en el estudio a la misa-

reportaje. Tenemos que celebrar la misa con el pupitre de la realización

televisiva... La catcquesis, él sermón, la confesión se imponen sin discusión y

sólo llegan a los cristianos. Con la televisión, la Iglesia se deja penetrar por

los otros, aun con el riesgo de ser .modificada por ellos. La palabra de

autoridad no busca hoy convencer con argumentos, sino que pasa por la relación

con el otro y la autenticidad-de su testimonio.»

Quizá lo más interesante es la estructura jurídica de «El día del Señor». El

organismo

responsable de estas emisiones se llama Comité Francés de Radio y Televisión,

dirigido por un consejo de administración, en . cuya composición tiene una

influencia, pero no absoluta, el Episcopado. La financiación proviene en gran

parte de aportaciones personales espontáneas y de la colecta nacional organizada

con este fin. Por su parte, la televisión aporta la casi totalidad de los medios

técnicos: las retransmisiones de las misas, los gastos de realización de los

reportajes (laboratorio, material virgen, iluminación, etc.) en el exterior,

etc. Pero el funcionamiento no está condicionado y los responsables de «El día

del Señor» gozan de cierta autonomía. Un rodaje de muchos años ha permitido

cristalizar en unas fórmulas lo suficientemente -hábiles para que las fricciones

—algunas ha habido— se resuelvan sin grandes problemas:

En el resto de la programación televisiva, la temática religiosa está presente,

tanto en los informativos como en. los espacios de debate o reflexión, pero aquí

no hay estructura alguna, sino presencia personal:

cada una de las cadenas tiene su «especialista» en el tema, sea Jacques

Chevalier (TF 1) o Jean Claude Darrigaud (Antenne 2), y ellos aseguran la

«seriedad» informativa en una materia que, como otras, requiere una espe-

cialízación. Rara vez un asunto con implicaciones religiosas es tratado sin que

una autoridad pueda exponer su punto de vista. Es una cuestión de democracia y

buen sentido.

 

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