Autor: Ibáñez, Juan. 
 Barón y Moscoso abandonaron la plaza ante las alusiones del primado. 
 Don Marcelo González, su sermón y con el gobierno en el balcón     
 
 Diario 16.    05/06/1983.  Páginas: 1. Párrafos: 18. 

jaron y Moscoso abandonaron la plaza arrierías alusiones del primado

Don Marcelo González, su sermón y con el Gobierno en el balcón

Toledo: Juan IBAÑEZ. enviado especial

Toledo — Los representantes del Gobierno que acudieron ayer a Toledo a

presenciar la procesión del Corpus Christi se retiraron del balcón donde se

encontraban-cuando el cardenal primado, Marcelo González, comenzó su sermón, en

el que veladamente criticó al Gobierno, sobre todo por el proyecto de ley sobre

despenalización del aborto. «Cristo debe ser reconocido en la vida pública»,

dijo el cardenal durante su intervención. En ese mismo momento, Javier Moscoso,

ministro de la Presidencia; Enrique Barón, titular de Transportes; Francisco

Ramos, secretario de Estado para la Administración Pública, y José Básale Bar-

cale, gobernador civil de Toledo, abandonaron el lugar desde el que habían

seguido la procesión como unos turistas más.

Extrañeza

En medios políticos causó cierta extrañeza la actitud de los representantes del

Gobierno, al asistir al Corpus Christi toledano tras el veto puesto por el

cardenal al ministro de Justicia, Fernando Ledesma. Sorprendió también la

«retirada» de los ministros presentes en el acto para no ser «sermoneados» por

el primado, actitud previsible en razón del marcado carácter ¡ntegrista del

prelado.

Pero no fueron "sólo los ministros y autoridades civiles los que optaron por la

discreción. También el nuncio del Papa´en España, Antonio Inoccenti, había

acudido de «incógnito» a Toledo, vestido de clergyman, confundido entre los

feligreses que llenaban la catedral de Toledo.

Como era previsible, el cardenal Marcelo González en su homilía criticó —

alusiones mediante— el proyecto de despenalización del aborto aprobado por el

Parlamento,-si bien la referencia a este tema fue moderada y breve.

Los ministros, por su parte, eligieron´ un balcón del Gobierno Civil toledano,

con un discreto tapiz, para observar el paso de la procesión, rehusando asi

participar en un desfile para el que, de hecho, había sido vetado por el primado

el ministro de Justicia. La máxima, representación del poder político quedó,

pues, personalizada en el Ayuntamiento local, encabezada, no obstante, por el

alcalde socialista.

Los ministros y representantes del Gobierno optaron por una discreta retirada —

en realidad, la mayoría del público rio reparó en su presencia — , mientras el

cardenal de Toledo, adornado con una capa pluvial del siglo XVIII, con oro

bordado sobre seda, abogaba para que «Cristo sea reconocido en la vida social y

pública de los hombres». Tras la prédica, los ministros reaparecieron en el

balcón.

Ante la custodia sacramental —escoltada por cadetes de quinto curso de la

Academia de Infantería—

Marcelo González exhortó a que. «Cristo oriente la vida en lo que tiene de

privada y pública».

Ante un auditorio numeroso, que se protegía del sol con jerseys y periódicos en

la cabeza, el arzobispo insistió en sus criticas a la injerencia de la razón en

cuestiones religiosas, que había desarrollado ya en su homilía en la catedral.

«No estorba la razón a la fe —sentenció el cardenal—, puede estorbar la fe a los

juegos de la razón.»

Durante la eucaristía, seguida con devoción, pero no siempre con respeto a las

advertencias de «Silencio, lugar sagrado», Marcelo González había advertido que

«el cristiano no se pone a discutir a Cristo, admite sus palabras, aunque no las

entienda».

El aborto

Con gesto grave y ceremonioso, tocado con una casulla que le.entregó el Papa

Wojtyla el pasado noviembre, el cardenal Marcelo González aprovechó su homilía

en la catedral para aludir —tácita y críticamente— a la despenalización del

aborto.

«Para lograr en el mundo más justicia social —dijo ante unos dos mil feligreses,

que no llenaban la iglesia— el camino no es inyectar en la cultura dosis cada

día más venenosas de corrupción de la juventud, de manipulaciones de la

historia, o de destrucción, de la vida engendrada y que empieza en el seno

materno.»

«Se equivocan trágicamente —protestó— los que se empeñan en querer eliminar el

misterio que se encierra en las afirmaciones y promesas de Cristo. Los que así

obran quieren presentar una religión cristiana más asequible y fácil a la

mentalidad del hombre moderno. Y lo que logran — enfatizó— es privar al

Evangelio de toda trascendencia y convertirlo en un texto sujeto a todas las

manipulaciones racionalistas y con frecuencia apasionadas.»

Traje y frac

A la misa asistieron, en un lugar preferente, la Corporación Municipal —los

socialistas con traje azul oscuro, los aliancistas con frac—; la Diputación,

representantes de la Audiencia Provincial y una nutrida representación militar,

encabezada por el director de la Academia de Infantería y gobernador militar de

Toledo.

Terminada la misa comenzó la procesión desde la catedral hasta la plaza de

Zocodover, en un recorrido de más de una hora por calles estrechas, atestadas de

público y ornamentadas con todo lujo de mantones, banderas y tapices en los

balcones. El suelo había sido pródigamente sembrado ´de ramilletes de romero y

tomillo.

Toda la ciudad de Toledo vivía una jornada festiva en la que junto a los

aspectos eclesiásticos se manifestaba la celebración pagana, exponente de la

cual había sido el miércoles por la tarde la apertura de los accesos a los

patios interiores de las casas.

 

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