Autor: Corral, Alejandro. 
 Temas sociales. 
 Catolicismo y socialismo  :   
 Por el Doctiral de Toledo. 
 El Alcázar.    28/01/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

TEMAS SOCIALES CATOLICISMO Y SOCIALISMO

Por el Doctoral de Toledo

No faltan pazguatos que, llevados de buena fe en el mejor de los casos,

propugnan todavía la posibilidad de casamiento . a celebrar entré la religión

Católica y el Socialismo, sin ciarse cuenta de que Catolicismo y Socialismo son

términos contrapuestos. Claro está que suponemos quédese bodorrio se tendría que

hacer por lo civil o por lo criminal. Ignoran, por lo visto, los tales que en

«las casas del pueblo» aprendieron de Pablo Iglesias los marxistes esta frase:

«El socialismo retiene sin_ vacilar hoy en día este postulado: El socialismo y

el cristianismo son el uno para el otro lo que el fuego para el agua,´ y

viceversa».

Ya el Papa Pío XI decía en su , encíclica Quadragessimo anno: «Si acaso el

socialismo, como todos los. errores, tiene una parte de verdad (lo cual nunca

negaron los Soberanos Pontífices), el concepto de la sociedad, que le es

característico es ineonsciliable con el verdadero cristianismo. Socialismo y

cristianismo son términos contradictónos; nadie al mismo tiempo puede ser buen

católico y socialista verdadero».

¿Cómo podrían armonizarse la espiritualidad, que el catolicismo predica y vive,

cuando formula estos principios: La existencia del alma inmortal; la de una vida

ultraterrena; la de una moral inmutable, cimentada en los Santos Evangelios y-la

misma existencia de Dios Uno y Trino, con el concepto materialista del Universo

y de la Historia, que el socialismo pregona corrió la rocá, en la qué encepa su

doctrinarismo?

Niega el socialismo la existencia del espíritu, cuando tacha de sus postulados

al alma humana; y subraya esa negación con la primera y fundamental de sus

aseveraciones, al enseñar que todo en el mundo se reduce a la materia eterna —

siempre en movimiento—; y, por si esto no bastara, inculca a

sus secuaces que todas las ideas, incluso las religiosas, no son otra cosa que

repercusiones de las relaciones económicas en el cerebro y cerebelo de los

adamitas.

Imposible que el socialismo pueda ser jamás compatible con el catolicismo, al

afirmar con cara de cemento armado desde Marx hasta Felipe González que no

existen unos principios inmutables, ya que, cuando cambian las relaciones

económicas, también se hacen cambiantes las ideologías. Y hasta tal punto es

cierto qué sostiene y propalan estos absurdos los doctrinarios del marxismo, que

llegan en sus aberraciones a hacer depender la existencia de la idea de Dios, y

del resto de los dogmas del cristianismo, de la forma y manera e intensidad de

la produccjón.

Vuelvo a preguntar: ¿Podrá admitir ningún católico que. la existencia en el

tiempo y en la Historia de Jesucristo-Hombre —así como la eternidad del Verbo

del Padre Dios— "dependan de la intensidad del trabajo en el mundo laboral o de

los canales de venta de los productos y de las redes comerciales extendidas más

allá de las mugas fronterizas? Y conste que este absurdo- increíble y aberrante

figura entre los postulados básicos del marxismo.

Ahora emplean un timo asaz manido: La religión, dicen, es un asunto privado. A

mi se me antoja que es ese un gancho de trapero, para cazar incautos.. León Blum

afirmaba ya en su tiempo: «Se puede ingresar en las organizaciones socialistas,

aún siendo católico ´ practicante». Con esto se demuestra que están aguzando

meramente los viejos anzuelos. Se desbarata ese señuelo con tres frases, por

todos resabidas, que continúan vigentes en la pancarta roja: La primera de Karl

Marx: «La religión es el opio del pueblo».

La segunda de Lenin: «La religión es aguardiente malo». Y la tercera de Guyot:

«No hay sistema ético que se oponga tan directamente al socialismo, como el

catolicismo». ¡Tableau!

Somos honrados y añadimos que el Magisterio Pontificio comenzó con et Papa León

XIII, hablando de movimiento obrero y socialismo; esta fue la primera

distinción. La segunda la ofreció el Papa Pío XI, cuando habló de comunismo y de

socialismo moderado. La tercera la han inventado hace poco —del Concilio para

acá— y la formulan así: Hoy habrá que hablar, más que de socialismo en singular,

de socialismos, en plural. En todo esto hay una confusión; primeramente hay

quienes confunden la socialización del Papa Juan XXIII con el socialismo, a

pesar de que llegan a ser a veces conceptos antitéticos. Por último,. los que

hablan de socialismo moderado es porque repudiaron de antemano al socialismo

marxiste, que es el que hoy impera en España, el mismo que condena .SS. Pablo VI

y es idéntico al que maltrato yo. Así queda bien aclarado el estado de la

cuestión, para que mis lectores puedan refutar la argucia de los sofistas, que

hoy tenemos para andar por casa.

Terminaré con un párrafo de la Octogésima adveniens: «Si bien en la doctrina del

marxismo pueden distinguirse estos diversos aspectos que se plantean, como

interrogantes a los cristianos, para la reflexión y para la acción, es ilusorio

y peligroso el olvidar el lazo Intimo, que los une radicalmente, y el aceptar

los elementos del análisis marxista sin reconocer sus relaciones con la

ideología y entrar en la práctica de la lucha de clases y de su interpretación

marxista». (O.A. n° 34).

Conclusión: Catolicismo y socialismo son dos pichones, que no se pueden casar

debajo del mismo cesto.

Alejandro CORRAL

 

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