Cristianos para el socialismo     
 
 Ya.    25/03/1977.  Página: 7-8. Páginas: 2. Párrafos: 11. 

CRISTIANOS PARA EL SOCIALISMO

NO es precisamente un proyecto de separación Iglesia-Estado, si cabe orientarse

por los síntomas, lo que nos acaban de anunciar los "cristianos para el

socialismo".

EL movimiento no quiere ser un partido político, sino una "construcción de la

Iglesia al servicio del pueblo"; pero lo acredita cantando en una parroquia no

el credo, sino la Internacional. Y no es que hubiera necesidad de entonar el

credo, pero al menos hubiera demostrado mejor que se trataba de un grupo

religioso con ideas reformistas sobre "la Iglesia que queremos".

DICEN ser viejos luchadores contra el nacional-catolicismo, y lo demuestran

poniendo bajo el crucifijo la bandera roja y en, derredor la Ikurriña, la

senyera, la bandera andaluza y el pendón de. Castilla, con lo que pasan

ostensiblemente y en todo caso de un centralismo nacional-católico a cierto

"catolicismo de las nacionalidades", mal subrayado por otra parte por la

fraternal adhesión de partidos tan mal avenidos con las nacionalidades como con

el cristianismo.

NO ironizamos, señalamos la incongruencia de un Congreso de cristianos al que

ponen reservas los obispos y te adhieren desde los modernos carlistas hasta los

comunistas viejos. Algo no va.

PERO por debajo de esas paradojas exteriores. hay en el comunicado final de los

CFS diversos puntos de difícil interpretación razonable.

YERRA CPS cuando "constata el carácter laico y pluralista de nuestra

sociedad": no puede constatar lo que no es verdadero. Precisamente porque la

sociedad de hoy es pluralista, es a la Vez laica y religiosa, atea. Indiferente,

musulmana o budista. Es el Estado, y no los ciudadanos, el que se ocupa por su

propia naturaleza de cosas temporales, y al moverse de tejas abajo, resulta de

por si laico; no la sociedad, conjunto organizado de personas, cada cual con su

alma en su almario, responsables del conjunta de toda su actividad humana,

temporal y trascendente.

YERRA de nuevo GPS cuando, a pretexto de que la sociedad es laica, "se opone al

Intento de la Iglesia de imponer al resto de la sociedad la perspectiva y normas

morales que puedan desprenderse como exigencia de su fe".

LA Iglesia,, ni puede ni quiere "imponer al resto" sus perspectivas y normas;

pero habrá que • concederle que sí puede hacer de ellas condición necesaria para

considerar como miembros de la misma Iglesia a los que como tales se presentan,

incluidos los cristianos por el socialismo. Y son. ellos, los ciudadanos que

acaece que tienen fe, los que tratarán de realizarla en su vida personal y, por

lo tanto—por manifestación y testimonio, no por Imposición—, la traducirán en la

vida social. Una sociedad artificiosamente laica de ciudadanos creyentes o

religiosa de Ciudadanos increyentes sería en cada caso una traición.

CREEMOS que la lógica da un salto mortal cuando, después de tanto discutir

sobre la legitimidad de que una democracia se apellide cristiana, ahora se sale

con la exigencia de que un cristiano sea precisamente anticapitalista y, si lo

prefiere, marxistas.

Hay, finalmente, una sugerencia que nos llena de estupor: el intento de

"análisis de lo que hoy significa "para el cristiano" el paso de una lectura

materialista de la misma". Nos preguntamos, por ejemplo, la traducción

materialista de que "Dios es espíritu y hay que adorarle en espíritu"!

Rompecabezas marxista.

 

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