Autor: Reyes Mate, Manuel. 
 Religión. V Encuentro Nacional de Cristianos por el Socialismo (CPS) en Zaragoza. 
 La derechización de la Iglesia, la libertad en peligro y la crisis del socialismo urgen la presencia de CPS     
 
 El País.    18/11/1981.  Página: 37. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

EL PAÍS, miércoles 18 de noviembre de 1981

V Encuentro Nacional de Cristianos por el Socialismo (CPS) en Zaragoza

"La derechización de la Iglesia, la libertad en peligro y la crisis del

socialismo urgen la presencia de CPS"

REYES MATE

Cristianos por el Socialismo, nacida en un contexto dictatorial, se ha reunido

en Zaragoza para analizar su razón de ser en un sistema democrático. Las

amenazas que pesan sobre la libertad, la actitud de una Iglesia reacia a

reconocer la existencia de un Estado laico, así como la postura del socialismo,

urgido por razones prácticas a silenciar sus objetivos finales, explican, en

opinión de CPS, la actualidad de unos planteamientos formulados hace ahora ocho

años.

Su historia cumple, sin embargo, diez unos. En el Chile de Allende y durante el

viaje de Fidel Castro en el invierno de 1971, se formó el Grupo de tos 80, que

trataron de poner al servicio del cambio chileno las potencialidades de la

religiosidad latinoamericana. Pocos meses después, en abril de 1972, nacía

formalmente Cristianos por el Socialismo en Santiago. Al año siguiente, y con el

Documento de Avila, enero 1973 (fue en marzo y tuvo lugar en Calafell). se

organizaban los CPS en España. En aquella reunión, a la que Alfonso Carlos Comin

llegó tarde porque empezaba a sentir los primeros síntomas del cáncer que le

llevó a la tumba, estaban los tres José María: Diez Alegría, Llanos y González

Ruiz; militantes de Bandera Roja, empeñados sn delimitar por la derecha el

alcance de CPS, «excluyendo a Izquierda Democrática», decían; miembros del

Movimiento Socialista de Cataluña (MSC), de la ORT. de aquella USO. del PCE.

socialistas por libre V otros muchos sin etiquetas.

En ocho años las cosas han cambiado para CPS. Hubo un tiempo en el que se les

suponía detrás de la ocupación de la Nunciatura, en noviembre de 1973, o en el

encierro del seminario de Madrid, de donde pasaron a la cárcel. Discutían en

mesas redondas, más o menos clandestinas, sobreseí marxismo y la religión, con

la benevolencia del PCE o en dura polémica con el PT, «que no aceptaba la

militancia de cristianos», o con la ORT, que sí los aceptaba, «pero sin que

pudieran acceder a cargos en el partido». Aquella fue la época más beligerante.

Se trataba entonces de romper la ortodoxia que dictaban los c-.-ntros de

decisión católicos y marxistas. según !a cual, y por mutuo acuerdo, «la

incompatibilidad entre el marxismo y el cristianismo es total». Estos cristianos

por el socialismo querían demostrar en hechos y dichos que un cristiano podía

asumir la interpretación materialista de la historia sin renegar de su fe. El

objetivo de aquellos años era quitar el miedo a los cristianos concientizados,

como entonces se decía, para que dieran et paso a la miliíancia política en

organizaciones de izquierda. Los puntos fuertes de aquel planteamiento eran la

afirmación de una convergencia entre la defensa del pobre y la lucha >ie clases,

esto es, la convergencia del marxismo y del cristianismo, la critica de la

religión dominanto como ideología del franquismo o del capitalismo, la

afirmación de CPS como una corriente más dentro del natural pluralismo

cristiano.

Aunque ya entonces se tildaba a CPS de elitista e intelectualista, fue aquella

la época de mayor incidencia social. Alfonso Comín, que se pasó con una buena

parte de Bandera Roja al PCE, animó el desarrollo del eurocomunismo con su idea

de que la laicidad del comunismo exigía el respeto a la pluralidad de culturas

operantes en su seno, por ejemplo la cristiana. Se hicieron estudios teóricos

sobre la critica marxista de la religión, que no siempre pasaron la censura,

pero que después sirvieron de base a los documentos fundamentales de CPS en

Francia, Alemania o Filipinas.

CPS se ha entendido siempre como una corriente cristiana y no como una

asociación política. A los políticos les costaba entenderlo. Cuando, a raíz de

la muerte de Carrero Blanco, se inician en Madrid los sondeos de las mesas

democráticas, por iniciativa comunista y aprovechando intervalos de libertad de

Sánchez Montero, los asistentes solían ser. además del convocante, algún

político carlista y muchos cristianos: delegados de grupos cristianos, de esta o

aquella comunidad, de justicia y paz... También querían a CPS y´alii fue Carlos

Jiménez de Parga, el cura de Palomeras, quien abandonó pronto la reunión «porque

faltaban grupos políticos y que aquello parecía una asamblea cristiana». También

les costaba a los obispos entender que CPS no fuera un grupo político. Hubo el

año 1976 un primer encuentro entre cuatro cristianos por el socialismo y cuatro

obispos: Díaz Merchán, Dorado, Roca y Vanes. Tras cuatro horas de discusión,

Elias Yanes, que no paró de tomar notas, entendía las honradas motivaciones del

CPS, pero hizo este resumen: «Estoes un montaje de los comunistas, Y los

comunistas españoles obedecen a Moscú, que no está ni por la democracia ni por

la libertad». Allí se acabó la sesión.

Del diálogo marxista a la crítica eclesiástica

El inicio del proceso de democratización que se produce a raíz de la muerte de

Franco altera considerablemente los planteamientos de CPS. El núcleo organizador

fundamental se mantiene —Juan García Nieto y Comín, en Cataluña: Alberto Vidal y

Rafael Aguirre, en el País Vasco; Félix Galindo, en Andalucía; José Sánchez, en

Madrid, etcétera-, pero son muchos los que asumen responsabilidades políticas en

sus respectivas organizaciones. Por otro lado, la iglesia jerárquica, que hasta

ese momento había mantenido una postura de derribo al nacionalca-tolicismo,

desarrolla ahora una

Alfonso Comin,fallecido en 1980

política de defensa corporat.ivis.ta de sus intereses. Sólo en el año 1977 la

jerarquía española, que hasta ese momento se había manifestado hostil a la

creación de un partido democristiano, publica tres documentos tratando de

orientar la conciencia cristiana a la hora de votar. Y dice a los católicos que

no den su apoyo a los partidos con ideología marxista, a los que estén contra la

libertad de enseñanza y a quienes defienden el divorcio y, por supuesto, el

aborto. AP y UCD aprovechan el mensaje.

Los cristianos por el socialismo consideran que el primer gran objetivo de su

planteamiento —el derecho a militar en cualquier partido de la izquierda— esta

asumido por la opinión pública, y se centran en el segundo: «la crítica a la

utilización ideológica de la religión por la derecha», es decir, la legitimación

religiosa de intereses que no corresponden a losdel pueblo. CPS participa en

esta fase en las luchas a favor de una ley sobre el divorcio, afirma la laicidad

del Estado y defiende la escuela pública contra la llamada libertad de

enseñanza.

Se opone a que en la Constitución figure la referencia explícita a la Iglesia

católica, lo que da lugar a un enfrentamiento dialéctico entre Carrillo y Comín.

CPS entiende que ya no sopla en la Iglesia el viento de libertad de pocos años

antes, cuando Tarancón hablaba de socialización de la enseñanza y los prelados

se sumaban a la petición de amnistía o cuando, en un informe presentado a la

XXIV Asamblea Plenaria. se decía a propósito del socialismo no marxista: «Casi

todos los obispos le consideran licito y algunos muy conveniente por

considerarle más próximo al cristianismo». En este momento se produce la

incorporación de muchos cristianos del PSOE, marxistas y no marxistas, a CPS.

El desencanto político también llega a CPS. Estos cristianos piensan entonces

que lo importante es estar atento a lo que estiman derechización de la Iglesia y

debatir temas pendientes en el viejo asunto del marxismo y cristianismo, tales

como el sentido de la muerte o el papel de la ternura o el ocio en la política.

Fue entonces cuando se empezó a hablar de si la época de CPS no estaba

definitivamente periclitada, y éstos ya eran otros tiempos. El desarrollo de los

acontecimientos en el último año, poniendo al descubierto una libertad

amenazada, sin que la Iglesia mostrara especiales reflejos democráticos, como

ocurrió en la noche del 23-F, así como la crisis de los partidos, ha

condicionado la respuesta que CPS ha dado en Zaragoza: la hora de Cristianos por

el Socialismo no ha pasado.

Lo nuevo es que ya no hay una fijación unilateral al marxismo, sino que se

invoca la pluralidad de! socialismo, incluido el socialismo utópico que

sustituía antaño las carencias teóricas con la afirmación de los valores éticos.

CPS entra así en su tercera fase, la que considera el proceso de emancipación,

no como una meta ya preconocida por esta o aquella teoría socialista existente,

sino como un objetivo que hay que definir nuevamente y para cuya tarea todas las

tradiciones de liberación son bienvenidas.

 

< Volver