Autor: P. R.. 
   Tarancón     
 
 Arriba.    28/12/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

nombres Propios

TARANCON

El problema de este señor consiste en sel- un santo varón. Que si no, hace mucho

que se habría exiliado en una nube de la viña del Señor. Ha sido, en la última

década, el chivo .expiatorio de este país.

´Expiatorio», como su propio nombre indica, viene del latín «expiatorio^antes de

Pió Cabanillas».

Televisión también rima con Tarancón, pero no se ha enterado, mucho Sandokán y

mucho viudo Rius, que con el vía crucis del cardenal se hace una serie por

capítulos como la de los ríos y las piedras: ´Añoveros», ´Guerra», ´Concordato»´

´El Palmar». ´Plaza de Oriente», •Curas de Izquierda», ´Entierro de Carrero»,

´Bunker». Y así. Aquí —aquí es aquí— llevamos diez años detrás del cardenal con

un cirio o con un palo. Le queremos llevar a la bendición o al paredón, y se

está ganando el cielo. Últimamente, hemos armado tal bochinche que yo creo que

algunas noches sale una Voz de entre las nubes que inquiere: ´Vicente y Enrique,

di-me, ¿pero qué demonios, con perdón, están haciendo tus españoles?» Y él, que

es como el Poniatowsky español del Altísimo, responderá rebosante de caridad:

´Nada, Señor.

Están probando su juguete nuevo, el de la Libertad. Pero no son malos. Señor.»

Y luego, aprovechando la comunicación, mirará por la ventana a los Guerrilleros

de Cristo Rey- que antes eran de la casa, con sus cadenas, sus guanteleres, sus

pancartas y sus horcas, y elevará suavemente su voz de barítono levantino: *¿Tü

los has mandado, Señor? Aparta de mi este cáliz.» Y algún día, el Señor

Todopoderoso se apiadará de su siervo, obrará el nuevo milagro de Babel y toda

«Fuerza Nueva, Quinta Asamblea» se hará del Pesepé. Pero don Vicente y Enrique

Tarancón sabe que tiene el amor y el respeto de su pueblo. Que tiene *fans»,

vaya, aunque fume negro, lleve el tupé a lo Kennedy, toque el órgano como Heath,

sea del Alétl, se fe vea como un ramalazo holandés y tenga de Cyrus Vanee a

Martín Patino, rojo perdido, como se sabe, por parte de hermano, que no sé dónde

vamos a llegar, padre Venancio Marcos.

Acaba de decir Tarancón a Ja Democracia Cristiana —porque aquí ya se puede

largar, que dice Pajares— que el cielo no da ni un duro espiritual para

partidos, y que el Espíritu Santo no pasa por ventanilla, asi que no se llame a

engaño nadie. Además de eso, nuestro señor el cardenal es papable. Aquí —aguí es

aquí— no ha habido un papable desde el asunto aquel de la Luz de Trento. La

balanza de pagos de nuestra Teología estaba en un déficit alarmante, y mucho cu

rita oliendo a loción en ´Reflexión», mucho auxiliar, en plan penene, muchos

garclasalves, pero aquí —aquí es Europa— hasta que llegó Tarancón, ni vernos en

la comunidad ecuménica europea. Al menos en plan honoris causa, algún día don

Vicente Enrique y Tarancón, natural de Burriana, subirá con su saga a cuestas a

la silla de Pedro, mirará a este su viejo rebaño, se calzará la tiara y

parecerá, a la hora en que Roma es violada por el crepúsculo, como un monumento

a la mesura y a la dignidad.

P. R.

 

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