Autor: J. B.. 
   El presidente de la Diputación guipuzcoana y consejero del reino habla sobre la ley orgánica del Estado y el Consejo del Reino     
 
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EL PRESIDENTE DE LA DIPUTACIÓN GUIPUZCOANA Y CONSEJERO DE1 REINO HABLA SOBRE «LA LEY ORGÁNICA DEL ESTADO Y EL CONSEJO DEL REINO»

San Sebastián 12. (De nuestro corr-esponsal,- por teléfono.t Presentado por el profesor de ¡a Facultad de Derecho señor García Cantero, ocupó esta tarde la tribuna del salón de actos áe la Delegación ile Información y Turismo el presidente de la Diputación y consejero del Reino, Aon Juan Maria de Araluce Villar, ffuie», en el ciclo organizado Í>OT la Delegación Provincial de Cultura del Movimiento, disertó sobre «Lo Ley Orgánica del Estado y el Consejo del Reino».

Tras unas consideraciones vrevias sobre Ja estructura político, del Estado y sobre el mecanismo de las previsiones sucesorias, el conferenciante pasó a exvoner el carácter del Consejo. destacando tos notos de colegialidad, secreto y función de asistencia a la Jefatura del Estado. Hablando del funcionamiento del Consejo del Reino, indicó que no parece particularmente aconsejable especular con exceso sobre los distintos modos y formas posibles de comunic/xíón entre la Corona y el referido Consejo vara lograr cumplida y eficazmente la labor de asistencia a agüella que éste tiene encomendada, núes sus perfiles, que ya vienen en cierto modo indicados en la Ley Orgánica, deben desarrollarse sin anticipaciones arriesgadas, entrando en el campo de un alto nivel constitucional, donde la waxis establecida por decantación de ¡a -propia &&erativid¿d puede llegar a alcanzar valar de -jurisprudencia. Las exigencias del propio orden institucional establecerán del modo -más acertado el proceso iñt-egrador de esas relaciones que, sin lug>ar a dudas, constituyen uno de ios •puntos más interesantes de la asistencia a la Corona.

Deteniéndose en el examen del recurso de contrafuero, terminó el señor Araluce su disertación afirmando que la, función encomendada a la Corona por la. Ley Orgánica del Estado, al poner bajo su amparo el contr-afuero,. es el hecho consustancial a.1 carácter de nuestra Monarquía tra¡diciona>l. Cabeza de todo estamento de poder, corresponde a la Jefatura del Estado corregir cualquier desviación que pueda vrodutKrse en el equilibrio, constitucional y en la invulnerabilidad del ser •propio de cada una de las estructuras de nuestra comunidad nacional proclamando el fuero propio e inalienable de la jjersono, del trabajo, de la vida local, de la organización corporativa; en definitiva, del orden político del Estado nacional, que, de acuerdo con su tradición, se declara constituido en Reino.

El público, que llenaba a rebosar el salón de actos, a entre el que se contaban las autoridades provinciales y locales, tributó al señor Araluce Villar una larga ovación.—J. B.

 

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