Autor: A. J. G. M.. 
   Acotaciones a la sesión     
 
 Ya.    03/06/1967.  Página: 11. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

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Acotaciones a la sesión

• Las discusiones y el diálogo discurrieron por cauces serenos. El señor Oriol Urquijo (don Lucas) diría que parece un contraste afirmar que las grietas no resquebrajan la unidad. Me refiero—añadió—a lo unidad viva que se. rehace frente o las grietas. No es malo que haya discrepancias. Lo malo es que demos excesivo valor a esas discrepancias y que falte voluntad de promover nuestras razones de entendimiento y de convivencia. Tenia-razón.

• Hubo ganas de discutir porque los procuradores querían hablar. El articulo primero del proyecto de ley es el articulo cuarto de la ley Orgánica del Estado—la L, O, E., como la llama familiarmente más de un procurador para abreviar—, que fue aprobada por millones de españoles. Sin embargo, se presentaron a este artículo once enmiendas, y un procurador disertó sobre el texto por espacio de treinta y cinco minutos,

• Volviendo a temas ya debatidos, un procurador dijo que se había afirmado >íue el Movimiento Nacional era monopolizado!1. Como no había ganas de plantear debates, otro procurador cortó por lo sano: "De mono, nada." Hubo risas, y ahí quedó el revolver el tema.

• El señor Puig Maestro-Amado se mostraba contento porque "la cordialidad entró ayer en la sala del brazo del señor Sans Orrio. (Nuevas risas.) Que dicha señora, la cordialidad, se entiende—puntualizó—, siga siempre entre nosotros".

• El señor Mendoza Guinea redujo las 592 enmiendas al proyecto de ley a unidades del sistema métrico decimal. Las enmiendas forman un volumen que pesa un kilo. En este pesor-explicó—hay que ver si las enmiendas que pretenden eliminar al Movimiento pesan cien gramos y las que lo defienden pesan novecientos gramos. (El señor Cabanillas Gallas: i Lo que nos faltaba: enmiendas a peso!)

• Se hacían frases ingeniosas entre los procuradores para borrar malos recuerdos recientes. El señor Matéu de Ros anunció en su segunda intervención—treinta y cinco minutos, la primera—que iba a ser breve. Me conformo con que no sea extenso, ya que el tiempo lo regula la presidencia, le dijo el señor Bau. (Una voz: Y Dios.) Comentario del señor Muñoz Alonso, que no deja pasar una

frase: El tiempo, el que lo mide es el alma, lo dice Aristóteles, y el alma sólo es dé Dios.

• El Sr. Oriol Urquijo (D. Lucas) dijo que el señor Solía Suiz, ministro secretarlo general del Movimiento, "es uno de los Hombres más simpáticos y hábiles que han nacido en España, y la persona en política es muy importante". (Hubo un I ole! unánime, que coreó la comisión.) ¿Cómo iba a haber violencias en este clima?

• Por eso se pudo discutir y se comenzó a avatísar en el estudio de la ley. Hubo, sí, una interrupción: el señor Udina Martorell, por ai se podían interpretar equivocadamente sus palabras, confesó qu» pensaba en catalán y se expresaba en castellano. El señor Nieto García (don Luis) dijo: "Pues hable en su lengua vernácula." El presidente, señor Bau, catalán, de Tortosa, cortó rápido.

• El señor Oriol Urquijo (don Lucas), que tuvo intervenciones continuas, con acento patriótico emocionó a la comisión. Pidió que se tuviese en cuenta, para abrir las puertas del Movimiento, a todos los españoles, y recordó a Jos que lucharon y murieron durante la Cruzada, en la que no participaron sólo requetés y falangistas; hubo soldados, h,ijos del pueblo, que dieron su sangre. Hay que pensar en ese pueblo, que sabe luchar y morir por un alto ideal.

• Aludiría después a Carlos Marx, que tiene —afirmó—razón en muchas cosas, pero no se la vamos a dar. (Otra vez risas entre los procuradores.) No crean que ahora voy a defender a Carlos Marx.

• En este ambiente, donde la risa fluía con facilidad, todo fue fácil, discrepar y defender. El señor Correa Véglison ilustraba que, como decía un sabio asceta, hay tres clases para hacerse obedecer: por el terror, por convicción y por amor.

• La ponencia rehusó hacer discursos. Respuestas concretas. Un procurador comentaba las intervenciones, graves y concisas, del ponente don Licinio de la Fuente. Iba derecho al argumento manejado, al grano, en lengua vulgar. Y alababa el ahorro de palabras. ¡Cómo se conoce que va al grano porque es el delegado del Servicio Nacional del Trigo!

A. J. G. M.

 

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