La ley del Movimiento en las Cortes. 
 El tan debatido título se aprobó por unanimidad  :   
 Varios procuradores: Es mucho más lo que nos une que lo que nos separa. 
 Pueblo.    02/06/1967.  Página: 10-11. Páginas: 2. Párrafos: 55. 

La ley del Movimiento? en las Cortes

EL TAN DEBATIDO TITULO SE APROBÓ POR UNANIMIDAD

Varios procuradores: «Es mucho mus io que nos une que io que nos separa»

Ayer, idéntico lleno que el miércoles. El presidente, don Joaquín Bau, abrió la sesión a las once menos cinco. Se continúa con el estudio del título de la ley, que plantea la, cuestión de fondo de la misma.

ASES GARROTE: NO EXISTE CONTRADICCION

El señor Asís Garrote comienza diciendo que la postura de la ponencia se sitúa en un término medio entre dos posiciones extremas. «Esta divergencia de opiniones — dice— significa que el Movimiento no es algo cerrado ni un partido único.»

«Se ha dicho ayer —prosigue el señor Asís— que la ley es prematura. Sin embargo, trate de cumplir el encargo de la Ley Orgánica del Estado. Se ha dicho que el título está en contradicción con la Ley Orgánica, que contempla no sólo al Consejo Nacional, sino a! Movimiento en su conjunto. En la ley se habla dr otros órganos además del Consejo Nacional; por ejemplo, la Secretaría General y otros encargados de cumplir los fines del Movimiento. Otro titulo y otra temática para esta ley significarían el no cumplimentar el mandato de la Ley Orgánica del Estado.»

MARTÍNEZ ESTERUELAS: «LA LEY DEL MOVIMIENTO ES POPULAR»

La reacción a favor de la ponencia es continuada por el señor Martínez Esteruelas, quien centra su intervención sobre dos temas: la supuesta a n t i c onstitucionalidad y la jlllijuy||¡flfl «vox populi» en

contra del proyecto de ley.

«Para 4oe existe anticonstítucionalidad -dijo- ésta debe de´ ser ciar*, patente y flagrante. Necesita, además, que pase cierto tiempo y que cambien las personas que han legislado la ley Fundamental. Ninguno de estos requisitos se da en el presente caso.»

Respecto a la supuesta «vox populi», el señor Martínez Esteruelas dijo: «¿Dónde están los votos populares contra esta ley? ¿Es que las campañas de algunos´ pocos periódicos tienen esa significación? El pueblo no se ha pronunciado aún sobre esta ley. Se dijo ayer que cuando el pueblo español votó el 14 de diciembre lo hizo en contra del Movimiento, pero yo me pregunto: ¿quién puede distinguir los votos emitidos el 14 de diciembre? Existe, en todo caso, una presunción a favor de que esta ley del Movimiento es popular.»

En defensa del proyecto, el •citar Martínez Esteruelas invoca la perspectiva generacional. «Nuestra generación —dice— se entregó a una tercera solución, que no era ni la del partido único ni la del régimen de partidos. Cuando ayer se hablaba de "mordaza", se aludía a un grupo en el que yo me encuentro...»

CAMPANILLAZO EN FAVOR DE LA ARMONÍA

El presidente interrumpe al orador, pidiéndole que «por el bien de la armonía de la discusión evite todo lo que pueda significar la alteración de sensibilidades». Algunos procuradores protestan. Pero el presidente parece dispuesto a que los debates no se le vayan de la mano.

El sefior Martínez Esteruelas finaliza diciendo que «es inexcusable que esta ley trace una organización del Movimiento, porque sin organización no es posible combatir". Refiriéndose a la frase pronunciada en la sesión de ayer de que este proyecto pretende la creación de un Estado dentro de un Estado, el señor Martínez Esteruelas dijo que esta expresión es tópica. «Las lineas generales del Movimiento y del Estado están perfectamente delineadas. El Movimiento Nacional nacido de la guerra y el que ahora trata de institucionalizarse pretenden integrar a todos los españoles. Tratan de organizarse para conseguir

la tercera solución cara al futuro y, repito, intenta crear un instrumento de integración de todos los españoles. A los procuradores disidentes yo les diría que vengan a integrarse con nosotros.»

MUÑOZ ALONSO: LOS PARTIDARIOS Y LOS SUSTITUYENTES

Interviene a continuación don A d o l fo Muñoz Alonso. «En una democracia orgánica —comienza diciendo— el hombre político necesita que los demás sepan en qué programa, en qué principios y en qué filas militan para poder inspirar confianza.» Arremetió a continuación duramente contra los partidarios del no compromiso y de la asepsia política. «Hemos llegado a un momento cumien —prosiguió diciendo — . Yo acepto sobre mis espaldas las virtudes y los defectos del Movimiento. Lo que no se puede hacer es estar en un grupo para aceptar de él sólo las virtudes. Eso es tentó como decir que se está aprovechando de ese grupo.»

«Aquí hay partidarios del Movimiento y sustituyenos cumplan las previsiones sucesorias. «En la primera, por razones de caudillaje, el órgano supremo es el unipersonal, el Caudillo. En la segunda, el órgano supremo será colegiado, el Consejo Nacional. Ni el proyecto del Gobierno ni la ponencia han tenido en cuenta que se trata de dos supuestos sucesivos. Por ello, me inclino por la enmienda del señor Sánchez Agesta (cambiar el titulo por «Ley del Consejo Nacional») antes de que la desbordara con su intervención oral de ayer.

ARELLANO: «QUE EL EQUIVOCADO SEA YO»

El presidente concede la palabra a continuación al señor Arellano, quien comienza por recordar que él era diputado por la minoría tradicionalista de Navarra cuando se fundó Falange Española, y que fue miembro de la primera Junta Política después de la Unificación, en 1937, por lo que «hablo desde dentro del Movimiento».

Manifiesta que el problema que tiene planteado la Comisión no es un problema de catedráticos ni de juristas, sino de políticos, y añade: «Todos estamos contra los partidos políticos, pero todos llevamos los partidos políticos un descanso de quince minutos.

TURNO DE CONCILIACIÓN: LAMO DE ESPINOSA Y SANZ ORRIO

La última estapa de la sesión matinal, comenzada a la una treinta, ha sido llenada por las intervenciones conciliadoras de los señores Lamo de Espinosa y Sara Orrio.

Para el señor Lamo de Espinosa, el tema que ha de discutirse es el del título de la ley. Define las posiciones manifestadas en torno a si el Movimiento debe tener una organización o no. Limitándose al plano estrictamente jurídico, el señor Lamo de Espinosa es partidario de la organización del Movimiento.

Analiza diversos artículos de la Ley Orgánica del Estado para apoyar su postura, y finaliza haciendo un elogio del proyecto de ley de la ponencia, que «está presidido por la máxima moderación y el máximo equilibrio».

El señor Sanz Orrio, con su proverbial humorismo, declara desde el principio que viene como «paloma de la paz».

A su juicio, debe debatirse el titulo de la ley. Los que se han opuesto al mismo no es porque consideran que dicho título sea inadecuado al la Comisión de Leyes Fundaménteles, don Joaquín Bau, abrió la sesión. La sala sigue abarrotada de procuradores y un buen número de ellos han pedido la palabra.

El primero en hablar es el señor González Bueno. Tras acreditarse como participante en la creación de los estatutos de F. E. T. y de las J. O. N. S., el señor González Bueno afirma que «este ley desarolla la Ley Orgánica del Estado. Si se pretende aislar el Consejo nacional del espíritu del Movimiento, se convierte a éste en una entelequia. Esta ley ha nacido de un Consejo de Ministros. "¿Cómo se puede decir que este proyecto de ley es anticonstitucional?" El Movimiento no es un partido, es mucho más, es la continuidad, la garantía cíe que el Regí´ men van a seguir adelante».

El señor Cotorruelo estima que no existe incompatibilidad entre el Movimiento como comunión de principios y Movimiento como Organización. «Es obvio —prosigue—, que el Movimiento tiene organización, especificada en el título IV de la Ley Orgánica del Estado». Opina que sería mejor llamar al proyecto «ley del Consejo Nacional del Movimiento», pero no insiste en el titulo.

VIGON RETIRO SU PROPUESTA

del Movimiento. A veces se han nombrado en este salón nombres sagrados para explicar doctrinas contrarias a las que se invocaban. Hay que ver si el pueblo está dividido o si lo estamos dividiendo nostros desde aquí.» Frases de aprobación acogen estas últimas palabras del señor Muñoz Alonso, quien finaliza razonando: «Si aceptáis una ley de Principios del Movimiento, es preciso que aceptéis una ley del Movimiento.»

Pidió, por último, que la comisión decida si debe aceptarse o no el título del proyecto de ley.

Tras la intervención del señor Gómez Aranda, que apoya los argumentos expuestos anteriormente por varios procuradores, le corresponde el turno de nuevo a los opositores del proyecto de ley.

TURNO DE OPOSICIÓN: PRIMER ORADOR, FERMÍN ZELADA

Don Fermín Zelada (que está actuando como secretario de la comisión, pues el titular, marqués de Valdeiglesias, pertenece a la ponencia) abandona la presidencia para intervenir como procurador.

Comienza por ratificar su situación como «hombre del Movimiento», ya que pertenece a la organización desde el 19 de abril de 1937. Dice que «el pueblo español debe un homenaje al Movimiento por los treinta años de paz, sin los cuales no estaríamos aquí discutiendo estos temas». Continúa diciendo que las palabras, no las ideas, han sentido la erosión del tiempo, por lo que «han de ser adecuadas a la época».

Por ello, el propio Consejo Nacional, hace cuatro años, convocó una reunión para estudiar la adaptación de los principios a las circunstancias actuales.

«Por eso —continúa— yo hubiera preferido que el Gobierno enviara a las Cortes un proyecto de ley del

Consejo Nacional, y dejar por razones de prudencia política que fuera el Consejo Nacional quien hiciera el estudio de la Ley Orgánica del Movimiento, estudio que pasaría al Gobierno, para que éste, a su vez, enviara el proyecto de ley a las Cortes.»

Añade el señor Zelada que la Ley Orgánica del Estado contempla dos situaciones: una, mientras viva Francisco Franco, y otra, cuando se dentro, y eso es lo que tenemos que desterrar».

Pregunta a continuación a los procuradores qué contactos creen ellos que tiene el pueblo con el Gobierno. "El i´tnico es el que puedan tener con los. concejales, el alcalde y, lo más, el gobernador».

«Pero, además —prosigue—, en los nombramientos de alcaldes y concejales ha existido siempre una política discriminatoria.» Varias voces irritan «no», «no». El señor Arellano repite «sí, sí», y el presidente pide mayor respeto por parte de los procuradores para quien está en el uso de la palabra.

E! señor Arellano afirma que no le han convencido las razones expuestas ayer por el señor Fueyo, y que estera en contra del proyecto. Sus últimas palabras son: «Votaré en contra, y pido a Dios que el equivocado sea yo.»

A las doce y media el presidente, señor Bau, concede texto, sino porque sencillamente el texto no les guste. «Pero es el espíritu de la ley lo que más debe interesar —prosigue el señor Sanz Orrio—, y no las actitudes que se manifiesten. Yo no dudo que hay profundas diferencias de criterio aquí, pero creo que todavia es mucho más lo que nos une que lo que nos separa. Este debate, a través de los órganos de opinión, está siendo comentado por la nación entera. No demos la sensación de cjue no tenemos identidad de criterios sobre lo que es el Movimiento. Soy partidario del diálogo: señores discrepantes, no adopten una actitud de principios.»

Son las dos y cinco cuando el presidente, don Joaquín Bau, levante la sesión.

LA SESIÓN DE LA TARDE

A las seis, el presidente de

CASTAN TOBEÑAS:

ACUERDO ERA LO ESENCIAL

Se levante a hablar el doctor Gastan Tóbenos, presidente del Tribunal Supremo, en medio de un gran > silencio. «Los criterios de justicia son siempre criterios de ponderación —comienza diciendo—. Yo quiero traer aqui criterios de unidad y de equilibrio. Estos debates han sido provechosos y las discrepancias lo han sido en lo accidental, ya que en lo esencial todos estemos de acuerdo.»

El señor Castán pide al presidente que, por haberse agotado ya la exposición de puntos de viste, se dé por terminado el debate, «sin vencedores ni vencidos», y se entre en el estudio del articulado.

El presidente manifieste tomar en consideración la opinión del señor Castán y concede la palabra al marqués de Valdeiglesias, miembro de la ponencia, que interviene para poner de manifiesto su punto dé viste particular. Tras presentarse como «uno de ios* padres del Movimiento» y explicar su labor en pro del mismo en la dirección del diario «La Época», el marqués de Valdeigíesias expone su discrepancia: el Movimiento necesite una organización, pero «una cosa es afirmar esto y otra es que este organización deba ser objeto de la presente ley. Esto último me parece una extralimitación de lo que es el mandato contenido en la Ley Orgánica del Estado, en la que sólo se pide una nueva ley que regule el Consejo Nacional del Movimiento».

«Este es el aspecto jurídico —finaliza diciendo—, pero hay un aspecto político que este por encima de las disquisiciones jurídicas, por esto es por lo que yo no he discrepado en la ponencia.»

Interviene el señor Porcioles, que lee varias páginas mecanografiadas en bis que pide que el proyecto de ley trate del Consejo Nacional, «dejando para el momento oportuno la regulación del Movimiento.»

Son las siete y cuarto y el presidente, don Joaquín Bau, levanta la sesión para un descanso de quince minutos.

SE REANUDA LA SESIÓN

A las ocho en punto se reanudó la sesión. Interviene el señor Herrero T e j e do r, quien, tras m o s t r a r s e de acuerdo con la ponencia, pide al presidente se pase a la votación, pues «creo que el tema está suficientemente debatido».

Le sigue en el uso de la palabra don Mariano Navarro Rubio, quien dice que va a hacer la defensa del Estado, ya que, hasta ahora, todos han defendido únicamente al Movimiento. «Desde la perspectiva del Movimiento, ciertamente, no encuentro problema alguno que me impida aceptar el titulo legal, para ello hay que considerarlo también desde la perspectiva del Estado».

El Consejo Nacional —continúa— es un órgano ambivalente, que sirve, de un lado, como representación colegiada del Movimiento, para los seis fines señalados en el articulo 21 de la Ley Orgánica del Estado y, por otra parte, es un órgano consultivo del Gobierno y, particularmente, del Jefe fiel Estado. La exposición de motivos de la Ley Orgánica lo ve solamente desde la

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2 de junio de 1967

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LA LEY DEL MOVIMIENTO, EN LAS CORTES

perspectiva del Estado. «Hay un todo, que es la institucionalización del Estado Nacional, y una parte de esta institucionalización, que es el Consejo Nacional». Añade que el proyecto, según el Gobierno y la ponencia, extorsiona las funciones que incumben al Consejo Nacional corno órgano del Estado y, en especial, las que debe prestar el propio Jefe del Estado.

«El Consejo Nacional—continuó— tendría que limitar su informe a los fines especificados en el artículo 21, y ya no podría ser ese órgano de amplia comunicación, puesto por la ley al servicio del Jefe del Estado a fin de que lo utilice de un modo excluyente o concurrente, según los casos en combinación con ese otro consejo establecido, para una serie de relaciones más reservadas, que es el Consejo del Reino».

«Conviene —terminó— que dejemos las cosas en su lugar, y con el encuadre con que las fijó la Ley Orgánica del Estado, si no queremos provocar complicaciones constitucionales que resultarían, a mi juicio, inevitables.);

VIGON RETIRA SU PROPUESTA

Le sucede en el uso de la palabra el genexaL, Vigón quien ruega al presidente dé por no presentada sa petición de someter a votación la propuesta de ayer, «No porque no esté seguro de que tenga razón, sino porque estoy seguro ,jde que ,na me la van a dar».

El señor Sánchez Agesta aclara su intervención de ayer para decir que él no ha planteado un problema de inconstitucionalídad, que no existe,

sino un problema de prudencia política. El señor Pérez Embid se solidariza con él y sus argumentos, y el presidente concede la palabra a la ponencia, a la que representa en esta ocasión don Licinio de la Fuente.

LICINIO DE LA FUENTE: ffBs !)osib{). „„,„,,.„, los partidos y i*l partido único»

El ponente comienza sus palabras señalando que ha quedado bien claro que no existe un problema de inconstitucionalidad en el título de la ley. Dice al señor Zelada que el problema, que planteó esta mañana habrá ocasión de destruirlo a lo largo del debate del articulado, y pasa a contestar al señor Navarro Rubio.

Afirma,que el criterio de la ponencia es que no existe una conculcación de lo que la Ley Orgánica del Estado dispone, pues entiende que las funciones del Consejo Nacional «lo son en tanto que es representación colegiada del Movimiento». Añade que, por otra parte, es muy frecuente intercambiar informes entre distintos organismos. «Las Cortes los piden muchas veces a la Organización Sindical, y eso no quiere decir que ésta se haya convertido en un órgano del Estado. Se trata, pues, únicamente de un problema de prudencia y de oportunidad política.»

«La ponencia —prosigue el señor De la Fuente— entiende que es conveniente el título que traía el proyecto del Gobierno, porque hay que enmarcar al Consejo Nacional.

Si la ley, de algún modo, ha de recoger aspectos del Movimiento y es lo suficientemente flexible como para dar cabida a la preocupación renovadora, manifestada hace cuatro años por el propio Consejo Nacional, yo no encuentro que se tenga que hacer cuestión fundamental de la aprobación del título, que siempre tendrá que estar acomodado al contenido de la ley.»

Don Licinio de la Fuente, que a lo largo de toda su intervención ha mantenido un tono conciliador, hace a continuación un llamamiento a la unidad:

«Un principio de unidad orgánica debe inclinarnos a la solución de que el Movimiento se regule en la misma ley que el Consejo se regula.

Como aquí se ha dicho, estamos discutiendo un proyecto de ley. Nada menos. Pero nada más. Estamos haciendo algo más importante. Con razón se ha podido decir que el debate era más importante que el proyecto, pues realizamos una prueba difícil. La prueba del fuego del contraste de pareceres que hemos aceptado tan grata mente

¿Cómo vamos a salir de ella? El pueblo español es el destinatario de 1» ley, y no sólo de ella, sino de nuestro ejemplo. Lo que nos une es más fundamental que lo que nos separa.

Vo sí soy un afiliado. Me afilié a un Movimiento que había desplegado unas banderas sugestivas que negaban a los partidos que se desintegran, y al partido único, que anula la personalidad.

No podrán quitarme a mí, a nosotros, a los que son más jóvenes que nosotros, la ilusión de que sea posible una convivencia. No podemos llevar a la generación que está esperando a la idea de que no le queda otro recurso que retroceder al partidismo, a las dívisoras banderías.»

Por último, anunció que la ponencia mantiene el mismo texto.

La inmensa mayoría de los procuradores manifiestan su deseo de que finalicen los debates y se somete a votación el titulo del proyecte de ley tal y como lo ha presentado la ponencia.

PEDROSA LATAS: POR SINCERIDAD Y FEDEIJDAD

Hablan, no obstante, antes el señor Pedrosa Latas, que pide no se celebre esa votación. Se muestra contrario al proyecto, pero está dispuesto a votar con la ponencia, no por obediencia a nadie, ni por disciplina, sino por «sinceridad falangista y por fidelidad a España».

Don, Lacas María Oriol opina que «no hay que asustarse de las grietas en la unidad». Deja de hablar para dar paso a la votación.

APROBADO EL TITULO POB UNANIMIDAD

El presidente, don Joaquín Bau, puntualiza que si una vez terminado el estudio de te leyrt» «ana» i TI^ ¿tyMI é ta el punto de «jn» drUtSlo no estuviera en absoluto de acuerdo con el contenido, se reconsideraría el problema del título.

Ante esta manifestación, los señores Sánchez Agesta, Pérez Embid y otros expresan al presidente que, en ese caso, la votación no e» necesaria. No obstante, don Joaquín Bau insiste y el título del proyecto, —«Ley Orgánica del Movimiento y de su Consejo Nacional»— es aprobado por unaniniidjuL

El "presidente levantó la sesión a las nueve y cuarto. (Cifra.)

 

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