Los herederos del franquismo     
 
 Diario 16.    09/08/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Los herederos del franquismo

Hoy podrá saberse quiénes son los que quieren heredar al franquismo con "ascensores funcionando", y

quiénes, por el contrario, quieren desmontar de una vez por todas el aparato estatal de la dictadura más

duradera de Occidente. Cuando el ministro de Hacienda, Francisco Fernández Ordófiez, defienda ante las

Cortes su proyecto de reforma fiscal, los candidatos a heredar el franquismo no le van a pedir cuentas de

lo que pretende hacer con esa cifra astronómica de casi dos billones de pesetas que. Seguridad Social

incluida, pretende gastarse este año el Estado franquista 32 q»e padecemos. No le preguntarán tampoco si

de la crisis económica actual no puede salirse más ficiuneute aplicando una reducida austeridad al

despilfarro del Estado itactonal sindicalista, en lugar de cargar todo el peso de la crisis sobre «n «omento

de impuestos y un apretarse el cinturón de los de siempre. Un 10 por 100 de > ahorro de los gastos

del Estado sifMfkaría doscientos mil millones

de pesetas, mientras que la recaudada» prevista con los nuevos impuestos apenas excede de los veintidós

mu. La reforma fiscal es, ciertamente, un problema de justicia que no admite espera, pero contener el

desptlíarro de ese «oastrooso Estado que sobre nosotros pesa es, además de ua problema de justicia que

clama ´´ al cielo, un problema de libertad ciudadana y un problema de eficacia económica.

Quicacs escamotean hoy el tema fundamental de que este aparato estatal ha vivido durante cuarenta afios

sin control ninguno de gastos, quienes no exijan una inmediata investigación parlamen" taria sobre los

derroches de nuestra monstruosa Seguridad Social, •** quienes traten de olvidar que decenas de miles de

funcionarios de los Ministerios franquistas hoy desguazados Movimientos, Sindicatos c Información

siguen cobrando sus sueldos sin hacer nada de nada, nú ¡o oes olviden el escandaloso despilfarro de la

televisión estatal que nos cuesta la blasfema cifra de cuatro mil millones de pesetas >d año en

subvenciones, quienes no recuerden que toda peseta que derroche el Estado es una peseta sacada en una

gran proporción tt la clase obrera española cuando compra un lapicero o un kilo de patetas, estarán siendo

cómplices de unu operación escandalosa de escamoteo que pretende dejar intocado el apúralo estatal Je la

dictadura.

Ha llegado ya la hora de que el Parlamento español tome tierra y tome contacto con los problemas reales.

Y el problema más real, el problema que dio origen en Occidente al nacimiento de Cortes y Parla memos,

es el problema de los impuestos y el control de lo que se hace con esos impuestos. Quienes olviden hoy

que toda peseta que gasta el Estado es una peseta obtenida sobre las espaldas del trabajo nacional, son

cómplices de una conspiración para heredar d franquismo sin tocarlo.

V Las elecciones se han hecho para que ciudadanos responsables defiendan desde el Parlamento los

derechos, el trabajo y los dineros de los ciudadanos. No se hicieron las elecciones simplemente para que

grupos políticos distinto* al moribundo Movimiento Nacional tuvieran la posibilidad de hacer oír su voz

por hacer oír su voz y acceder al Gobierno por acceder al Gobierno. Los parlamentarios están ahí para

representarnos, para luchar por la justicia y para defender la libertad. La justicia concreta, los derechos

concretos, y la libertad concreía de cada ciudadano.

Y la primera exigencia de los ciudadanas en estos momentos de grave crisis nacional es impedir que el

Estado descargue sobre sus sufridas espaldas todo eJ peso de la crisis, mientras que en el Olimpo de la

Administración nacional-sindicalista se sigue viviendo con 1a prodigalidad y derroche que alean/ó cimas

asiáticas Iras cuarenta años de opresión y descontrol.

 

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