Autor: A. J. G. M.. 
   Acotaciones a la sesión     
 
 Ya.    02/06/1967.  Página: 12. Páginas: 1. Párrafos: 23. 

Acotaciones a la sesión

fPor qué se dijeron tantas frases duras, con carga vehemente f ¿Por qué se emplea por algunos señores procuradores la táctica de interrumpir al que está en el uso de Za palabra ?´. ¿Por qué no se tiene calma al escuchar opiniones o juicios contradictorios con los que uno sustenta? ¿Por qué la excitación pasional nubla la serenidad del diálogo ? Se encendió una traca dialéctica en torno al titulo de la ley. Se convirtió la comisión en un miniparlamento. Y todo fue difícil, áspero,

Se dijeron muchas cosas que meditadas no se hubieran dicho. Se dijo que algunos pretendían quemar al Movimiento al estilo de los banzos. Se calificó una Intervención como de "un procurador sin responsabilidad". Se adjetivó la oratoria de algunos procuradores d I s c r e pañíes con el proyecto como "prefabricada y espesa". Las ásperas discrepancias originaban discrepancias ásperas. En este tono fueron los debates. ¿Por qué?

Y hubo que llamar a la concordia. Con apremio. Con palabras sinceras y dolidas por lo que se estaba oyendo. Fue un llamamiento reiterado a la unidad, a la convivencia. Kl señor Sanz Orrio dijo, al intervenir, que venía como paloma de la paz, aunque su figura fuese mejor de buho. Con ciertas bromas sobre su persona quiso romper la tensión y sembró sonrisas. Más que paloma de la paz fue como un arco iris. Y dijo algo muy importante.

Dijo el señor Sanz Orrio que era partidario acérrimo del diálogo, pero que estaba comprobando con dolor que es más fácil ser cordial y cariñoso con los Tiermanos separados que con los que comulgan con las mismas ideas. Los españoles—enjuició—, con tal de discutir, nos volvemos locos. Disculpó las continuas interrupciones y algunos malos modos fonéticos porque "somos, todos-muy jóvenes en parlamentarismo".

Se dijo a lo largo de la sesión de ayer, y en varias ocasiones, que se debían serenar los ánimos, buscar anidad de pensamiento, llegar a la concordia y a la unidad. "Nos está contemplando el país, desconcertado por el tono violento de estos debates. Tenemos que dar a los españoles —se subrayaba—sensación de seguridad, de serenidad y de convivencia."

El señor Muñoz Alonso, en una intervención filosófico-política o político-fllosóflca, dijo que cada uno da lo que puede. El hacía uso de su filosofía—se apoyó en argumentos de Aristóteles y de Heidegger—; otros, de su derecho; otros, de su inconsciencia. Cada uno da lo que tiene.

Hizo el señor Muñoz Alonso un juego de palabras llenas de principios. Si los principios —dijo—son eso, si los principios son aquellos de donde algo nace, de donde algo se conoce, de donde algo es verdad, no pueden esos principios ser de algo político, si eso político de lo que algo son los principios, no queda regulado legalmente con la misma categoría que tuviera la ley de los Principios.

El tono de los debates obligó a que los oradores, al intervenir, comenzaran definiéndose politicamente. ¿Era" necesario? ¿No ¡habían jurado todos el cargo da acuerdo con la fórmula ritual del acatamiento de las leyes fundamentales? ¿No estaban todos encuadrados en el M o v i m i e nto ? Hasta ex ministros hicieron confesión de su fe política.

El señor Sanz Orrio se definió como falangista injerto en carlista. El señor González Bueno declaró que había participado muy ´directamente en la creación de -tos estatutos fundacionales de Falange Española Tradicionalista y de las J. O. N. S. El marqués d* Valdeiglesias, que había dedicado su periódico, "La Época", cuando lo dirigió, a combatir los partidos políticos contrarios a intereses de la Patria. Hubo que llegar a estas aclaraciones par que nadie Interpretase equivocadamente después ¡os argumentos discrepantes o concordantes. ¿Era todo esto necesario?

El señor González Bueno, ex ministro, no estaba de acuerdo con los argumentos que expusieron los procuradores juristas. íPor qué! Porque—dijo—el senífó&.iCOWMn es una cosa que se íes olvida a nuestros grandes juristas.

Un procurador ante la Insistencia en calificar el proyecto como en flagrante contrafuero, aclaró por lo bajo que no se quería decir contrafuero, sino contra-Fueyo, pero muchos no se atrevían a. m a n i f estado claramente.

A. las nueve de fa ñocha liego la pos a los espíritus con Z» decisión tomada unánimemente sobre el ííígfe^Oft Ieyt Subo Wii´ respiro Hondo en´la comsión. {Comenzarán de nuevo los acuates violentos al discutir el articulado del proyecto f

A. J. G. M.

 

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