El necesario pacto o consenso social. 
 ¿Con quién se negocia?     
 
 ABC.    21/07/1977.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

EL NECESARIO PACTO O CONSENSO SOCIAL

¿CON QUIEN SE NEGOCIA?

Reiteradamente hemos aludido a la necesidad de un pacto, de un convento 10ciat, en uní palabra, de una

negociación eirtre Ui fuerzas protagonistas del procwo económico. Lo de menos e» el caÜHcativo. Sólo

desde tal avenencia será youbU tomar el atajo que remonte la ••piral preciossalarios y, con ello, dominar

la inflación.

En recientes declaraciones el vicepresidente secundo del Gobierno y ministro de Economía, don Enrique

Fuentes Quintana, advertía, sin embarco, sobre la difículUd —de «legitimación», calificaríamos

nosotros— de convocar a las partes que debieran suscribir, negociar, tal pacto. No son sólo en efecto

empresarios y trabajadores los llamados a consentir, sino también los jubilados y los pensionistas, los

rentistas modestos; los consumidores que todos somos.

La cuestión para nosotros, los españoles, es sumamente compleja; principalmente porque el problema

económico se nos suscita con los acentos más graves en un marco de libertades políticas dentro de) cual

son muy pocas las fuerzas sociales y económicas que han tomado posición en el paisaje, en la parte del

cuadro que Ie« corresponde.

Cierto es que, poco a poco, se perfilan y toman color algunos fragmentos, determinadas partes del

conjunto; así las agrupaciones empresariales. Pero en la que respecta a las organizaciones sindicales

obreras se advierte una acusadísima estrechen en sus propias oases. Y en lo que corresponde al mundo del

ahorro y de lot pequeños inversores (muchos de ellos pensionistas; óteos, jubilados, y los mis trabajadores

por cuenta ajena: clases medias en todos sus niveles y registros), ninguna representación tienen. Carentes

se encuentran de toda instanc¡a específicamente legitimada, concretamente adscrita, a la postulación y

defensa de los intereses de tan amplio sector de intereses como el compendiado por ellos.

¿Cómo pensar en tales condiciones que el necesario pacto social pueda formalixarse, suscribirse en los

términos con que lo ha sido en otras comunidades nacionales con una base tradicional de democracia

parlamentaria? ^altan los presupuesto* formales. Carecemos de mínimos de representación social que no

sean sólo los puramente políticos. Sm embargo, el pacto que dé la base para afrontar el problema

económico es rigurosamente necesario y urgente.

Habría que pensar quizá, por Unto» en que el consenso nacional sobre este vitalísimo asunto fuera, para

«hora mismo, propuesto en sus términos esenciales por el propio Gobierno y, de principio, negociado por

los partidos. El tema, como se advierte, es vidrioso en grado sumo; exige la prudencia y la sensatez de

todos. Pues si la transición social y económica en la libertad no se hace prontamente desde la común

responsabilidad —especialmente exigióle al poder—, pudiera perderse incluso lo ya conseguido en la

transición política.

 

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