Continuidad y evolución     
 
 Ya.    02/06/1967.  Página: ?,14. Páginas: 2. Párrafos: 22. 

Continuidad y evolución

El señor Sánchez Cortés dice también:

A la pregunta "Y después de Franco, ¿qué?", se contesta: las instituciones. Y con e//as, ese espíritu tremendo y maravilloso de conciliación que ha presidido toda la gestión de Franco

Don Juan Sánchez Cortés n,os dice que no fueron bien recogidos, en mie´Sfra versión d>T*Íiyér, sus argumentos en el discurso que pronunció, en nombre de la ponencia, de la Comisión de Leyes Fundamentales, al contestar a los señores Fernández Daza y Udina. Con mucho gusto, para evitar errores de síntesis, recogeríamos el texto íntegro si las posibilidades de espacio nos permitieran recoger cerca de sesenta cuartillas que supone el texto tomado por los taquígrafos. No obstante, nos complace recoger literalmente las ideas que consideramos esenciales:

Es evidente que los hombres que integramos esta ponencia no tenemos—o, mejor dicho, no teníamos—un pensamiento común en orden al proyecto de ley que el Gobierno ha sometido a las Cortes. Para mí resulta particularmente satisfactorio que hombres de distinta significación hayan podido ponerse de acuerdo en lo fundamental—porque en lo fundamental es donde deben intentar ponerse de acuerdo los hombres que quieren una convivencia—, en temas profundísimos, sean de carácter jurídico, sean de carácter político.

Debo señalar también, y repito que es público y notorio, que yo no he formado parte de Falange ^Española Tradicionalista y de las J. O. N. S. He tenido títulos suficientes para ello; razones suficientes para la llamada afiliación; pero soy un hombre tan independiente que jamás, a lo largo de mi vida, me he afiliado a nada, y posiblemente habré de ser consecuente con mis ideas y continuaré sin afiliarme. Menester es señalar esto para que se comprenda perfectamente cuál ha sido el propósito pretendido por la ponencia. La ponencia, integrada por hombres de ana distinta significación, ha quena» y, ha pretendido por todos los "SíP?8 hacer un informe sereno, ooptivo, de unión de voluntades.

áf°LS!!5 >Primero, por una razón «e principios. Yo soy un hombre

de la unidad; creo en la unidad. No concibo que sin una unidad esencial pueda existir una posibilidad de convivencia.

La ponencia ha introducido cambios de carácter esencial, sin perder de vista—en un sentido constructivo, no podía hacer otra cosa la ponencia—la línea establecida por el Gobierno. Porque tengo que preguntarme si el Gobierno no está presente en una comisión en la que se está planteando uno de los temas más fundamentales de la vida española.

La ponencia ha tenido un espíritu fundamentalmente abierto. De aquí que haya yo de hacer constar mí extrañeza ante el hecho de que algún señor procurador haya manifestado esta tarde que la ponencia había senado íntegramente el proyecto de ley del Gobierno.

Personalmente, ere o—y no hablo más que a título personal, porque, en este orden de ideas, no me atrevo a hacerlo en nombre de la ponencia, aunque tengo la seguridad de que comparto el sentimiento de todos los que la integramos—que la imputación de que el proyecto supone el fantasma de un partido único es- tma imputación muy fuerte, porque no es posible, en nlttgnánmomento, pensar que patrocinamos un partido único.

En cuanto al tema jurídico, .tengo que remitirme a la disertación del señor Fueyo. Para mí es absolutamente convincente. Valga por lo que vallera, «i» un orden modestísimo, como profesional del derecho, con treinta y seis o treinta y siete años ya dé ejercicio, no comparto yo esos calificativos de ilegalidad y de inconstitucionalidad que aquí se han producido.

El señor Fernández Daza ha expresado que, en definitiva, al referirse el informe de la ponencia a que era una contrapropuesta, señalaba que su contrapropuesta suponía una enmienda a la totalidad.

No. El señor Fernández Daza lo que hace es una contrapropuesta, que no significa una enmienda a la totalidad. Esa contrapropuesta lo que significa es que a los distintos artículos de la ley, en donde tenga un parecer contradictorio, el señor Fernández Daza tendrá ocasión de hacer las formulaciones que tenga por conveniente.

A lo largo del debate, cuando estemos en el articulado—porque espero que estaremos en condiciones de llegar a discuta- el articulado—, se pondrán en evidencia las grandes y profundas modificaciones que ha introducido la ponencia.

También ha manifestado el señor Fernández Daza que no era urgente la regulación del contrafuero. "Yo creo que la urgencia del contrafuero es tan evidente como que la propia publicación de la ley Orgánica hace ya absolutamente imprescindible su regulacón."

(Continúa en pág. siguiente)

2 de junio de 1967

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¿Contrafuerte contra lo que se ha producido jurídicamente?

(Viene de la pág. anterior)

El señor Udina consume un turno en order.i al contrafuero en esta ley; yo ruó estoy tan preocupado, porque iüo ere* en el contrafuero. Y no csreo, por las tazones que perfectamente ha explicado esta mañana «el señor Fueyo. Contrafuero contra algo que todavía no se ha producido en norma Jurídica no es f¿ícll.

A los presidentes de los Estados Unidos lo que les preocupa es conocer del Tribunal Supremo si un proyecto de ley va o no va a ser considerado dentro de la constitucionalida d o tachado d« inconstitucional. Lía posición del Tribunal Supremo ha sido siempre la misma: que única y exclusivamente cuando se pt-oduzca •! recurso de inconstitucionialidad es cuando se podrá hablar o no de inconstitucionalidad.

Ha señalado el señor Udina que ahora pa´rtimos de ´la ley Orgánica del Estado. Conforme. Estamos en llne%, ha dicho también el señor Udina, con los mensajes de Franco, a* referirse, a su postura personal. Yo también, en cuanto a lo que a Vnl atañe, proclamo que estoy en la línea de los mensajes de Franco. Probablemente, con los -nensajes de Franco sucede lo misino que «ion la* encíclicas: que tienen un^g interpretaciones muy variadas, «que d«S*nden precisamente de aqufei fnaj;ii|«concreto que se elija pare¿ acomodarle a las tesis que ?e va iji, sostener. Hace tiempo que >e reufunéiado en mis intervenciones a jaac*r la menor referencia a ¡as entíollcas; sobre todo y particularmente en los problemas de orden temporal no lo hago. Personalmente, njo me gusta. Parece que es buscar una protección. Yo no busco roiíecciones en ese terreno.

Y ya que por azar nos hemos lot «1 tema de las encíclicas no ´Sedo dejar de hacer una referencia—y ío comprenderá perfectamente el señor Udina—, la cual BAO sin acritud de ningún orden, BTT5 es imperativo obligado para ú ¿realizarla. El señor Udina ha hecho una mención de los avalistas de su enmienda. Yo no necesi) ésos avalistas. Mi conducta de toda la vida me hace totalmente mecesario buscar la necesidad de n aval para una actitud pública privada. (Muy bien. Muy bien.)

UNA CÁMARA DE CARÁCTER POLÍTICO

El señor Udina ha dicho, para expresar uno de sus profundos epsffos a este proyecto de ley, que el Consejo Nacional es un órgano del Estado, y que por ello va a dirigir la sociedad política española. Para mí, el Consejo Nacional no es totalmente un órgano del Estado. Me basta la mera lectura de la ley Orgánica para poder apreciar que no puede decirse que el Consejo Nacional sea un órgano del Estado.

Tiene una parte de órgano del Estado en aquella función que se le asigna de guardián de los principios fundamentales jurídicos del Estado. En ese sentido, si; pero el Consejo Nacional, esencialmente y por encima de todo, es una cámara de carácter político. Y esto lo podemos demostrar, creo que fácilmente, y de esa manera, también de paso, podemos replicar a aquellos aspectos de su intervención en la cual habla de contradicciones, de ilegitimaciones, de ilegalidad, etcétera, etc.

En el artículo 4.°, en el cual se monta el Movimiento Nacional, se dice: "El Movimiento Nacional, comunión de los españoles en los principios a que se refiere el artículo anterior..." Si informa, pues, el orden político, no puede referirse en forma alguna a un órgano del Estado. Es una cosa totalmente distinta.

Cuando se dice que la ley Orgánica no se refiere nada más que al Consejo Nacional, yo, por lo menos, del artículo 6.", aparte del citado artículo 4.º, saco conclusiones distintas. Porque al referirse al Jefe del Estado dice: "...ostenta, la Jefatura Nacional del Movimiento y cuida de la más exacta observancia de los principios del mismo..."

Por otra parte, también debemos señalar el número 5 del artículo 14 (y éste tiene singular re lieve, porque lia servido a la po nencia en su informe para muchas conclusiones) cuando dice que "el presidente del Gobierno, en nombre del Jefe del Estado, ejerce la Jefatura Nacional del Movimiento, asistido del Consejo Nacional y del secretario general". Creo que también tiene particular relieve, desde el punto de vista jurídico y en orden a la existencia del Movimiento como organización, lo que acabo de leer.

(Continúa en pág. siguiente)

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(Viene de la pág. anterior)

"El carácter representativo del orden político es principio básico de nuestras instituciones públicas." El proyecto de ley que presenta el Gobierno y con las modificaciones que ha efectuado la ponencia en su informe, ¿contraviene a este inciso? Creo que no. Se dice: "La participación del pueblo en las tareas legislativas y en las demás funciones de interés general se llevarán a cabo a través de la familia, el municipio, el sindicato y demás entidades con representación orgánica que a este fin reconozcan las leyes." Pues bien, señores, la composición del Consejo está trazada en la Ley Orgánica del Estado, y en ella, la composición del Consejo Nacional, en BU parte electiva, está perfectamente definida, porque se habla de estructuras básicas, y, por consiguiente, hay una representación de los procuradores de ¡a familia, de los procuradores sindicales y de los procuradores del municipio. Por otro lado, convengamos en que si la tesis del señor Udina fuera cierta, estaríamos naturalmente en ilegalidad desde hace muchísimos años. Hasta ahora a nadie se le había ocurrido ni mencionarlo siquiera.

EL MOVIMIENTO, ALMA Y ORGANIZACIÓN

El señor Udina ha expresado que para él el Movimiento es al]&*• que no es organización. Yo eréis tpre el

Movimiento es alma, pero el Movimiento es también organización. Piensen en la entelequia de la comunión en unos principios sin tener una posibilidad de su desarrollo; ´no es fácil de comprender.

EJ señor Udina hablaba de que en el año 1931 ae había producido un vacio. ¡Claro que se había producido! Pero si nosotros, en el momento actual, en defensa de unos principios que son los generales del Movimiento, no tuviésemos una organización, entonces, señores, se habría producido y causado el vacío.

Que el Movimiento es una comunión abierta a todos los españoles, no es que esté d e c l arado en la ley Orgánica; es que es absolutamente i n d i s p e n sable que exista esa coincidencia en lo fundamental entre los españoles—sobre todo en unos principios básicos, sin entretenernos en hacer contrastes con los principios básicos que informan otros pueblos de Occidente, que a veces preocupa excesivamente lo que puedan opinar esos pueblos de nuestras instituciones—; esa c o i ncidencia en esos principios básicos insisto en que es absolutamente necesaria.

Se ha dicho que el posibilismo en política era, sencillamente, un ataque a la más elemental ética. En los principios esenciales, sí, evidente; pero en las cosas que no son esenciales, que son, única y exclusivamente, un nudo instrumental, entonces, yo creo que sí cabe el posibilismo.

La convivencia exige renuncia

La convivencia exige en muchísimos momentos que tengamos que hacer renuncia de algunas cosas en aras de las que se reciben de otros, que también tienen que ceder.

Si nosotros queremos convivír tendrá que ser o, base de la aceptación integra de los principios fundamentales, y luego tenemos, naturalmente, que organizamos de suerte que tengamos cabida todos.

Esta es, mi querido señor Udina, la razón de que no pueda compartir su pensamiento. Ha invocado el señor Udina el artículo 11 de la ley de Cortes, y, desde luego, tengo mala fortuna, porque también parece que hemos transgredido el articulo 12. El señor Udína se ha referido primero al apartado c) del articulo 10, que dice que "las Cortes conocerán en pleno de los actos o leyes que´tangán por objeto alguna de las materias siguientes".

Luego ae h/t referido al apartado g), que dice: "La ordenación político-jurídica de las instituciones del Estado".

{Pero es qué no estamos aqui discutiendo esta ley en las Cortes Españolas t Si se refiere a la ordenación que posteriormente se pueda efectuar de las estructuras básicas organizativas del Movímientos cuando lleguemos a ese punto tendremos, naturalmente, posibilidades de demostrarlo de un modo cumplido.

También ha hecho mención al artículo 12, párrafo segundo, en el que se dice que "si alguna comisión de las Cortes plantease, con ocasión del estudio de un proyecto, proposición de ley o moción independiente, alguna cuestión que no fuere de la competencia de las Cortes, el presidente de éstas, por propia, iniciativa o a petición .del Gobierno, podrá, requerir el dictamen de la Comisión a que se refiere el párrafo anterior.

En caso de que el dictamen estimara no ser la cuestión de la competencia de las Cortes, el asunto será retirado del orden del día de la Comisión".

No entiendo por qué se hace la invocación de este párrafo.

Voy a decir, lleno de entrañable afecto, saliéndome de mi conciencia, que considero básica la unidad; que estos años de vida española, señores, han sido años de unidad en lo fundamental. Por consiguiente, habré de patrocinar esa unidad por todos los medios que estén a mi alcance.

REIVINDICACIÓN DE LA LIBERTAD HUMANA

La libertad de la persona humana y, entre otras, la libertad de mi propia persona, la reivindico y la exijo.

Ha expresado el señar Udina—y ahí es donde tengo que poner el afecto entrañable, como también en otras palabras pronunciadas en la mañana de hoy por el señor Pérez Embid— alga que, francamente, me ha estremecido y ha desgarrado un poco mi sentimiento en lo mas vivo de mi conciencia. Ha sido al hablar del fraccionamiento que esta ley puede producir. Y yo pregunto, señoria, ¿para qué estamos aqui?, ¿para producir esos desgarros o para hacer entre todos lo que exija la convivencia de todos y cada uno de nosotros t NO.Í los desgarros se causan si se enarboTtr tma bandera qtns w»j sencillamente, de oposición.

Claro, estas cosas se pueden hacer de muchas maneras; se pueden hacer a la "giscárdiana", con un "sí, pero...´, o simplemente, y entonces el desgarro es más fuerte. Pero son desgarros.

Ha dicho que a la claridad de la ley Orgánica ha respondido la oscuridad de esta ley. Tengo que decir ahora que he celebrado una palabras del señor Pérez Embid esta mañana, cuando ha declarado que era necesaria la política, si, señor, yo considero que es necesaria la política, pero considero necesarias muchísimas cosas. Considero necesaria la política como considero absolutamente indispensable—y esto es lo que parece que nos preocupa muy poco en muchísimos momentos—la fiscalización del Poder; que el Poder dé cumplida explicación de todos sus actos y que en esta Cámara o en la otra se puedan pedir las aclaraciones oportunas.

En esto hay que ser consecuentes. Si somos, naturalmente, aperturistas—no me gusta esta, expresión, creo que no es necesaria; me gusta muchísima más la de convivencia—, la convivencia es la que determinará las evoluciones que vaya exigiendo ella misma, y a medida que esa convivencia demuestre que se puede realizar, la evolución podrá ser más extensa. De ahí esta expresión, que recojo de Franco: continuidad y evolución.

EL ESPÍRITU DE COALICIÓN

Cuando decía esta mañana el señor Fueyo, ante esa pregunta que nos hacemos muchos españoles "y después de Franco, ¿qué?"; el ha respondido: las instituciones; yo agrego: y con las institucío-nes, ese espíritu tremendo—hay que llamarlo así—y maravilloso de conciliación que ha presidido toda la gestión de Franco.

Se habla en ciertos aspectos de monopolios del Poder. Y yo, en honor a un principio de verdad, señores, no puedo aceptar que esto se diga. Seria curioso traer aquí lonjista de los 70 ó .72 ministros que ha tenido el´ general Franco estos años y que se hiciese la clasificación de las tendencias a las que han estado adscritos. (El señor Puig Maestro-Amado: que se traiga también la lista de los subsecretarios. El señor Martín Artajo (don Alberto): y la de alcaldes y gobernadores civiles.) Sería muy curioso para poder apreciar dónde ha estado el poder político en este país. (Varios señores procuradores: Muy bien, muy bien.) • QOT* DIIHIIUUI 1UUU ftniymta.;

 

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