Es urgente que la iglesia y los trabajadores colaboren juntos en la construcción de un mundo justo y reconciliado  :   
 "Queremos reconocer -se añade- que no siempre hemos estado cerca de los pobres, en sus reivindicaciones". 
 ABC.    30/04/1974.  Página: 45. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

ABC. MARTES 30 DE ABRIL DE 1974.

LA IGLESIA EN EL MUNDO DE HOY

ES URGENTE QUE LA IGLESIA Y LOS TRABAJADORES COLABOREN JUNTOS EN LA CONSTRUCCIÓN

DE UN MUNDO JUSTO Y RECONCILIADO

El Consejo Episcopal de la archidiócesis de Madrid-Alcalá hace público un

documento sobre la celebración del 1 de mayo

«QUEREMOS RECONOCER -SE AÑADE- QUE NO SIEMPRE HEMOS ESTADO CERCA DE LOS POBRES,

EN SUS REIVINDICACIONES»

Can motivo del próximo día 1 de mayo, el Consejo episcopal de la diócesis de

Madrid-Alcalá, ha hecho pública una nota en la que entre otras se dice lo

siguiente:

«La celebración del 1 de mayo nos ofrece una ocasión especial, no única, a toda

la comunidad cristiana de Madrid para reflexionar sobre la situación real del

mundo obrero, sobre sus problemas y esperanzas y sobre la evangelización

adecuada y urgente de los trabajadores y trabajadoras de nuestra diócesis.

En este 1 de mayo, que el mundo del trabajo se ha adjudicado como fiesta propia,

hemos considerado sus problemas humanos y de evangelización y queremos afirmar

nuestro deber y compromiso para que todos reconozcan la dignidad del trabajo, de

modo que inspire la vida social y las leyes fundadas sobre el equitativo reparto

de derechos y deberes, y con el deseo de responder a la misión de la Iglesia en

el mundo de los pobres.

Nuestra actividad es pastoral y desea expresarse libremente sin motivaciones de

tipo coyuntural. Nos mueve la pregunta de si somos debidamente fieles, en este

campo, a Jesucristo, el Señor, el obrero de Nazaret, a su evangelio, a los

hombres.

¿Qué nos sugiere a todos, pastores y fieles, la celebración del día de los

trabajadores? ¿Es un día para la mera evasión o es un día para escuchar la

llamada que a nosotros, cristianos, nos viene desde los trabajadores? ¿Es un día

para reafirmar unas aspiraciones solamente temporales o para preparar una

respuesta plena desde el Evangelio?»

«En ese contexto queremos reconocer, entre otras cosas, los valores permanentes

del mundo obrero, como son la solidaridad, la fraternidad, el combate por la

justicia, la esperanza obrera; sus servicios, desde los puestos generalmente más

sacrificados; la aportación que están haciendo al momento actual y al futuro de

Madrid y de España. Sus sufrimientos, al comprobar cómo los problemas sociales,

políticos y económicos —especialmente el agobiante encarecimiento de la vida—,

repercuten de un modo más gravoso sobre este mundo obrero.

Esto nos hace reconocer en ellos una especial presencia de Cristo y la necesidad

de una apremiante y clara evangelización, como signo de la venida de su Reino.

¿Son verdaderamente evangelizados los pobres y liberados los hombres entre

nosotros?»

«Reconocemos, igualmente, que, no desde la doctrina, sino desde la vida, muchos

de nosotros no siempre hemos estado cerca de los pobres, de los emigrados,

compartiendo sus justas reinvindicaciones. En el mundo del trabajo se tiene la

impresión de que la Iglesia está lejos de ellos. ¿Es objetiva esta apreciación?

Sabemos que no debemos ofrecer palabras huecas o frases engañosas.»

. «Deseamos hacer nuestras las justas aspiraciones que encarna el 1 de mayo,

especialmente la humanización progresiva del trabajo en las condiciones de

respeto permanente a la persona, a toda persona, de su participación real, de la

duración de la jornada, y nos duele que dentro de nuestra comunidad se den

todavía situaciones reprobables, como son despidos arbitrarios, abusos de

competencia, falta de acogida a los inmigrantes, falta de atención a los no

productores y todas aquellas limitaciones en el justo ejercicio de derechos,

como los de reunión y expresión.»

«Entendemos también que, en esta fiesta, vosotros, obreros, al mismo tiempo que

proclamáis la defensa de vuestros derechos, aceptáis vuestros compromisos y

deberes de cooperación, de trabajo y de solidaridad con toda la sociedad.»

«El conjunto de estos hechos, tal vez no suficientemente conocidos o vividos,

nos habla a toda la comunidad diocesana. El anuncio de Cristo al mundo obrero,

entre el que El vivió, y la presentación convincente de su mensaje afecta a

todos los cristianos. En este, como en otros campos, nadie puede sentirse

dispensado de responsabilidades; en esta tarea todos los católicos han de

considerarse comprometidos. Porque no es compromiso de facción o de grupo, sino

deber común a todos, deber que entra en la ´misión pastoral de la Iglesia, como

parte integrante de la misión salvifica y liberadora que Cristo le confio.»

Cifra.

 

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