Autor: Campmany y Díez de Revenga, Jaime. 
   Terrorismo intelectual     
 
 Informaciones.    24/06/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

LETRAS DEL CAMBIO

Terrorismo intelectual

Por Jaime CAMPMANY

DICEN que se está elaborando una reforma administrativa. Es noticia digna de ser recibida con natural

satisfacción, porque el proyecto de una reforma administrativa no solamente resulta conveniente, sino

que es absolutamente necesaria. Hay Ministerios que pueden considerarse como vestigios del viejo

sistema y que resultarían anacrónicos y sin sentido en un concepto nuevo y moderno de la organización

administrativa y en una etapa que ya está marcada por el cambio.

Modestamente creo que sería un error no conceder en esa reforma administrativa que se prepare una

atención especial e importante a esa parcela, escasamente atendida siempre, que cabe bajo la gran

denominación de cultura. El Estado daba atender, con generosidad, con cariño inequívoco y con un

amplio concepto de la libertad, al fomento de los bienes superiores y facundos de la cultura. Primero,

porque esa es una obligación primordial. Segundo, porque constituye una señal clara da cualquier política

humanista. Tercero, porque es una inversión , rentable en todos los aspectos, incluido al político: un

pueblo culto y cultivado será siempre un pueblo responsable, consciente y moderado.

Y aún quiero añadir una consideración que sería puramente profética al no estuviese fundada sobre

experiencias ajenas que ya empiezan a ser propias. La extrema izquierda suele desatar, allí donde actúa,

una especie de «terrorismo intelectual», que consiste en la descalificación sistemática y la crítica

corrosiva da toda obra de creación o investigación que no vaya firmada por sus militantes o

simpatizantes. A la eficacia de este «terrorismo intelectual» contribuye, en buena medida, el tradicional

desprecio y desatención de la derecha hacia los Intelectuales, los creadores y los artistas hacia las obras

del arte y la literatura. La cultura es una de las vías de penetración social preferidas por el marxismo y

eternamente olvidadas por le derecha ideológica y capitalista

- En este sentido, el Rey, a quien tantas veces se la ha atribuido la calificación de motor del cambio

ha dado un buen ejemplo, incorporando a la lista da senadores designados nombres representativos da la

investigación, de las letras o del pensamiento, tales como Martín de Riquer, Cela y Julián Marías.

Sigamos el ejemplo. Imitemos el respeto que suponen esas designaciones hacia unas aristocracias

mantenidas tradicionalmente en el olvido cuando no en la humillación. Será la única manera de

prevenirnos contra el inminente «terrorismo intelectual»

 

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