Autor: Alcalá, Manuel. 
   Aumenta el prestigio del episcopado español     
 
 ABC.    03/10/1974.  Página: 45. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

AUMENTA EL PRESTIGIO DE EPISCOPADO ESPAÑOL

Roma 2.

(De nuestro enviado especial, por télex.)

Estamos ya casi al término de la primera semana de Sínodo. Aunque todavía falten

cerca de cuarenta obispos, que quieren comunicar sus experiencias pastores a la

Asamblea, ya aparecen tos repeticiones por lo que también puede hablarse de

estabilidad de tendencias, que se han reflejado a lo largo de los debates.

Estas son las de siempre: tradicionalistas y aperturistas. Sin embargo, tanto

las personas como las ideologías presentan su novedad. Ante todo se han limado

las aristas que aparecieron en el Concilio Vaticano y se sostuvieron, más o

menos, a lo largo de los tres Sínodos anteriores. Se acusan ya casi diez años de

erosión y desgaste. De ahí, que uno de los protagonistas de aquellas tensiones,

el cardenal Suenens (Bruselas), Haya pedido hoy una "reconciliación» entre las

dos tendencias: "ultraconservadores y conservadores, de un lado, y progresistas

y ultraprogresistas del otro». Su propuesta, ha caído bien en el aula, aunque

naturalmente lo difícil es reconocerse situado en ese esquema, de donde también

emerge el escollo para conseguir un objetivo arduo de alcanzar sin una ayuda

especial del Espíritu Santo. El segundo fenómeno observado es también

significativo. Los conservadores siguen siendo los mismos y tal vez aumentan en

fuerza y número. En cambio, los aperturistas ya no son los de antes.

Inmediatamente después del Vaticano II, la antorcha del avance era llevada

generalmente por pulsos europeos. Estas manos se han vuelta hoy viejas o

cansadas. El relevo se ha realizado insensiblemente hacia las jerarquías más

jóvenes del llamado «tercer mundo». Quien «pisa fuerte» en este Sínodo son los

obispos africanos, asiáticos y latinoamericanos. Es cierto que avanzan a ritmos

muy diversos, pero realizan la marcha con la recisión y confianza de quienes

representan a la juventud al futuro del mundo. Finalmente, ha cambiado también

el mismo contenido de la apertura. El concilio consiguió con infinito esfuerzo

abrir las ventanas de la liturgia, la teología, la moral y las instituciones

eclesiales. Hoy en el Sínodo sólo parecen querer seguir abriéndose las primeras.

En cambio, las restantes se han entornado por muchos.

Finalmente habría que hablar de la Conferencia Episcopal Española. Ya conocen

nuestros lectores la actuación qué en la mañana de hoy ha tenido su presidente,

el cardenal Tarancón. Podemos adelantar, según informaciones fidedignas, que el

arzobispo de Madrid, en nombre propio, ampliará algunos denestos aspectos,

especialmente los relativos a la evangelización de los sacerdotes y de las

minorías políticas del país, en unas declaraciones a Radio Vaticano, que serán

transmitidas el jueves, día 3 de octubre, a las 22,30 de la noche. El cardenal

arzobispo de Barcelona es uno de los que quedan por hablar y, al parecer, va a

hacerlo sobre el problema de la liberación, mientras que el cardenal de Toledo

piensa hablar, según nuestras informaciones, a título personal, del problema de

la predicación.

La impresión del aula sinodal, transmitida por los portavoces de las diferentes

lenguas y por numerosos asistentes es que la Conferencia Episcopal Española

posee actualmente una credibilidad y una audiencia internacional de que carecía

hace algunos años. El informe escrito enviado hace algún tiempo al Vaticano

sobre la evangelización y sus problemas ha causado excelente impresión y tal vez

sea publicado próximamente. Podría, pues, decirse que, en el amplio espectro de

posturas sinodales aparecidas hasta ahora, la de los obispos españoles,

expresada por su presidente, esta siendo considerada como sumamente acertada y

ejemplarmente evangélica.

Manuel ALCALÁ.

 

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