Autor: Martín Descalzo, P.. 
   Los cardenales Tarancón, Jubany y Marcelo González, recibidos en audiencia por Pablo VI  :   
 El Sïnodo concluye hoy sus sesiones con un balance parco en realizaciones. 
 ABC.    26/10/1974.  Página: 47-48. Páginas: 2. Párrafos: 13. 

ABC. SÁBADO 28 DE OCTUBRE DE 1974.

LA IGLESIA EN EL MUNDO DE HOY

LOS CARDENALES TARANCON, JUBANY Y MARCELO GONZÁLEZ, RECIBIDOS EN AUDIENCIA POR

PABLO VI

El Sínodo concluye hoy sus sesiones con un balance parco en realizaciones

Roma. 25.

(De nuestro enviado especial, por télex.)

El Boletín Oficial de la Sala de Prensa de la Santa Sede, en la lista de

audiencias papales de esta mañana, abre su relación con los nombres del obispo

de Hanoi y de monseñor Heldér Cámara, y la cierra con los de los tres cardenales

españoles. Esta es la noticia del día especialmente si se tiene en cuenta que

esta triple audiencia ha partido de iniciativa pontificia. ¿Para qué quiere ver

Pablo VI a nuestros tres cardenales de Madrid, Barcelona y Toledo? El lector

puede imaginar el multiplicarse de las cabalas. No para asuntos del Sínodo, pues

en este caso habría sido convocado también monseñor Dorado. ¿Tema de Concordato?

Quienes siguen con atención los contactos Roma-Madrid saben que el Vaticano ha

realizado siempre sus últimas consultas sobre el tema concordatario a nivel de

Consejo de Presidencia de la Conferencia Episcopal. Es decir: a nivel de

cardenales. Por ello los periodistas pensamos que hay noventa sobre cien

probabilidades de que ese tema haya sido el centro o motivo de esta audiencia de

hoy.

Alguna razón más inclina a pensarlo. Se sabe que durante este Sínodo ha habido

ya en el Coléelo Español alguna reunión de los tres cardenales (junto con

monseñor Yanes, secretario de la Conferencia) y no falta quien asegure que para

tratar de responder a una consulta hecha

por monseñor Casaroli. Voces que se dicen enteradas, afirman que nuestros

obispos, por unanimidad, habrían decidido posponer su respuesta hasta que

pudieran hacerlo desde España con más tiempo y más completa documentación. y no

falta quien vea en esta respuesta el motivo de un cierto retraso en el

proyectado viaje de monseñor Casaroli a Madrid.

¿Ha tratado la audiencia de esta mañana de desbloquear la situación? Aquí el

periodista, no tiene la menor respuesta. Sabe que la audiencia duró en torno a

los tres cuartos de hora y sabe que los cardenales se limitaron a decir que

habían encontrado muy bien al Papa y que habían hablado con él sobre el Año

Santo. El periodista se atreve a añadir que tuvo la impresión de que los

cardenales con los que habló estaban contentos, francamente contentos.

ULTIMAS SESIONES DEL SÍNODO

Mientras tanto, el Sínodo se encamina a su fin. Lánguidamente. Rechazado sin

apelación posible el muy conservador documento que había sido elaborado bajo la

dirección del padre Grasso, el Sínodo volvió a encontrarse en el problema de

sempre: ¿Concluir sin ningún fruto visible? ¿Todos los padres sinodales valoran

lo útil y positivo de un amplio intercambio de opiniones y experiencias? ¿Pero

es esto suficiente para justificar un mes de reuniones en Roma?

Una vez más se han buscado los caminos de en medio. Y cuando éstos se bascan con

prisa y por sistema, ya se sabe que suelen ser los caminos mediocres, los paños

calientes.

En este Sínodo se buscaron dos: una especie de mensaje que de algún modo se

dirigiera al mundo y resumiera el pensamiento de los obispos sinodales, y una

serie de proposiciones que presentar al Papa como resumen de la mentalidad

sinodal. Ambos textos —preparados por dos grupos de padres— se presentaron al

aula en la sesión de ayer, con suerte desigual.

Las proposiciones que se habían de presentar al Papa eran diez folios en los que

cincuenta y ocho párrafos resumían, en forma de breves tesis, los temas

principales que en el Sínodo se habían rozado. No hace falta decir que, al

tratarse de párrafos muy breves, éstos eran forzosamente muy genéricos, pues

difícilmente puede resumirse en seis líneas lo que se piensa sobre .la relación

entre sacramentos y evangelización, sobre comunidades de base o sobre la Iglesia

local.

Pero ni esto pasó. Tras una primera aprobación general en cuanto a la sustancia,

una segunda votación se inclinó por que al Papa se le presentase más una lista

de temas que, una serie de enunciados opinativos. Esta mañana la Comisión de

relatores volvió a reunirse para quitar a estas afirmaciones cuanto tuvieran de

opinión dejándolas en una simple lista que nudo hacer cualquier secretaria.

Me temo que esta anécdota resume bien la crisis interior del Sínodo. En años

pasados se hizo un gran esfuerzo por convencer al mundo de que el Sínodo no era

una asamblea deliberativa, sino puramente consultiva. Ahora se tiene la

impresión de que hay tanto, interés por demostrar que el Papa es absolutamente

libre de seguir o no los consejos sinodales que se termina por no dar consejo

alguno y no emitir opinión clara ninguna. Se pone, en la mano del Pontífice el

montón de monólogos dispersos oídos durante el mes y ahí concluye todo. Con lo

que el Pontífice tiene la opinión de algunos sinodales sobre algunos temas, pero

no tiene opinión sinodal alguna. Al menos en esta asamblea no se presentó a

votación ninguna cuestión precisa y concreta, con lo que todas las valoraciones

son posibles. Un compañero bromista dice que la lista de párrafos presentados

ayer era tan genérica y sin fuerza que era pura agua mineral. Al convertirla en

una lista ha quedado rebajada a agua mineral sin gas.

Algo mejor suerte ha tenido el mensaje al mundo. Suerte de que su redactor haya

sido un hombre con pulso como es el padre Tucci, director de Radio Vaticana. Sin

ser un tesoro hay en ella tomas de posición claras en un sentido moderno y vivo

de evangelización. Y los rumores dicen que el texto podría mejorar con la

inclusión de los «modos» propuestos por los padres. A la hora en que redacto

esta crónica se está ofreciendo a los obispos la nueva redacción para su

votación final. Mañana conoceremos su último texto y el resultado de su

escrutinio. Y con ello concluirá, este Sínodo.

PARA» «L´OSSERVATORE», EL SÍNODO HA SIDO POSITIVO

«Primer balance positivo del Sínodo de obispos», titula hoy a cuatro columnas

"L´Osservatore Romano".» Uno lo acepta haciendo un acto de fe. O pensando que

uno ama .tanto a este Sínodo que esperaba de él mucho más.

¿Problema de método? A la hora en que escribo los obispos dedican su última

sesión a estudiar este tema. Pero esta queja por el fallo de los métodos ya la

hemos oído, idéntica, en las últimas sesiones de los tres Sínodos anteriores.

Puede que el problema sea más hondo que una simple cuestión de métodos. Pero boy

se mé hace duro recordar que en la sesión primera de este Sínodo monseñor

Lorscheider presentó como uno de los grandes problemas de la Iglesia de hoy el

de la falta de creatividad. Este Sínodo parece haber vuelto a demostrarlo. Así

lo ven al menos los ojos

de este exagerado cronista,

P. MARTIN DESCALZO.

 

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