"Hay que condenar el aborto, pero, sobre todo, hay que combatir sus causas"  :   
 Documentos de la Congregación para la Doctrina de la Fe. 
 ABC.    26/11/1974.  Página: 43. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

"HAY QUE CONDENAR EL ABORTO, PERO, SOBRE TODO, HAY QUE COMBATIR SUS CAUSAS"

Documento de la Congregación para la Doctrina de la Fe

Ciudad del Vaticano 25.

«No se puede jamás aprobar el aborto, pero, por encima de todo, hay que combatir

las causas.» Lo afirma un documento de la Sagrada Congregación para la Doctrina

de la Fe, en el que se condenan categóricamente las prácticas abortivas y su

eventual «liberalización legal», y se reafirma el concepto de la vida humana

como «valor primordial que es necesario proteger y promover».

Resaltando que "no se trabajará con eficacia en el campo de las costumbres más

que luchando igualmente en el campo de las ideas", se pone de manifiesto que «no

se puede permitir que se extienda una contradecirla, una manera de ver, y más

aún posiblemente de pensar, que considera la fecundidad como una desgracia».

Recordando que la «Iglesia ha insistido en tiempos recientes cobre la idea de

una paternidad responsable, ejercicio de una verdadera prudencia humana y

cristiana». Esta prudencia no sería auténtica si no llevase consigo la

generosidad; debe ser consciente de la grandeza de una tarea que es cooperación

con el Creador para la transmisión de la vida.

«El primer derecho de una persona humana es en vida», agrega el documento

pontificio, que subraya que «no pertenece a la sociedad ni a la autoridad

pública, sea cual sea su forma, reconocer este derecho a uno y no reconocerlo a

otros», y que «una discriminación fundada sobre los diversos períodos de la vida

no se justifica más que otra discriminación cualquiera», ya se funde sobre la

raza, sobre el sexo, el color o la religión.

Exhorta a los Estados a «preservar los derechos de cada uno y proteger a los más

débiles, haciendo notar que la ley humana puede renunciar al castigo, pero no

puede declarar honesto lo que sea contrario al derecho natural, pues una tal

oposición basta para que una ley no sea la ley».

Y recuerda que debe quedar bien claro que un cristiano no puede jamás

conformarse a una ley inmoral en sí misma; «tal es el caso de la ley que

admitiera en principio la licitud del aborto».

Finalmente, la Congregación para la Doctrina de la Fe Insiste en que incumbe a

la ley procurar una reforma de la sociedad, de las condiciones de vida en todos

los ambientes, comenzando por los menos favorecidos, para que siempre y en todas

partes sea posible una acogída digna del hombre a toda criatura humana que viene

a este mundo, «Ayudar a las familias y a las madres solteras, ayuda asegurada a

los niños, estatuto para los hijos naturales y organización razonable de la

adopción, toda una política positiva que hay que promover para que haya siempre

una alternativa concretamente posible y honrosa para el aborto.»

Efe.

 

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