Religión. 
 Puntualización de monseñor Infantes (Canarias) "ante una situación conflictiva"     
 
 Informaciones.    22/02/1975.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

PUNTUALIZACION DE MONSEÑOR INFANTES (CANARIAS) «ANTE UNA SITUACIÓN CONFLICTIVA»

LAS PALMAS DE GRAN CANARIA, 22.

(LOGOS.)

«Si no existieran los problemas denunciados no habría existido el conflicto»,

afirma el obispo de Canarias, monseñor Infantes, en una nota que ha hecho

pública bajo el título de «Ante una situación conflictiva».

Se refiere monseñor Infantes a las sanciones civiles impuestas a tres sacerdotes

y una religiosa por los hechos protagonizados por ellos, en los que solicitaban

pasos de peatones y manifestaban el problema escolar que afecta a 240 niños.

«Las enfermedades del cuerpo social —dice, monseñor Infantes— tienden, han de

tender, a manifestarse si queremos curarlas. Otra cosa es la forma cómo estas

manifestaciones pueden y deben producirse. Pero vaya por delante que las

dificultades de forma no deben servir para hacer olvidar las cuestiones de

fondo. En este sentido me hago plenamente solidario de las angustias y de los

problemas denunciados por las comunidades que se ven afectadas por los mismos y

acerca de las cuales me habéis oído hablar muchas veces.

Desde un punto de vista humano y cristiano —añade monseñor Infantes en su nota—,

es evidente que no debe ser motivo de sanción ni punición el hecho mismo de que

se denuncie un, problema social cuando éste existe. Nadie puede discutir esto,

porque equivaldría a negar el derecho de expresión y de opinión.

El problema puede ser de forma, porque una determinada denuncia se haya

producido contraviniendo las leyes y disposiciones vigentes en materia de orden

público; si ello es asi, la denuncia puede ser sancionable por los encargados de

velar por el orden público. Es a ellos a quienes corresponde emitir el juicio

sobre si cumplen o no las normas legales. Es consecuencia de la autonomía de lo

temporal.»

«Afortunadamente. España ha emprendido una tarea de apertura, dirigida por los

supremos responsables de la nación y acogida con buenos auspicios por la inmensa

mayoría de los ciudadanos. Esta apertura en nuestras relaciones públicas será

posible, como todos sabemos, si en la normativa vigente se conjuga el orden

público con el ejercicio de los derechos humanos.»

 

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