Una verdadera reconciliación incluye la justa distribución de los bienes y la búsqueda de una convivencia sin discriminaciones  :   
 "Todos hemos de examinar los gérmenes de irreconciliación que puedan encerrar nuestras actitudes". 
 ABC.    22/02/1975.  Página: 39. Páginas: 1. Párrafos: 13. 

ABC. SÁBADO 22 DE FEBRERO DE 1975.

LA IGLESIA EN EL MUNDO DE HOY

UNA VERDADERA RECONCILIACIÓN INCLUYE LA JUSTA DISTRIBUCIÓN DE LOS BIENES Y LA

BÚSQUEDA DE UNA CONVIVENCIA SIN DISCRIMINACIONES

Pastoral colectiva de los cinco obispos de Pamplona, Bilbao y San Sebastián

con motivo de la Cuaresma

«TODOS HEMOS DE EXAMINAR LOS GÉRMENES DE ÍRRECONCILIACION QUE PUEDAN ENCERRAR

NUESTRAS ACTITUDES»

Los obispos de Pamplona, San Sebastián y Bilbao y los auxiliares de San

Sebastián y Pamplona firman conjuntamente la pastoral que, dedicada al tema de

la reconciliación, fue hecha pública ayer. Se trata de un amplío documento de 24

páginas que consta de cuatro partes: Reconciliación de los hombres con Dios;

Función de Cristo como reconciliador de los hombres con Dios; Conversión y

reconciliación en el mundo de hoy, y La obra de reconciliación en la Iglesia.

El eje del documento es la frase que se escribe en la introduccion: «Que la

Iglesia sea, de verdad, el mundo reconciliado capaz de servir a la

reconciliacion.

Los obispos firmantes comienzan recordando que muchas veces ellos y el resto de

los obispos españoles han hecho llamadas a la reconciliación y condenado «los

extremismos que ejercitan la violencia ato verbal y coartan la esperanza de la

convivencia en la libertad», y se preguntan «con qué actitud de espíritu han

sido acogidas estas llamadas a la reconciliación».

En la Parte más viva de su documento los obispos se plantean él problema de la

necesidad de reconciliación «hoy y aquí». Y escriben:

"Aspirar eficazmente a una sociedad, reconciliada quiere decir promover una

justa distribución de los bienes de la comunidad, particularmente de los bienes

económicos. No puede sentirse reconciliada una sociedad persuadida de que parte

de ella vive en la abundancia, mientras la otra experimenta sobre si las

consecuencias de la pobreza.

"Miremos, en este comienzo del año 1975, a las diferencias de retribución de las

personas, de los distintos sectores económicos, de las regiones en tan desigual

desarrollo, el panorama del Tercer Mundo."

«Quedaría una laguna sensible en ésta nuestra exhortación pastoral a la

reconciliación si no hiciéramos una alusión a la necesidad de reconciliación

dentro de la comunidad política, sentida, sobre todo, a partir de la contienda

civil. Los condicionamientos provenientes de la Historia deben ser sometidos a

una revisión que promuevan una convivencia pacifica y reconciliada que supere

cualquier división y discriminación, para dejar el pasa libre a una nueva

sociedad con voluntad sincera de respeto, solidaridad y amor.»

«Con el mismo espíritu de reconciliación que llevó el Papa y a los padres

sinodales en su reciente mensaje al mundo a solicitar la magnanimidad de los

gobernantes de todos los países en favor de todas las personas recluidas en

prisión, hemos invitado, junto a los obispos de la Conferencia Episcopal, a los

gobernantes a que "revisen la situación penal de aquellos que están recluidos

por la restricción de unos derechos que aflora se tiende a reconocer más

plenamente, y a la vez pedimos un generoso gesto de clemencia, en consonancia

con el mensaje jubilar, del perdón cristianó en favor de todas las personas

privadas de libertad". Bien sabemos la particular importancia que esta petición

tiene para lograr la paz y la reconciliación entre los hombres de buena voluntad

de nuestro país.»

En la parte del documento en que los obispos se refieren a la reconciliación en

el interior de la Iglesia, el documento dice:

"Muchos veces falta entre las personas y grupos que se llaman cristianos la

comprensión, el respeto y el amor sincero que han de integrar el sentido de la

reconciliación. Queriendo Quizá defender valores cristianos, recurrimos a la

violencia velada o explícita contra otras personas o grupos de Iglesia: el

prejuicío impide la comprensión; la Imaginación apasionada hace creer como

verdades las caricaturas más fantasticas y aun injustas.

«Todos hemos de analizar en nuestras actitudes lo que pueden encerrar de

gérmenes de irreconciliación eclesial: el excesivo apego a nuestra visión

personal o parcial de lo fe cristiana, sacrificando la herencia común: el

espiritu de secta o de discordia, que fija la atención en exclusiva en los

maestros de fe o líderes de acción que cadá uno elige para si; la asociación de

los valores de la fe con los propios intereses cerrados en lo económico o

politico; el individualismo, despreocupado de una salvación y reconciliación que

atañe a todos."

Finalmente, el documento señala la época de Cuaresma como tiempo ideal para la

obra de conciliación, y señala las obras que pueden ser caminos de conversión y

penitencia. Dice así:

"Esta existencia penitencial puede manifestarse de multiples formas en la vída,

de la Iglesia y del cristiano. Tales son, por ejemplo, las obras de misericordia

y caridad, la lucha y él compromiso por la justicia, el cumplimiento del deber

en servicio de los demás, la oración, el ayuno y la limosna; la lectura de la

Palabra de Dios y las celebraciones penitenciales; la corrección fraterna y el

perdón mutuo; la celebración de los sacramentos y, sobre todo, la Eucaristía.

Estas obras de cada día constituyen la trama de una historia personal y eclesial

de reconciliación en la lucha permanente contra todo pecador."

 

< Volver