El cardenal Tarancón condena la escalada de violencia, pide una investigación de sus causas y un esfuerzo común de concordia  :   
 "Sólo ahogando los odios y las violencias podreamos asegurar el porvenir pacífico de nuestra Patria". 
 ABC.    16/05/1975.  Página: 32. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

ABC. VIERNES 16 DE MAYO DE 1975.

LA IGLESIA EN EL MUNDO DE HOY

EL CARDENAL TARANCON CONDENA LA ESCALADA DE VIOLENCIA, PIDE UNA INVESTIGACIÓN DE

SUS CAUSAS Y UN ESFUERZO COMÚN DE CONCORDIA

«Sólo ahogando los odios y las violencias podremos asegurar el porvenir pacífico

de nuestra Patria»

En el número de la revista «Iglesia en Madrid», que se pondrá a la venta el

próximo domingo, y en su habitual sección «Cartas cristianas», el cardenal

Enrique y Tarancón comenta la ola de violencia que sacude el norte de España v

dice en sus párrafos fundamentales.

«Escribo esta carta bajo la terrible impresión de una criminal escalada de

violencia en el norte de España. Como obispo y como español, repruebo y condeno,

una vez más, estos criminales intentos de quienes pretenden ahondar la división

entre nosotros. Ningún, razón puede justificar el asesinato de seres inocentes y

la orfandad de sus familiares.»

«Ante hechos tan sangrantes, que horrorizan a toda conciencia honrada; ante la

táctica de algunos que utilizan los medios (aun los más violentos) para la

consecución de sus fines, cabe preguntarse con un fondo de amargura: ¿es posible

la reconciliación?»

Dice después que «se impone también un examen serio de conciencia en estos

momentos, y ante tales realidades, para que, investigando las causas que puedan

de alguna manera explicar esos hechos —nunca justificarlos ni excusarlos—,

procuremos con decisión y energía evitarlas. Quizá todos tengamos un poco de

culpa en la creación de ese clima de violencia. La dureza en el mantenimiento de

nuestros criterios, la debilidad ante nuestros propios egoísmos, la

condescendencia ante esa sociedad de consumo que ahoga los valores espirituales,

el deseo de imponerse y de triunfar para dar rienda suelta a nuestra ambición,

etcétera, pueden ir formando una conciencia laxa, por una parte, y un clima de

aceptación de la habilidad o de la fuerza para triunfar en el mundo, por otra,

que desemboca por necesidad en esos hechos que después todos repudiamos con

energía».

Y más adelante: «Es necesario que los cristianos recordemos continuamente el

espíritu evangélico y las palabras terminantes del Papa que condenan la

violencia. Es indispensable que tengan en cuenta todos los españoles que tan

sólo ahogando los odios y las violencias podremos asegurar el porvenir pacifico

de nuestra Patria.»

 

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