Cardenal Tarancón:. 
 "La violencia y el terrorismo no pueden ser nunca armas lícitas"     
 
 Informaciones.    16/05/1975.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

CARDENAL TARANCON:

«LA VIOLENCIA Y EL TERRORISMO NO PUEDEN SER NUNCA ARMAS LICITAS»

MADRID, 16. (INFORMACIONES.)

"La violencia, y el terrorismo no pueden ser nunca, armas lícitas no sólo entre

cristianos, sino entre personas civilizadas», afirma el cardenal Enrique y

Tarancón, arzobispo de Madrid y presidente de la Conferencia Episcopal Española,

en una carta publicado en el semanario diocesano Iglesia en Madrid», ante la

criminal escalada de violencia en el norte de España».

«La violencia engendra violencia, despierta odios y rompe la armonía y la

Inteligencia entre los hombres», afirma también, y se pregunta: «¿Seremos

capaces de potenciar una convivencia pacifica y verdaderamente ira terna entre

los españoles?»

El cardenal Tarancón, «como obispo y como español», reprueba y condena una vez

más «estos criminales intentos de quienes pretenden ahondar la división entre

nosotros. Ninguna razón puede justificar el asesinato de seres inocentes y la

orfandad de sus familiares.»

«Ante hechos tan sangrantes —prosigue— que horrorizan a toda conciencia honrada,

ante la táctica de algunos que utilizan los medios, aun los más violentos, para

la consecución de sus fines, cabe preguntarse con un fondo de amargura: ¿Es

posible la reconciliación? ¿Podremos vivir en paz y dentro de la Iglesia y

seremos capaces de potenciar una convivencia pacífica y verdaderamente fraterna

entre los españoles?

Es indispensable que todas las personas honradas; con mayor razón todos los que

se digan cristianos, repudíen abierta y explícitamente esos procedimientos

antihumanos y anticristianos que no sirven más que para abrir abismos entre los

hombres.

Pero creo que se impone también un examen serio de conciencia en estos momentos

y ante tales realidades para que, investigando las causas que puedan de alguna

manera explicar esos hechos, nunca Justificarlos ni excusarlos, procuremos con

decisión y energía evitarlas.

Pero ¿Es posible la reconciliación? ¿Es posible que desterremos definitivamente

de nuestra convivencia eclesias y social todos esos gérmenes de lucha, de

división, de odio, y sean imposibles esos brotes de violencia y criminalidad que

contaminan el ambiente de la convivencia civil?

La tarea que hemos de realizar en este campo es mucho más difícil como decimos

los obispos en el documento colectivo, porque existen en nuestro tiempo y

también en nuestra Patria quienes propugnan y defienden ideologias que aceptan

como medios lícitos la violencia y hasta el crimen para lograr sus objetivos,

como si la vida de los hombres sobre la tierra hubiese de ser una lucha campal y

el progreso no pudiese conseguirse sin violencia.

Es necesario que los cristianos recordemos continuamente el espíritu evangélico

y las palabras terminantes del Papa que condenan la violencia. Es indispensable

que tengan en cuenta todos los españoles que tan solo ahogando los odios y las

violencias podremos asegurar el porvenir pacífico de nuestra Patria.»

 

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