Religión; Monseñor Cantero:. 
 "La paz y la convivencia no se adquieren con sólo medidas restrictivas"     
 
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MONSEÑOR CANTERO:

«LA PAZ Y LA CONVIVENCIA NO SE ADQUIEREN CON SOLO MEDIDAS RESTRICTIVAS»

ZARAGOZA, 14.

(Resumen de EUROPA PRESS.)

«Ante la grave situación conflictiva. que actualmente está atravesando la

sociedad española, entiendo que faltaría a mi deber pastoral en el cumplimiento

del mensaje y del oficío de reconciliación que Dios confió a los pastores de su

Iglesia, si en nombre de hisque simboliza en nuestra historia religiosa y civil

la Virgen del Pilar y el pilar de la Virgen Santa María, no os dirigiera en

comunión con el espíritu y el pensamiento de mis hermanos en el Episcopado unas

palabras de serenidad y de caridad tendentes a contribuir al restablecimiento

del orden y de la paz en las almas y en la vida social y política de nuestra

comunidad nacional», dijo el arzobispo de Zaragoza, monseñor Cantero, en la

homilía del Día del Pilar

El arzobispo, entre otras cosas, dijo: «El terrorismo, como toda violencia

jacobina o cesariana, que conculque derechos elementales del hombre y de la

sociedad, son contrarios al espíritu del Evangelio, repugnan a la conciencia

moral del hombre civilizado por ser fruto de la intolerancia, del ocio y de la

venganza y socavan la base misma de convivencia social fraterna entre los

hombres y los pueblos.»

NO BASTAN MEDIDAS RESTRICTIVAS

«Pero la paz y la convivencia social fraterna no se adquieren ni se .mantienen

con so1o medidas restrictivas ni con sólo la indignación y repulsa de todo

asesinato y de cualquier forma de violencia, La paz y la convivencia social,

como dice la encíclica «Pacen In Terris», se fundamentan en un ordenamiento

Jurídico basado en estos cuatro elementos: la verdad, la Justicia, la libertad y

la solidaridad. La fuerza del derecho es superior al derecho de la fuerza. La

fuerza del amor es la única que puede arrancar el odio y la venganza de los

corazones.»

DESARROLLO EVOLUTIVO

«Por ello, todos los fieles y todos los hombres de buena voluntad, especialmente

los sacerdotes, educadores profesionales y responsables de los medios de

comunicación social, hemos de esforzarnos en la promoción del sentido religioso

y ético de la. vida personal y comunitaria, en la defensa de aquellos valores

morales que son esenciales a la defensa de la persona humana y al recto

ordenamiento Jurídico de la comunidad nacional. Valores morales que no sólo

están en la línea del Evangelio y del pensamiento social de la Iglesia, sino que

también responden a las exigencias más generalizadas y a las tendencias más

profundas del alma contemporánea, cuales son: una mayor justicia social en la

distribución de los bienes económicos y culturales: una mayor representación y

participación de todos los ciudadanos en las tareas que afectan al bien común y

a los destinos de la comunidad nacional, con vistas a proseguir el desarrollo

evolutivo de nuestras instituciones en una sociedad pluralista y cambiante, sin

traumas, con visión de futuro y con grandeza de alma.»

 

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