Religión; Cardenal Enrique y Tarancón:. 
 "Todos nos hemos de comprometer en la solución de los problemas"     
 
 Informaciones.    05/01/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

.CARDENAL ENRIQUE Y TARANCON:

«TODOS NOS HEMOS DE COMPROMETER EN LA SOLUCIÓN DE LOS PROBLEMAS»

MADRID, 5.

(INFORMACIONES

"Los problemas economicos, sociales y políticos tienen sus propios

planteamientos y su manera especial de resolverlos. No basta la oración, o la

confianza en Dios para conseguir el desarrollo económico. No es suficiente

nuestra buena voluntad para tener éxitos políticos. Nuestro reirán "a Dios

rogando y con el mazo dando" tiene gran sentido cristiano», dice el cardenal

Enrique y Tarancón en su última «Carta cristiana», publicada en el boletín

diocesano «Iglesia en Madrid». El arzobispo invita a los cristianos a la acción

en las cosas terrenas y a. la participación, mas necesarias en los momentos que

vive España.

Este es el texto del cardenal Enrique y Tarancon:

«Nosotros, los cristianos, creemos firmemente en la Providencia. Sabemos que es

Dios quien dirige la vida del hombre, quien permite, para un mayor bien, los

males que acaecen.

Pero nosotros no somos fatalistas. Creemos en la providencia paternal de Dios,

no en el destino ciego o en, la fatalidad que se burla de nosotros.

Por eso cuando tenemos una necesidad, cuando nos vemos en un peligro, cuando nos

amenaza algún mal, acudimos a Dios y confiamos en él. Sabemos que él nos ama y

quiere nuestro bien.

Dios nos ha hecho a los hombres seres racionales y libres. Y nos da una parte

importante en los acontecimientos del mundo. Nuestro talento, nuestro esfuerzo,

nuestra decisión, pueden vencer los obstáculos y alejar los males. Y tenemos

obligación de hacerlo porque nunca viene Dios, con su intervención

extraordinaria, a remediar nuestros errores, nuestra pereza, nuestras

indecisiones.

Hacemos bien en confiar en Dios, en nuestro padre que está en los cielos.

Después de haber hecho todo lo que estaba en nuestra mano, de haber hecho todo

lo que estaba a nuestro alcance para remediar aquella necesidad, para alejar

aquel mal, para conseguir un futuro mejor. Confiar en él, cruzándonos de brazos

o, lo que es peor, poniendo los medios contrarios o inadecuados para un

resultado feliz, no es sólo una tontería, es un pecado de temeridad.

Cuando nos amenaza un peligro grave de carácter social o cuando vemos oscuro el

futuro, somos muy dados a confiar en revelaciones especiales," en intervenciones

milagrosas, hacer en aquellos momentos para evitar el peligro o para preparar el

futuro."

Los hombres no podemos nada sin Dios, es verdad, pero Dios quiere valerse de

nosotros para las cosas humanas y terrenas. Y nos ha diado la inteligencia para

que actuemos razonablemente; la voluntad para que superemos nuestras

indecisiones; la habilidad, para que busquemos en la negociación adecuada lo que

no podría conseguirse fácilmente de otra manera. Si actuamos ligeramente, si no

vencemos 1as dificultades que se oponen a una decisión firme, si discutimos en

vez de dialogar, no esperemos que venga el Señora aprobar nuestra tontería,"

nuestra indecisión o nuestra falta de prudencia. Lo normal, lo lógico, lo que

hace Dios ordinariamente, fes que el efecto sea proporcionado a las causas. En

este caso los efectos serían desastrosos a pesar de nuestra confianza en Dios.

Los problemas económicos, sociales, políticos, tienen sus propios

planteamientos y su manera especial para resolverlos. No basta la oración o la

confianza en Dios para conseguir el desarrollo económico. No es suficiente

nuestra buena voluntad para tener éxitos políticos.

Nuestro refrán "a Dios rogando y con el mazo dando" tiene un gran sentido

cristiano. Y nos obliga a poner a contribución todo cuanto somos y sabemos para

resolver los graves problemas que afectan a la comunidad, de cuya solución puede

depender la convivencia auténticamente fraterna, él bienestar de todos y la

facilidad para la práctica de la virtud.

 

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