Carta cristiana del cardenal Tarancón. 
 La iglesia no está llamada a legitimar ninguna situación política     
 
 ABC.    18/01/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 15. 

18 DE ENERO DE 1976.

CARTA CRISTIANA DEL CARDENAL TARANCON

LA IGLESIA NO ESTA LLAMADA A LEGITIMAR NINGUNA SITUACIÓN POLÍTICA

El cardenal Tarancón —en la serle de cartas cristianas que suele publicar

semanalmente— ha comenzado con la de hoy a afrontar un tema especialmente

Importante. Partiendo del último comunicado de la Conferencia Episcopal se

dispone a analizar el papel de la Iglesia en el actual momento de España.

Es lógica —comienza diciendo— que en las circunstancias actuales de nuestra

Patria, cuando se ha iniciado una época de tránsito que se abre a las mejores

esperanzas pero que encierra no pocas dificultades quiera la Iglesia clarificar

su postura y señalar a sus hijos las responsabilidades peculiares que les impone

este momento histórico.

Porque la iglesia, como tal "no debe quedar comprometida en una opción

determinada». Ni está llamada a legitimar ninguna situación política. Pero «el

cristiano no puede vivir ausente de los acontecimientos de la sociedad a, que

pertenece». Ni puede inhibirse ante los problemas de cualquier orden que

preocupen a los hombres con los que convive. La misma iglesia tiene, además,

algo que decir sobre «los contenidos éticos y humanos" de las distintas

soluciones políticas.

Existen, pues; unos valores humanos que han de promoverse, acrecentarse y

defenderse en la acción política —es políticamente como estos valores se pueden

defender prácticamente— que la Iglesia ha de predicar constantemente y que los

cristianos tienen el deber ineludible de conseguir con una actuación adecuada.

No se "mete en política" la Iglesia cuando denuncia las injusticias existentes o

cuando pide una mayor libertad responsable para los ciudadano? Está cumpliendo

con su su deber.

y no asumirá la Iglesia su peculiar responsabilidad si en momentos como los

actuales no recordara a los cristianos las actitudes básicas —desde la doctrina

y espíritu del Evangelio— que han de inspirar su conducta ciudadana.

A continuación señala el arzobispo las responsabilidades que los españoles todos

deben tomar en esta hora:

La de colaborar activamente:

• En la búsqueda incesante de la verdad en la vida individual y colectiva.

• En la promoción y defensa de los derechos sociales y de las libertades

civiles.

• En la implantación de la justicia social, exigiendo que el desarrollo

económico consiga realmente el bienestar de todos los • españoles y la

distribución equitativa de las riquezas qúe se produzcan.

• En el cumplimiento responsable de las leyes justas y de las «reglas de

juego" de una convivencia

pacífica y civilizada.

• En la exigencia de yue el ejercicio del poder sea un verdadero servicio a

la comunidad.

• En la liberación de todos los que, en cualquier orden, se sientan

oprimidos.

• En la construcción paciente y solidaria de una auténtica paz social.

 

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