"El carácter de los templos excluye de ellos todo que haga olvidar que son casas de oración"  :   
 "Es necesario -dice el arzobispo de Valladolid- que los obreros puedan disponer de otros lugares para celebrar sus asambleas". 
 ABC.    17/03/1976.  Página: 29. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

ABC. MIÉRCOLES 17 DE MARZO DE 1978.

La iglesia en el mundo de hoy

«EL CARÁCTER SAGRADO DE IOS TEMPLOS EXCLUYE DE ELLOS TODO QUE HAGA OLVIDAR QUE

SON CASAS DE ORACIÓN"

«Es necesario —dice el arzobispo de Valladolid— que los obreros puedan disponer

de otros lugares para celebrar sus asambleas»

Valladolíd. 16.

(Cifra.)

"El carácter sagrado del edificio del culto exige en todo tiempo respeto,

veneración, silencio y excluye todo lo que pudiera hacer olvidar que es una casa

de oración», escribe e1 arzobispo de Valladolid, monseñor Delicado Baeza, en una

carta a los sacerdotes «perplejos sobre el uso que han tenida los templos en

esta temporada».

Los responsables de las iglesias —sigue diciendo el arzobispo de Valladolid—

tienen que velar para que se respeten siempre esta finalidad y estas

condiciones: hay acciones que serían impropias de ese lugar y que de ningún modo

deben permitirse ni aún ocasionalmente, y de todo ello también se ocupa el

Derecho canónico (Cfr. Cons. 1172 y 1178).

Pero habría otros actos que, aun siendo profanos, podrían ser permitidos

ocasionalmente con las debidas condiciones. V. gr., ciertas conferencias o

veladas. Históricamente, también de una manera accidental, se han destinado a

otros usos distintos de los estrictamente cultúrales.

Ahora bien, en estos tiempos, y no sólo en nuestra ciudad, como bien sabemos,

han servido de albergue o refugio para grupos que querían llamar la atención

sobre determinadas situaciones o reivindicaciones o que, simplemente, buscaban

un lugar a fin de poder celebrar una asamblea de discusión sobre, temas

laborales. ¿Qué decir acerca de este empleo?

La mayor parte de las veces se trata de ocupaciones de hecho que sorprenden a

los responsables de los templos. En este caso, no se debe recurrir a la fuerza,

sino más bien a la persuasión. Hay que procurar que estas reuniones duren sólo

lo estrictamente necesario y que se observen las debidas condiciones que exige

el lugar sagrado.

SI fuese requerido el permiso, el rector de la Iglesia debe inducir a buscar

otros lugares más aptos para esos fines que se pretenden, haciendo comprender la

finalidad del templo. A esté propósito habría que añadir que es necesario que

los obreros puedan disponer de locales aptos para sus propias asambleas. Cuando

esto no sea posible, oriéntese preferentemente hacia lugares no sagrados, aunque

sean de la misma iglesia. Lo verdaderamente deseable es que todos tengan las

mismas posibilidades reales de defensa de sos derechos y que ni aun

accidentalmente tengamos que contemplar el fenómeno de estos días, que a todos

nos ha sorprendido.»

«Los templos —concluye el prelado—deben servir más bien para forjar en la

oración, en la escucha y asimilación de palabra de Dios y en la experiencia de

fraternidad, a los protagonistas de aquella bienaventuranza de la paz,

verdaderos artífices de la reconciliación, por su amor y trabajo por la

justicia. Pero esto nos afecta a todos.»

 

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