"Confecciones Gibraltar, S. A." ante la autoridad judicial  :   
 El grupo financiero está domiciliado en Madrid, calle de Quintana, 29. 
    Página: 5-10. Páginas: 6. Párrafos: 44. 

“CONFECCIONES GIBRALTAR, S.A.”

ANTE LA AUTORIDAD JUDICIAL.

EL GRUPO FINANCIERO ESTA DOMICILIADO EN MADRID, CALLE DE QUINTANA, 29

SUS EMPRESAS ACOGIDAS AL PLAN DE DESARROLLO DEL CAMPD DE GIBRALTAR SIGNIFICAN: 1.58O MILLONES DE PESETAS

3.718 PUESTOS DE TRABAJO

Hace pocos días que saltó la noticia a los diarlos:

"Tres empresas del polígono industrial de ´El Campamento´, situado entre La Línea de la Concepcción y San Roque, creado por el Plan de Desarrollo del Campo de Gibraltar y acogidas a sus beneficios, han paralizado tas obras de construcción de sus factorías, al parecer por falta de pago a sus proveedores. Estas factorías son Confecciones Gibraltar, S. A.; Gibralfas, Sociedad Anónima, y Laminados, S. A., las tres pertenecientes a un mismo grupo financiero con domicilio en Madrid".

Una información posterior anuncia el embargo de Confecciones Gibraltar, S. A., en estos términos:

"La empresa Confecciones Gibraltar, situada en La Linea de la Concepción, ha sido embargada por la autoridad judicial, según informan fuentes dignas de crédito. La causa del embargo es la denuncia sobre impago presentada por la empresa constructora Braun, que tuvo a su cargo las obras de construcción de la factoría. La empresa Confecciones Gibraltar fue una de las primeras montadas al amparo de las facilidades otorgadas por el Plan de Desarrollo del Campo de Gibraltar, y tanto ella como Laminados, S. A., y Gibralfas, S. A., pertenecen al mismo grupo financiero y se hallan, al parecer, en dificultades económicas"

COMO es sabido, las disposiciones legales son, por naturaleza, de carácter general y no pueden prever los casos particulares. De aquí que muchas medidas adoptadas por los gobiernos para beneficio de los gobernados hayan sido, a veces, desvirtuadas en sus fines, por el abuso de unos cuantos desaprensivos.

Cuando alguien traspasa el dintel de la legalidad, armado con esa triste frase «puesta la ley, puesta la trampa», ccmienza a pisotear los principios éticos y morales, los derechos de sus semejantes y los fundamentos del bien común; quien así procede marcha por la angosta senda del delito y, antes o después, cae en la trampa de sus propios actos punibles. Todos los indicios sugieren que en el Campo de Gibraltar nos hallamos ante uno de estos casos; la justicia o la historia se ocuparán de absolverlo o condenarlo, cuando llegue la hora de juzgar. Nosotros nos limitamos a exponer escuetamente los datos que han trascendido al público, después de haber realizado todos los esfuerzos a nuestro alcance para comprobarlos hasta donde era humanamente posible. Y creemos, con absoluta honestidad, que deben ser conocidos de nuestros lectores, porque-es obligación de todos los ciudadanos contribuir a la salvaguarda de los intereses del Estado y defender unas disposiciones generosas, cuyos frutos no deben malograrse por la sordidez de uno o varios casos particulares. Deseamos que comience a resplandecer la justicia, siendo de todos reconocida la bondad de las medidas del legislador; la sanción a los responsables de un uso torcido o fraudulento de las disposiciones tiene, en verdad, una menor importancia; excepto por su ejemplaridad y por lo que pudiera restaurar la moral hoy quebrantada en el Campo de Gibraltar.

Pequeña historia

Los habitantes de] Campo de Gibraltar, y muy especialmente los vecinos de La Línea de la Concepción, venían arrastrando una situación secular, derivada de la política británica en el Peñón, que les singularizaba respecto a todas las de más regiones españolas. Para explicar el mecanismo a través del cual es posible que se hayan utilizado abusivamente disposiciones generosas y procedimientos sumarios creados para atender necesidades reales y perentorias, es imprescindible arrancar de una exposición —aunque sea sucinta— de los problemas socio-económicos que gravitan sobre la población de esta zona durante los últimos lustros.

Tradicionalmente, Inglaterra mantenía en su colonia un número de puestos de trabajo para obreros españoles a todas luces muy superiores al de sus necesidades reales. Estos obreros acudían diariamente desde La Línea a su tarea y regresaban cada jornada a sus respectivos hogares; se les exigía escaso esfuerzo y no se desarrollaba absolutamente ninguna profesionalidad especializada. Por este procedimiento logró la potencia ocupante, durante largo tiempo, mantener subvencionada una mano de obra incalificada, dependiente y escasamente útil para una reabsorción industrial. Estos obreros españoles eran discriminados ofensivamente en Gibraltar, respecto a las condiciones de trabajo y derechos generales del obrero inglés; pero se sentían compensados, en parte, por un salario fácil, incrementado, a veces, en los pingues beneficios del tráfico cotidiano. Muchos naturales de Gibraltar —«llanitos»— tenían, a su vez, importantes propiedades en el Campo y vivían en sus fincas de La Línea la mayor parte del año, como también un número estimable de ingleses, de la´metrópoli, generalmente retirados:

La crisis actual de Gibraltar se inicia en 1953 con la visita de Su Majestad la reina Isabel II. Por aquel entonces era gobernador militar del Campo el general Pérez Sobo, quien decretó una fuerte restricción de los pases de frontera; después se suprimieron los pases de visita; más tarde se limitaron a los obreros con trabajo fijo y sindicados, que -vinieron a constituir una especie de escalafón a extinguir en el que por cualquier motivo se puede causar baja y el acceso sólo se permite, en contados casos, al hijo del trabajador fallecido, impedido o retirado. Hacia 1964 se retiró el pase a unas 2.400 mujeres y, en junio de ese año, a 4.800 obreros, aproximadamente.

El cierre de la frontera fue una oportunidad histórica que aprovecharon ejemplarmente todos los españoles de la zona, para demostrar un valiente y encendido patriotismo: obreros y menestrales, comerciantes y empleados, todos abandonaron sus intereses personales y patrimoniales para acudir al llamamiento del Gobierno, que, simultáneamente, prometió indemnizar con generosidad las pérdidas materiales. El único aspecto doloroso de esta radicalización fue que los «llanitos» tuvieron que regresar a su predio natal, abandonándolo todo a uña de caballo; igual que Gibraltar es un fragmento irredento

de España, los «llanitos» son españoles irredentos, para los que nunca debió existir una frontera separando su propia patria. ¡Es lástima que técnicamente no haya sido viable una solución para estos hombres que, con su presencia, proclaman sobre la roca el españolismo de Gibraltar!

Desarrollo urgente

Salvando muchas diferencias, la frontera, cerrada hoy, de Gibraltar sólo presenta analogías con un punto de Europa: el muro de Berlín. Aquí y allí existe el drama humano ,. de las familias partidas, cercenadas, rotas; padres separados de los hijos, hermanos que no pueden convivir, deudos y amigos qué no logran verse. Ante este cuadro, el Gobierno español no regateó esfuerzos ni diligencia. En noviembre de 1964 quedó constituida la Comisión Interministerial para el Estudio del Desarrollo Económico-Social del Campo de Gibraltar, y un año después se publica en el «Boletín Oficial» el decreto de 28 de octubre de 1965 sobre aplicación de un programa de medidas que constituye la base definitiva para abordar de lleno el complejo conjunto de problemas que gravitan sobre esta zona.

El paro de cinco mil obreros afecta directamente a unas veinte mil personas. Su menor poder adquisitivo y, en general, el de toda la población al cesar el intercambio, sumado al retorno de varios centenares de «llanitos», producen, a su vez, un efecto multiplicativo de la desocupación. En este marco, la acción estatal es rápida y amplia; las inversiones públicas abarcan todos los sectores, preferentemente enseñanza, vivienda, agricultura, comunicaciones y, con especial interés, áreas de promoción y desarrollo. Urge crear puestos de trabajo y fijar la población, en gran parte desintegrada del medio y lesionada por las nuevas condiciones. La empresa es ardua, por tratarse de hombres de más de cuarenta años que, en su mayoría, necesitan un aprendizaje. El Estado se vuelca materialmente, con gran lujo de medios, y procura estimular cuanto puede la iniciativa y la inversión privadas.

Expropiaciones forzosas, créditos rápidos, fáciles, a plazo medio, polígonos industriales, exenciones fiscales; todo, absolutamente, entra en el juego de la promoción intensiva. Y es aquí donde la picaresca encuentra fisuras, aprovechando abusivamente una agilidad administrativa necesaria y recién estrenada y la buena fe de la mayoría.

POLÍGONO DE «EL CAMPAMENTO»

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En la relación de empresas de la Gerencia del Plan de Desarrollo del Campo de Gibraltar, que lleva fecha 18 de noviembre de 1969, figuran las siguientes del grupo financiero con dirección en la calle Quintana, número 29, de Madrid: También han obtenido créditos en otros tres Polos de Desarrollo.

El grupo de Quintana, 29

Consultado el Registro Mercantil de Madrid, no hemos encontrado ninguna de las sociedades que figuran en el cuadro anterior, quizá por hallarse en trámite de inscripción o por estar registradas en alguna otra provincia. Pero sí figura Bloques y Viviendas, S. A., con domicilio en la avenida de José Antonio, núm. 66, pieza clave en este asunto, como veremos muy pronto. Esta sociedad se constituyó el 11 de enero de 1963, ante el notario don Francisco Lovaco Ledesma, con un capital de 1.150.000 pesetas en 1.150 acciones al portador; el Consejo quedó constituido de la siguiente forma: presidente, don Antonio Sans Milá; vicepresidente, don Pedro Castaño Hernández; vocal 1.º, don Antonio Clivilles Padilla; vocal 2°, don Wilfredo Fernández Pecina; vocal 3°, don Jaime Bosch Vilanova; secretario, don José Luis Vicente Martí, y gerente, don Fernando García de Angela. El 6 de diciembre de ese mismo año se registraron las dimisiones de los señores Sans Milá, Vicente Marti y Bosch Vilanova, quedando constituido el Consejo por don Pedro Castaño, presidente; don Wilfredo Fernández, secretario; don Fernando García de Angela, gerente, y don Antonio Clivilles, vocal.

El primero de febrero de 1964 se liberaron las acciones, quedando totalmente liberado el capital. Un día después se procedió a ampliar el capital en 1.350.000 pesetas, mediante emisión y puesta en circulación de 1.350 acciones, elevándose el capital social a 2.500.000 pesetas; el nuevo Consejo quedó constituido así: presidente, don Pedro Castaño; vicepresidente, don Manuel Hermida López; vocal, don Antonio Clivilles; secretario, don Manuel Ortega Lopo, y gerente, don Fernando García de Angela. Modificados los estatutos, se otorgaron poderes especiales al Banco de Vizcaya para las siguientes facultades: concertar créditos, préstamos al Banco a la Construcción, al Banco Hipotecario y cualquier entidad o particular con garantía hipotecaria; también se dieron poderes (´artículo 23) a don Fernando García de Angela y don Ginés Castaño Hernández.

Este grupo financiero, promotor a su vez de Reparaciones Navales de Algeciras, S. Á., lo es también de otras empresas beneficiarías de ayuda estatal en otros Polos de Desarrollo: Valladolid, Tierra de Campos, Burgos, Huelva y quizá algún otro. A los nombres citados hay que añadir los de don Dimas Adanez Montoya, presidente de Confecciones Gibraltar, S. A.; don Florentino Pombo Romero-Robledo, don Fernando y don Antonio del Riego Sainz de Baranda, don Juan José y don Jesús Gallardo Aróstegui, don Juan José Jáuregui y Gil Delgado, don Ángel Muñoz Jiménez y don Pablo Gastell Borras. Por supuesto, la Esta de accionistas y consejeros, a través de las varias sociedades del grupo, es aún más extensa.

Promoción y desarrollo

Parece ser que el camino normal para acogerse a los beneficios del Polo de Desarrollo Campo de Gibraltar es, a grandes rasgos, el siguiente: el proyecto industrial se presenta al delegado especial del Ministerio de Industria en Algeciras o a la Gerencia regional del Plan de Desarrollo; ambos entienden e informan sobre el proyecto que, en su caso, es remitido a la Comisión Central, en Madrid; de aquí pasa al Ministerio de Industria, que es quien tiene la última palabra sobre su viabilidad técnica y ´ beneficios aplicables, especialmente en concepto de créditos y aportaciones a fondo perdido. Una vez aprobado y calificado el proyecto, los interesados pueden solicitar los correspondientes préstamos del Banco de Crédito Industrial, el cual deberá tomar todas las medidas precautorias tradicionales respecto a la solvencia financiera de la sociedad postulante, autenticidad de las certificaciones de obras y las garantías pertinentes, puesto que, según se nos ha informado, las decisiones del Plan de Desarrollo y Ministerio de Industria no obligan al Banco Industrial a otorgar necesariamente el crédito indicado en los respectivos informes. Parece razonable que en los restantes Polos de Desarrollo el procedimiento administrativo haya sido muy semejante.

Este es el camino, en líneas generales, que debieron seguir las sociedades del grupo de Quintana, 29, cuya dirección general parece recaer, como cabeza visible, en don Pedro Castaño Hernández, nacido en Jabalí Viejo (Murcia) el 14 de noviembre de 1916, casado, industrial y domiciliado en Antonio Palomino, 8, en Madrid. Una vez obtenidas las necesarias concesiones y con diversos elementos contratados condicionalmente, Confecciones Gibraltar, S. A., en uso de su legítimo derecho como empresa privada, confió la construcción de sus plantas en el polígono de «El Campamento» (San Roque, La Línea) a Bloques y Viviendas, S. A., del mismo grupo, y es esta sociedad la que convoca concurso para adjudicar la realización verdadera de las obras a un subcontratista. La empresa ganadora del concurso, en competencia con otras importantes firmas nacionales, es Construcciones y Montajes Metálicos Antonio Rodríguez López.

Don Antonio Rodríguez López tuvo que aportar, en concepto de garantía, quince millones de pesetas al hacerse cargo de la licitación; se dice que con este dinero Confecciones Gibraltar, S. A., hizo frente al pago de las parcelas del polígono. Comenzadas las obras, las certificaciones del señor Rodríguez López, como subcontratista, no tienen valor legal ante el Banco de Crédito Industrial u otros organismos estatales. Es por esto que tales documentos sólo podrían ser utilizados para uso interno de la empresa y su contabilidad, mientras que Bloques y Viviendas, S. A., era la única calificada para extender las certificaciones que podían surtir efectos crediticios y recabar subvenciones. Es evidente que si la inspección de las obras, dada la urgencia de los primeros momentos, no fue muy rigurosa, cabían dos posibilidades: que el gasto real fuese notablemente inferior al proyectado y que las certificaciones de Construcciones Antonio Rodríguez no coincidieran exactamente con las extendidas por Bloques y Viviendas, S. A.

Junto de 1969:

Visita al polígono industrial «El Campamento» del entonces comisario adjunto del Plan De Desarrollo,

don Vicente Mortes, al que acompañan don Julio Rico de Sanz y don Pedro Castaño Hernández.

El cuento de la lechera

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CONFECCIONES GIBRALTAR,S.A.

Los informes que conocemos sobre las empresas del grupo de Quintana, 29, dan la sensación de puras especulaciones teóricas en las cuales los deseos son soberanos y las realidades se suponen ajustadas a tales deseos. Por ejemplo, Confecciones Gibraltar, S. A., tenía prevista la producción de 8.000 prendas diarias (2.000 chaquetas, 1.000 abrigos, 1.000 gabardinas, 2.000 pantalones y 2.000 faldas); siendo evidente la imposibilidad de que el mercado nacional absorbiera este producto, aseguró varias veces, públicamente, que tenia en cartera pedidos de países extranjeros que garantizaban la venta total y que estaba previsto ampliar el trabajo a dos turnos, ya que la demanda sería muy superior a la calculada inicialmente.

El personal que emplearía esta fábrica, en un solo turno normal de ocho horas, es 2.400 personas, de ellas, 2.000 mujeres, aproximadamente, sin contar los servicios de transporte. La maquinaria especial se aseguraba que en un 90 por 100 era de procedencia alemana; que para dirigir el montaje, puesta en marcha y adiestramiento del personal se habían contratado ingenieros alemanes especializados, uno de los cuales quedaría permanentemente en calidad de director técnico.

Los trabajos de nivelación, comenzados en abril de 1968, supusieron, según el informe, la movilización de 125.000 metros cúbicos de tierra y, según la prensa, 150.000 metros cúbicos («Sur», Málaga, 25 de abril de 1969); tratándose de un terreno prácticamente llano, ambas cifras resultan exorbitantes; semejantes excavaciones hubieran dejado sensiblemente mermado al vecino Peñón. La nave, de 272 x 107 metros, requirió 2.500 toneladas de hierro y 7.600 metros cúbicos de cemento. Estas cifras, difíciles de digerir para un profano, deben salir de ojo a cualquier técnico en la materia, por limitados que sean sus conocimientos.

Gibralfas, S. A., destinada a la fabricación de monturas de gafas de celuloide y de plástico, se proponía también producir 8.000 unidades diarias, cifra coincidente, quizá pensando en los mismos usuarios de las prendas de confección como posibles clientes. Como destino principal, por supuesto, la exportación; incluso se hablaba de una operación de intercambio con Colombia: monturas de gafas contra envío de café. En este caso, nuevamente se habla de ingenieros extranjeros, de duplicar turnos, de ampliaciones próximas y de paso a la fabricación de monturas metálicas y combinadas. En todos los informes se insiste en la necesidad de disponibilidades muy superiores a las consignadas en los anteproyectos presentados para su aprobación a la Comisión Comarcal de los Servicios Técnicos del Campo de Gibraltar, lo que hace suponer que, en algún momento, se ampliaron las cifras negociadas inicialmente.

Euforia propagandística

Una parte esencial de la promoción de Confecciones Gibraltar, S. A., fue la publicidad. Numerosas páginas fueron contratadas y publicadas en la prensa diaria y, al parecer, no todas pagadas hasta hoy. Los argumentos utilizados fueron los mismos de. los anteproyectos, proyectos e informes, con las cifras un tanto infladas; es decir, un cóctel de encendido patriotismo, de filantropía social y de quiméricas exportaciones presentadas como el cuerno de la abundancia de las divisas.

Los proyectos de Confecciones Gibraltar, S. A., servían como anillo al dedo, porque estaban hechos a la medida: dar trabajo al número exacto de mujeres que en La Línea lo demandaban, extraer los créditos máximos previstos en las ayudas estatales posibles y rendir culto al fantasma de la balanza de pagos, jurando exportar todo lo imaginable. El único fallo era la falta de liquidez: dos millones y medió de pesetas es un capital demasiado modesto para obtener cientos de millones del Banco de Crédito Industrial.

El montaje de la propaganda incluía como elemento fundamental la celebración de espectaculares actos sociales, especialmente con motivo de las visitas de diversas personalidades. El 31 de agosto de 1967 se procedió a la colocación solemne de la primera piedra, aun cuando los trabajos de desmonte no comenzaron hasta abril del siguiente año; los príncipes don Juan Carlos y doña Sofía, con el entonces comisario adjunto del Plan de Desarrollo, inauguraron oficialmente la planta piloto en La Línea, el 22 de junio de 1968; el 23 de abril de 1969, visita del director general del Banco de Crédito Industrial, don José González Robatto, acompañado del subdirector primero de la institución, don Luis Alonso Calleja; el 19 de junio del mismo año, una de las numerosas visitas de don Vicente Mortes Alfonso; pocos días después, el primero de julio, visita del ministro de Industria, don Gregorio López Bravo. Estas oportunidades, así como las visitas de otras personalidades nacionales y provinciales, fueron utilizadas al máximo para vender a la opinión pública una imagen de taumaturgia financiera, benefactora del pueblo y de la Patria.

Y algo de taumaturgia debía de haber cuando sucedieron casos tan divertidos como el siguiente: cuentan que la planta piloto, instalada en el local del antiguo cine Trimope, en la calle del Teniente Silva, de La Línea —cuyos alquileres, por cierto, no han sido satisfechos, lo cual ha dado lugar a una reciente demanda judicial—, no estaba incluida en los beneficios del crédito por hallarse instalada fuera del polígono industrial; horas antes de la llegada de los príncipes para su inauguración oficial, el señor Castaño Hernández se presentó con algunos obreros dispuesto a desmantelarla, usando de su libre decisión de propietario no tutelado; cundió el pánico, circularon órdenes telefónicas a toda velocidad y la cosa se resolvió, según dicen personas serias y bien informadas, cuando el señor Robatto, cumpliendo órdenes superiores, fue a su Banco, a pesar de ser domingo, lo abrió y trasladó personalmente un maletín con seis millones y medio de pesetas, aproximadamente, a la calle de Quintana, número 29. El gerente del Plan de Desarrollo para el Campo de Gibraltar era, a la sazón, don José María Pérez Herrero; el delegado especial del Ministerio de Industria, don Joaquín Galindo Barbera, y el de Información y Turismo, don Fernando Segú.

La hora de la verdad

Así continúan las cosas hasta las primeras semanas de febrero último, en que la firma Braun, de Málaga, que había hecho la instalación eléctrica industrial, presenta demanda por deuda de varios millones de pesetas y la autoridad judicial decretó el embargo correspondiente. La noticia sale en los periódicos en estos términos: "La empresa Confecciones Gibraltar, S. A., fue una de las primeras montadas al amparo de las facilidades otorgadas por el Plan de Desarrollo del Campo de Gibraltar, y tanto ella como Laminados, S. A y Gibralfas, S. A., pertenecen al mismo grupo financiero y se hallan, al parecer, en dificultades económicas".

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Don Pedro Castaño Hernández es la figura visible del grupo.

"Parece ser que estas empresas han recibido la casi totalidad de los beneficios que concedía la orden de establecimiento del citado polígono valiéndose para ello de certificados de obras, toda vez que el constructor que llevaba a efecto las obras de las plantas de cada una de las empresas construía sobre base muy endeble, al objeto de ir cerrando locales, en los cuales iba introduciendo maquinaría a pagar cuando el grupo recibiera Jos créditos estipulados. Parece ser que, al tener los locales a simple vista terminados y con maquinaria dentro, se consiguieron las correspondientes certificaciones de obras terminadas, con las cuales retiraron del organismo competente créditos en metálico que se suponen superiores a los quinientos millones de pesetas. De esta cantidad se cree que ha sido pagado algo, pero la parte más importante se debe, y ahora los proveedores no encuentran personal responsable que haga frente a. las deudas".

Una vez que la situación se hizo pública, los innumerables acreedores plantearon sus reivindicaciones y retiraron créditos y servicios. Las deudas son amplias y de todo tipo, desde suministro eléctrico y telefónico, mobiliario, impresos y hasta las estufas y máquinas de escribir de las oficinas; una de las reclamaciones, entre las concretas que conocemos, es del orden de ciento cincuenta mil pesetas, cantidad ridicula cuando se han recibido tantos millones. Pero el principal acreedor, al parecer, es el constructor don Antonio Rodríguez López, a quien se le deben unos ochenta y cuatro millones de pesetas. Es un hecho probado que don Florentino Pombo Romero-Robledo le entregó hace poco tiempo, para paliar su demanda, una colección de cuadros que en cierta ocasión había estado asegurada en dos millones y medio de dólares norteamericanos, pero que su valor real en mercado se desconoce. En cualquier caso, hay que advertir que el Banco de Crédito Industrial, la Comisaría del Plan y otros organismos oficiales son acreedores preferentes.

Investigando las causas que hayan podido provocar esta situación, independientemente de la conducta financiera del grupo de Quintana, 29, nos encontramos con que, a la hora de la verdad, ha habido un profundo cambio de política respecto a Gibraltar y sus alrededores, de actitud, de estrategia,y de táctica.

La nueva dirección del Banco de Crédito Industrial, en manos.de don Francisco Merino Guinea, es más rigurosa, sus inspecciones más severas y, como consecuencia, créditos y subvenciones fueron retenidos o aplazados hasta que las certificaciones se ajustaron a la realidad.

Asesinos de ilusiones

¿Qué ha sucedido en el polígono industrial «El Campamento»? Al parecer, que una gran parte de las sumas recibidas del Banco de Crédito Industrial no llegaron al destino para el cual habían sido concedidas. El costo real de las obras efectuadas dicen que excede muy poco de los doscientos millones de pesetas, buena parte de las cuales no han sido pagadas a los constructores y suministradores. ¿Dónde está el dinero? Hay versiones para todos los gustos, desdé los círculos allegados a la Gerencia del Plan de Desarrollo en Algeciras, que entre las muchas posibilidades piensan que hayan podido emplearse para atender compromisos en las obras que. realiza el mismo grupo en otros Polos de Desarrollo, hasta los más escépticos, que suponen como más probable su evasión al extranjero. Este aspecto ya se cuidarán de clarificarlo la Administración —acreedor preferente—, los acreedores privados y, en última instancia, la Justicia.

Pero subsisten otros aspectos más trascendentes y más difíciles de reparar, entre ellos la desilusión.

Desilusión popular al alejarse la posibilidad de varios miles de puestos de trabajo; desilusión de muchos empresarios honestos, que ahora se retraen de concurrir a la zona —como es evidente su falta actual de interés por los polígonos de Algeciras—; desilusión de muchos funcionarios de todos los niveles, que se sienten defraudados en la eficacia de su función pública. Y el más grave de todos

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CONFECCIONES GIBRALTAR, S.A.

Las deudas suman cientos de millones de pesetas los daños: dejar en el aire la duda de cuántas sociedades puedan estar especulando en los Polos de Desarrollo con unos créditos instituidos no sólo para promocional la expansión industrial a su costa, sino también para movilizar las inversiones privadas en esa misma dirección.

El Campo de Gibraltar es, evidentemente, un punto neurálgico de la geografía española. El problema presente y vivo de una población en trance de cambio hace que las dificultades financieras del grupo de Quintana, 29, tengan unas repercusiones enormemente superiores a las que hubiera podido tener el mismo caso en cualquier otro lugar del país. Unas 350 mujeres habían sido adiestradas ya a lo largo de 17 Cursos de Promoción Profesional Obrera, para los cuales no regateó esfuerzo alguno el Ministerio de Trabajo. La población de La Línea se ha reducido en muchos miles de habitantes durante los últimos lustros, casi a la mitad respecto al momento de mayor auge; este ha sido el resultado de diversos procesos, entre los cuales no es despreciable la competencia establecida por Algeciras, con mayor tradición industrial y en mejores condiciones de comunicación y de todo tipo para utilizar los beneficios del Plan de Desarrollo del Campo.

Es verdad que la refinería de petróleos de CEPSA ha sido la creación más importante hasta ahora, con una inversión de 6.000 millones de pesetas, que suponen casi las tres cuartas partes del total correspondiente a instalaciones terminadas; pero no es menos cierto que estas industrias, altamente automatizadas, crean un ínfimo número de puestos de trabajo (550 en este caso), casi todos los cuales, por añadidura, exigen un grado mayor o menor de especialización. La fábrica CARBASA, de negro de humo, es otro ejemplo —para que la refinería no parezca excepción—: 300 millones de pesetas invertidos y 37 puestos de trabajo.

Pensión y despoblación

Nunca el Estado fue más diligente y generoso en la resolución de los problemas económico-sociales creados como consecuencia de una estrategia política y en el intento de cumplir todas las promesas formuladas por los miembros del Gobierno. Incluso se convirtió en tarea nacional y responsabilidad de todos los españoles a través de una sobretasa postal transitoria de cincuenta céntimos de peseta, destinada a la ayuda más inmediata de los damnificados. Habiendo sido el tráfico de correspondencia en 1969 de 4.000 millones de unidades, y deduciendo de esta cifra el correo internacional y el interior exento de tal sobretasa, es fácil calcular los cientos de millones de pesetas recaudados. La población en paro de La Línea, que afecta a unas 20.000 personas, y los industriales españoles que patrióticamente abandonaron sus bienes en el Peñón, ahora ven reducida la indemnización a una simple posibilidad de crédito.

En los círculos madrileños que poseen una información más solvente, se asegura que la citada sobretasa va a ser suprimida muy en breve. Esta decisión es francamente plausible, porque una población subvencionada —lo afirman todos los sociólogos— es una población degradada en la que germinan siempre todas las lacras humanas. El problema real está en fijar la población ofreciendo un trabajo adecuado a la capacidad personal y retribuido decorosamente, habitación suficiente a precio asequible, educación para los hijos y el número de servicios necesarios considerados actualmente normales en el medio correspondiente.

Despoblación es el grao peligro que amenaza al pueblo de La Línea de la Concepción; si persisten las condiciones actuales, es también la única solución viable. Lo importante es tomar conciencia de que el trasvase forzoso de 5.000 familias obreras a diversos puntos de España es una empresa nada fácil. Al trauma natural que supone desgajar a las gentes de su «habitat» hay que añadir que la escasa calificación laboral sólo permite asignar salarios-bajos, mientras que el traslado, instalación y alquiler de renta nueva suponen gastos muy elevados; dos realidades difícilmente conciliables. Por otra parte, la emigración de La Línea producirá el consiguiente impacto en la economía local, acarreando el cierre de establecimientos y empresas de servicios que incrementarán, a su vez, la cifra real de parados; algo muy semejante a lo que sucedería en Mieres, por ejemplo, si se cerrasen las minas de hulla. Siempre sucede igual cuando la población depende de una fuente de riqueza extractiva y ésta se ciega.

El polígono industrial «El Campamento», a pocos metros del Peñón, es un caso particular dentro del Campo de Gibraltar, como el Plan de Desarrollo en esta zona es un caso particular en el conjunto de todos los Polos de Desarrollo de España. El caso Confecciones Gibraltar, S. A., y restantes sociedades del mismo grupo, no significa falta de vitalidad; cuando aparece un tumor en un organismo sano, la terapéutica es bien sabida: destaparlo ampliamente, rompiendo todas las membranas que lo cubren; aislarlo y ennuclearlo con todas sus adherencias y cadenas ganglionares afines; extirparlo de raíz y sin contemplaciones. Ocultar un tumor con fomentos y vendajes, ponerle paños calientes o echarle tierra encima es alimentarlo para que crezca y se reproduzca. Para un organismo sano es un riesgo demasiado grave andar alimentando tumores; pueden ocasionar la muerte, aunque a los vecinos se les diga que son simplemente lunares.

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